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Según el código deontológico que propone la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, “el primer compromiso ético del periodista es el respeto a la verdad”. Supongo que eso no se aplica a un Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales que escriba un artículo de opinión, sin embargo, y sigo citando el mismo código, “advertida la difusión de material falso, engañoso o deformado”, el periodista “estará obligado a corregir el error sufrido con toda rapidez y con el mismo despliegue tipográfico y/o audiovisual empleado para su difusión”. Y si bien un periódico no tiene control sobre la opinión vertida por el politólogo de turno, en tanto su equipo editorial se componga de periodistas, sí tiene la responsabilidad de rectificar cuando una información falsa ha sido vertida en su medio, aludiendo por supuesto y en todo momento a ese compromiso de respeto a la verdad.

Hace un par de semanas, en el diario Público, salió un artículo de opinión publicado por Vicenç Navarro titulado «Lo que se está ocultando a los de los móviles: su salud puede peligrar». Al margen de la crítica hacia la forma y construcción del artículo, me resultó extraordinariamente preocupante encontrar algo así en un diario digital, sobre todo dada la deontología del gremio. Lo primero que hice fue ponerme en contacto vía twitter con el Redactor Jefe de Política, Economía y Opinión, don Pedro Gonzalez de la Calleja, sin éxito. Luego intenté contactar por vía telefónica. Una señora muy amable me atendió y le dije que tenía la intención de escribir un artículo de opinión para su medio, en respuesta al artículo publicado por el profesor Navarro. Me dieron un correo electrónico al que contactar. Lo hice el pasado 29 de mayo. Aún no he tenido respuesta.

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No sé cómo puedes andar por el mundo sin saber lo que es un migmatista, la verdad: Diagramas de fases, migmatistas y magmatistas

¿Qué será lo siguiente? Están locos estos romanos: La señal del amanecer cósmico de EDGES se explica si el 1% de la materia oscura son partículas minicargadas por Francisco R. Villatoro. Mientras tanto: La ventana WIMP para la materia oscura sigue con las puertas abiertas y Xenon1T publica su último límite de exclusión para partículas WIMP de materia oscura.

María Jesús Garrido Bermejo del Colegio Agustiniano de Guadalajara
María Jesús Garrido Bermejo del Colegio Agustiniano de Guadalajara

En una entrada anterior hemos tenido la ocasión de conocer la opinión de los alumnos del Colegio Hispano Inglés respecto a los #recreoNaukas. En ésta veremos la de los alumnos de la algunos de los centros que participan en la misma (por ahora):

Colegio Agustiniano de Guadalajara

Colegio San Vicente de Paúl de Benavente (Zamora)

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Muchas veces lo peor de un cáncer es su metástasis. Una forma novedosa de combatir la del cáncer de colon al hígado explicada por uno de sus descubridores: MicroRNA-loaded nanoparticles against liver metastasis

Los científicos que deciden publicar juntos una conclusión científica lo que hacen en realidad es decidir que van a compartir los derechos intelectuales de esa conclusión, ¿o no? Que le pregunten a Jesús Zamora: Intelectual property rights and the individualization of items of knowledge

Carlos Graef Fernández (izda) Foto de archivo, Sociedad Mexicana de Física. Alberto Barajas Celis (dcha) Foto de archivo, Departamento de Cómputo del Instituto de Matemáticas, UNAM
Carlos Graef Fernández (izda) Foto de archivo, Sociedad Mexicana de Física. Alberto Barajas Celis (dcha) Foto de archivo, Departamento de Cómputo del Instituto de Matemáticas, UNAM

Cuando entré a estudiar física a la Facultad de Ciencias de la UNAM, me llamó la atención ver que los auditorios tenían nombres de personas; principalmente me llamaron la atención el auditorio Barajas Celis y el Carlos Graef. El Barajas es el auditorio principal, el histórico. Es donde se realizan los actos solemnes o importantes, es donde se hacen las asambleas en los movimientos estudiantiles y donde se realiza el maratón de cine (24 horas seguidas de proyección) del club de cine de la facultad. No tardé mucho en enterarme que ambos personajes habían sido miembros de la universidad, de hecho, para mi sorpresa, ¡Barajas era un profesor en activo! Bueno, eso el año que entré. Poco tiempo después abandonó la docencia por problemas de salud y murió en el 2004, a los 91 años. El otro auditorio, el Carlos Graef, es un auditorio relativamente moderno. Fue construido como parte de un complejo de auditorios en el nuevo edificio Amoxcalli, inaugurado un año antes de mi ingreso a la facultad.

Conjunto Amoxcalli de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Foto de archivo, Página de la carrera de actuaría, Facultad de Ciencias, UNAM
Conjunto Amoxcalli de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Foto de archivo, Facultad de Ciencias, UNAM

Con la pueril soberbia que caracteriza a un alto porcentaje de los aspirantes a físicos, pensé que esos personajes eran hombres menores a los que el folclore de la ciencia mexicana les rendía algún homenaje obligado. Mi argumento en ese entonces lo creía tan afilado como navaja de Ockham: no había sabido de ellos antes, ni en libros, ni en documentales, ni en nada. ¡Que equivocado estaba! Estaba tan errado que, al indagar en la biografía de estos hombres (y dicho sea de paso de los otros personajes que adornan con su nombre otros inmuebles: Sandoval Vallarta, Alejandra Jáidar, Marcos Moshinski, Sotero Prieto…), me sentí tan culpable que sentí la necesidad de hacer algo para que, al menos unos cuantos miembros de la facultad, se enteraran un poco sobre quiénes fueron estos dos hombres.

Ahora, cuando doy el curso de Relatividad, mis estudiantes se asombran de saber que después de la formulación de la teoría de Einstein, un par de investigadores mexicanos trabajaron seriamente una teoría gravitacional que pretendió reemplazar la formulación de Einstein: Alberto Barajas y Carlos Graef. Pero en el camino, entre la efímera curiosidad petulante y el honroso reconocimiento a estos científicos, me enteré de un relato fantasmal que, como los espectros de “La Fuente de los Lamentos” de M.R. James, aparecía de vez en cuando sin advertencia.

areas cerebrales dolor y placer
Áreas cerebrales dolor y placer

Esta idea surgió una lluviosa tarde en una enmoquetada oficina de un hospital londinense durante mi etapa como doctorando. Nos solíamos juntar en esa sala los viernes para tomar unas pintas mientras, entre sorbo y sorbo, comentar nuestras frustraciones y chismes varios. Recuerdo que yo me quejaba de mis experimentos, estudiando los mecanismos neuronales de trasmisión del dolor, no avanzaba. La conversación, como otras veces, derivó en temas sexuales y así fue como alguien hizo el clic: “Ey! ¿Por qué no se estudian las conexiones cerebrales de los que practican el masoquismo y se usa eso para modificar el cableado de la gente con dolor crónico?”

Aunque en aquel momento nos reímos y seguimos charlando de otras cosas, la pregunta se me quedó grabada. Podría tener algún sentido: por un lado, tenemos gente sana que, en ciertas circunstancias, es capaz de encontrar placer en el dolor; por otro lado, pacientes sufriendo dolor de forma crónica y a los que no se les consigue ofrecer una solución. Por tanto, podríamos ver como consiguen los primeros transformar el dolor en placer y aplicárselo a los segundos. Aunque no les quitásemos esa experiencia, sí podríamos transformarla de desagradable a placentera.

¿Qué entendemos por dolor crónico?

La vida sexual de los animales es muy variada y presenta aspectos realmente sorprendentes. No es una exageración afirmar que podría dar para una enciclopedia. Pero seré sucinto en este artículo y me ceñiré a algunos aspectos curiosos del comportamiento reproductivo de algunas especies domésticas que, no por más cercanas, resultan necesariamente más conocidas.

La propia anatomía de las gónadas en algunos animales resulta ya de por sí harto interesante. Comencemos por los gatos: el pene de estos felinos resulta ciertamente llamativo puesto que presenta unas pequeñas espículas en el glande. Estas púas están hechas de queratina (como las uñas) y tienen una función cuando menos sorprendente: raspar las paredes del aparato reproductor de la gata durante la cópula. A qué fin, se preguntará más de un lector, pues bien, la gata tiene una ovulación inducida, es decir, no ovula al entrar en celo, sino que lo hace poco tiempo después de la cópula y las pequeñas lesiones que el pene ocasiona parecen ser la espoleta que activa la síntesis de las hormonas (gonadotropina en el hipotálamo y hormona luteinizante en la pituitaria) que desencadenarán la ovulación 1-3 días después. Otros animales domésticos presentan también ovulación inducida, como ejemplo sirvan el conejo, la llama o el camello.

Detalle del glande de un gato. Commons Wikipedia
Detalle del glande de un gato. Commons Wikipedia

Tampoco se quedan cortos los cerdos en lo que se refiere a curiosidades de su anatomía y prácticas sexuales:

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Te cuesta concentrarte y tus párpados parecen haber perdido la batalla contra la gravedad terrestre, rebeldes a mantener los ojos abiertos. Te sientes cansado, como si soportaras una carga imaginaria sobre los hombros. Tus movimientos son torpes ya que la coordinación se ha visto reducida. Has acumulado sueño y necesitas dormir.

Cierras los ojos y caes en un estado de inconsciencia. Durante ese periodo te conviertes en presa fácil para cualquiera de tus depredadores. Así mismo, estas incapacitado para alimentarte o aparearte. Aún se desconoce por qué necesitamos dormir, pero a tenor de algunos de los riesgos que conlleva (a nivel evolutivo), tiene que ser algo de vital importancia para repetirlo de manera regular durante toda nuestra vida.

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Mucho revuelo con el tema como si fuera responsabilidad de otros pero, ¿te has planteado Qué puedes hacer tú para proteger a las abejas? Por Rocío Pérez Benavente

Esta es una de esas cosas de las que dices “aquí hay miga”, de esa clase de miga que una vez digerida termina cambiando los libros de texto. Afortunadamente, Francisco R. Villatoro está siguiendo el asunto de cerca y los protagonistas son conscientes de ello. Un lujo: Hacia el secreto de la superconductividad en el grafeno bicapa