“No hay duda de que realizar un viaje espacial es algo muy duro y peligroso. A menudo, los astronautas vuelven con problemas físicos a la Tierra o, incluso, mueren a mitad del viaje. Posiblemente, uno de los problemas más incómodos y dolorosos para los astronautas sea la caída de las uñas en todos sus dedos. Sorprendidos, cuando vuelven de sus expediciones espaciales, muchos astronautas se dan cuenta de que han perdido sus uñas durante el viaje.” Seguir leyendo en: ¿La peor parte de ir al espacio? Arrancarse las uñas (El Busto de Palas)

Típico conductor matón Neanderthal que no tiene Smartphone. | Fuente imagen: Portalcoches

Seguro que en ocasiones te ha apetecido decirle al coche de al lado lo que piensas de su “depurada” forma de conducción. Si has bajado la ventanilla para “expresarte”, mal hecho. La ira y el acoso son pésimas actitudes, recuerda que la violencia nunca es la solución. En lugar de eso prueba con una nueva app para Smartphone llamada Bump.

Si te la instalas, lo único que tienes que hacer es sacarle una foto a la matrícula del coche de delante con la cámara del teléfono. Luego la app enviará la foto a la base de datos donde el software asociará el número de la matrícula con el del teléfono del propietario comprobando si también es usuario del servicio. Si es así, Bump enviará mensajes a su teléfono sin revelar el número de teléfono del emisor. De este modo se cumple con la ley de protección de datos ya que solo los usuarios registrados que se descargan la aplicación (aceptando sus condiciones legales) recibirán los mensajes en el móvil.

Si el servicio se populariza, los extraños podrán decirse cositas de coche a coche. Obviamente Bump advierte a los usuarios de la app que solo deben usarla con el vehículo parado. ¡Veremos que dice la DGT cuando la app llegue a España!

Imagen | Flickr Chris Alderni

Kiruna es una bella ciudad sueca situada en el círculo polar ártico, capital de una extensísima área de terrenos plagados de montes y lagos. Un lugar de ensueño desde donde se puede presenciar el sol de medianoche desde finales de mayo hasta finales de junio y en la que podrías disfrutar de auroras boreales tan bellas como la que ves en la fotografía superior.

Es además una ciudad que ofrece datos y anécdotas realmente curiosos, como por ejemplo, ser el segundo municipio del mundo en extensión, contar con la mayor iglesia de madera de Suecia, disponer de uno de los más famosos hoteles de hielo o haber excavado una de las mayores minas de hierro de todo el planeta.

Esta inmensa mina de hierro es la protagonista del gran crecimiento económico y demográfico que Kiruna ha experimentado en el último siglo, pero también es la culpable de sus actuales quebraderos de cabeza.Leer más

Entre los monumentos incluidos en el Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO hay algunos relacionados con la ciencia. El arco geodésico de Struve es una muestra extraordinaria de la colaboración científica entre sabios de distintos países, así como un ejemplo de cooperación entre varios monarcas europeos en pro del progreso científico.

La determinación de las dimensiones de nuestro planeta fue el gran reto científico de los siglos XVIII y XIX. Para ello se calculaban arcos de meridiano, líneas perfectamente orientadas en la dirección norte-sur. Entre los teóricos no había consenso, Jacques Cassini imaginaba que la Tierra tenía forma de elipsoide, con el radio polar mayor que el ecuatorial, es decir como un balón de rugby con el lado más largo en sentido vertical. Por su parte, Huygens pensaba que la Tierra estaba achatada por los polos. La teoría de la gravitación de Newton concordaba con la idea de Huygens y predecía que nuestro planeta era un esferoide oblato.

Las expediciones de astrónomos a distintos lugares del planeta buscaban comparar las dimensiones de un arco de meridiano medido cerca del Polo Norte con las de otro arco medido cerca del Ecuador.

Puede parecer asfalto, pero es un río de muerte. | Fuente imagen Zmescience.

Tal y como cuenta Mihai Andrei en Zmescience, si ves esta foto a cierta distancia y por la mañana, antes de que el agua se haya llevado todas las legañas, pensarás que se trata simplemente de una carretera. Pero creedme, no lo es. Se trata del cauce de un río de Lousiana (EE.UU.) literalmente recubierto de muerte. Eso que flota ahí son cadáveres de peces, cangrejos, anguilas, pastinacas, e incluso (según algunos informes de dudosa credibilidad) una ballena.

Detalle de la superficie del río en Lousiana. | Fuente imagen: Zmescience

No se conocen muy bien las causas de la tragedia ecológica. Podría tratarse perfectamente de un caso de agotamiento de oxígeno, aunque normalmente estos incidentes afectan a solo unas pocas especies vulnerables. Otros creen que el tristemente famoso vertido de BP en el Golfo de México podría tener algo que ver, aunque no existen pruebas implicatorias.

Sea como sea, y hasta que se realicen pruebas adicionales que determinen con certeza la causa de las muertes masivas de peces, las imágenes son perturbadoras y provocan “ríos” de desasosiego.

La tradición científica de experimentar con uno mismo viene de muy atrás. Isaac Newton, por ejemplo, introdujo una aguja en su ojo hasta llegar al hueso ocular para ver qué ocurría, y el doctor Barry Marshall se bebió una placa de Petri llena de bacterias para encontrar las causas de la úlcera de estómago. Pero el caso que ahora nos ocupa es uno de los mejor documentados en la historia de la ciencia.

El neurólogo Henry Head, el tipo de la foto, realizó enormes avances a principios del siglo XX en el conocimiento de nuestro sistema nervioso y en particular del sistema somatosensorial mediante un método muy poco ortodoxo: con ayuda de un colega cortó y reconectó sus propios nervios para estudiar el proceso de recuperación de las sensaciones.

Durante muchos años, el doctor Head había estudiado la recuperación después de una lesión en los nervios de sus pacientes, pero estos no eran capaces de describir adecuadamente el proceso y aportarle los datos que necesitaba. Así pues, llegó a la conclusión de que debía probar sobre sí mismo y documentar el proceso.

Todos hemos visto las señales de prohibición del uso de teléfonos móviles en las estaciones de servicio. Incluso hemos recibido correos electrónicos con videos e imágenes de incendios o explosiones provocados por el supuesto uso del teléfono al repostar.

Pero, ¿hay un riesgo real? Si hablamos de explosiones o incendios, la respuesta es que no.

Las explosiones a las que se refiere este mito son explosiones químicas producidas a partir de una reacción de combustión de carácter exotérmico. Se trata de una combustión rápida que genera gases calientes que se expansionan, dando lugar a una onda de presión (onda aérea) y a un frente de llama que se propaga rápidamente.

¿Y si hablar por el móvil ayudase a recargar la batería? | Fuente imagen Javiersaura.

Esto es lo que tienen las nuevas tecnologías, que siempre te sorprenden. En la sección de noticias de Discovery he leído hoy que dos científicos de Corea del Sur han logrado transformar al componente principal de la loción de calamina (el óxido de zinc) en un material diminuto capaz de convertir las ondas sonoras en electricidad.

Imaginaos que se pudiera instalar un panel de este material en el auricular de un teléfono, y que de este modo la propia conversación del usuario cargase la batería del celular. Imaginad el ahorro que eso supondría para la red eléctrica convencional.

Los cerebros detrás de la idea son Young Jun Park y Sang-Woo Kim, quienes afirman: “tal y como hacen los altavoces, que transforman señales eléctricas en sonido, es posible revertir el proceso y transformar el sonido en una fuente de electricidad”.