Gustav Kirchhoff dijo una vez que “todo nuevo descubrimiento científico debería ser de tal manera que pudiera explicarse en solo una cuartilla”. Una frase muy bonita, aunque cuando él y Robert Bunsen publicaron su primer artículo sobre el análisis espectral necesitaron tres páginas impresas.

Sin embargo, cuando Alexander Moszowski comentó esta anécdota a Albert Einstein, allá por 1920, el físico dijo que sería perfectamente posible explicar cualquier nueva teoría en una sola cuartilla. Bastaría con que el lector estuviese familiarizado con los conocimientos anteriormente establecidos, de manera que solo habría que explicarle los nuevos descubrimientos.

Así que Moszowski puso sobre la mesa una pluma y una cuartilla, invitando a Einstein a explicar nada menos que su Teoría de la Relatividad Especial.

Ejemplar de Pinus longaeva y noche estrellada | Fuente imagen Flickr.

Anualmente, el Museo Nacional Marítimo Británico otorga premios a las mejores fotografías astronómicas en cinco categorías. Sobre estas líneas podéis ver la imagen que se llevó el Gran Premio 2010 en la categoría Tierra y espacio, obra de un joven estadounidense llamado Tom Lowe.

Titulada “Blazing Bristlecone” (Pino Bristlecone en llamas), muestra un ejemplar de Pinus longaeva (uno de los árboles más longevos del mundo) recortado sobre una magnífica noche estrellada en la que destaca la Vía Láctea flanqueando al tronco casi en paralelo.

La imagen me ha recordado a una triste historia sobre la que escribí hace años, y que tenía como protagonista a uno de estos árboles de 4.844 años (posiblemente el más antiguo del mundo), que tuvo la desgracia de encontrarse con un descerebrado interesado en conocer su edad a toda costa.

Ruichar Halliburton, durante su travesía a nado | Fuente

Richard Halliburton (1900-1939) fue uno de esos intrépidos aventureros de principios del siglo XX, que pasó gran parte de su vida intentando realizar emocionantes hazañas.

Durante más de 20 años vivió grandes aventuras como cruzar los Alpes montado en un elefante, volar bocabajo en un biplano sobre el Taj Mahal, escalar montañas, explorar selvas e intentar cruzar el océano Pacifico desde Hong Kong hasta San Francisco en un junco chino, donde desapareció y se le dio por muerto. Leer más

Geocentrismo ¿eso no había muerto? | Crédito imagen: Galileo was wrong.

Los dos últimos párrafos de este post, esa maravillosa perla del pensamiento “revival”, aparecen en la web de la organización católica Galileo was wrong. Esta “exclusiva” asociación está compuesta por científicos-teólogos (¡hay gente pa tó!) que como podéis leer, creen que la Tierra – como escenario privilegiado en el que tuvo lugar la maravillosa obra de la Creación divina – no es cualquier punto en un vasto universo en expansión compuesto por cientos de millones de galaxias en constante movimiento, sino el “kilómetro cero” intergaláctico. ¡Ahí es ná!

Ya. A mi tampoco me convence gran cosa este (creí que superado) concepto, pero claro, a lo mejor es que estos amigos no me lo han explicado bien. Ni a mi, ni a los miles de millones de personas que han estudiado ciencias en primaria. En fin, el caso es que para arreglar este inconvenientillo han decidido montarse la Primera Conferencia Anual Católica sobre Geocentrismo, que tendrá lugar el próximo 6 de noviembre de 2010 en South Bend, Indiana, Estados Unidos (¿Dónde si no?)

Supongo que el eslogan se lo habrán robado al histórico UCD de Suarez: “Por el Centro”. 😉

Recordando una conversación con un amigo físico de mis tiempos de foros y, dándole un repaso a las razones por las cuáles los americanos consiguieron adelantarse a los rusos en la carrera a la luna, me viene a la memoria un documento que el presidente John Fitzgerald Kennedy pasó a su vicepresidente y subordinados en 1961.

En aquellos años de guerra fría y feroz competencia, los objetivos debían definirse perfectamente, no tenía cabida la indecisión. Había una intención directa, se tenían claros los motivos y todas las ganas, todo el esfuerzo, todos los recursos posibles se pusieron en marcha para conseguir una meta común.

Este era el Memorandum que el 20 de abril de 1961, el presidente Kennedy redactó para su equipo de gobierno.

Al artista Jim Denevan le ha dado por la proporción matemática y los círculos gigantes. Se dio a conocer hace algún tiempo por los impresionantes círculos sobre el desierto de Nevada, que se convirtieron en el dibujo más grande realizado sobre la superficie del planeta hasta entonces. Ahora, Denevan y su equipo han superado su propia hazaña y han hecho un dibujo aún más grande de los lugares más bellos y enigmáticos del planeta: las aguas heladas del lago Baikal, en Siberia.

Con la ayuda de ocho compañeros, Denevan trabajó durante quince días sobre el hielo del lago más grande profundo del mundo y trazó un dibujo que ocupa una superficie de 30 kilómetros cuadrados. El dibujo es una espiral de casi mil círculos que sigue la secuencia de Fibonacci, es decir, su tamaño va creciendo proporcionalmente de adentro hacia afuera, comenzando por un primer círculo central que trazó él mismo con un palo y una bicicleta y a partir del cual fue creciendo esta fabulosa flor geométrica.

Como veis en las anotaciones, el artista buscaba premeditadamente construir esta espiral logarítmica a partir de la secuencia de Fibonacci, similar a las que encontramos en las conchas de los caracoles, en las flores o en las formas de algunas galaxias y que sigue exactamente la proporción marcada por el denominado número áureo (1,618033…). Leer más

Decía Quevedo que el de Vizconde era un Título crepúsculo entre dos luces, si titulece, si no titulece (y no dijo mucho más, que once de los catorce versos del soneto son en realidad de su editor y amigo González de Salas). Evidentemente, los que hemos obtenido estos días el título (o los títulos) de homeopatía expedidos nada menos que por Boiron, la mayor industria homeopática del mundo, no pensamos eso: los diplomas no valen ni el papel en el que están impresos. Y eso, teniendo en cuenta que la mayoría ni siquiera los hemos impreso.

Pero claro, esa es la opinión de los escépticos. Para los homeópatas la cosa cambia, y salvo algún que otro cabreo (más motivado por el hecho de que nos tomemos lo del título a pitorreo que por otra cosa), el título debería tener tanta legitimidad como el que más.