Vespa orientalis | Imagen: Wikimedia Commons

La avispa oriental (Vespa orientalis), habitante del mediterráneo oriental y Madagascar, tiene un comportamiento un tanto extraño dentro del mundo de las avispas: son mucho más activas al mediodía, al contrario que el resto de especies, que tienen su máximo de actividad a primeras horas de la mañana.

A un equipo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, le ha dado por averiguar qué hay detrás de ese comportamiento que, reconozcámoslo, la mayoría de nosotros hubiéramos considerado poco digno de reflexión. Fruto de su trabajo se han encontrado con que estos himenópteros tienen su cutícula repleta de células solares.

Las obreras de la colonia dedican su tiempo a excavar, sobre todo en las horas más cálidas del verano, lo que coincide con la radiación ultravioleta más intensa, así que estos científicos supusieron que esta especie había evolucionado desarrollando alguna adaptación para aprovecharla. Al examinar su exoesqueleto encontraron en él capas sucesivas de pigmentos, unas treinta en la zona marrón y quince en la amarilla (la diferencia de color es debida a que las áreas marrones contienen melanina, el pigmento del bronceado humano, mientras que las amarillas contienen xantopterina). Vieron además que aunque la superficie de ambas era diferente, tanto la cutícula marrón como la amarilla funcionan como rejillas de difracción, lo que les permite capturar el 99 % de la luz.

Con los ojos como platos debieron quedarse los asistentes a la conferencia del Dr. Marcet en la Sociedad Médica y Quirúrgica de Londres aquel 19 de marzo de 1822.

El Dr. Alexander John Gaspard Marcet presentó a la audiencia el trabajo titulado “Account of a Man who lived ten Years after having swallowed a number of Clasp-Knives; with a Description of the Appearances of the Body after Death” (del que afortunadamente se guarda una copia en la Librería de la Real Sociedad de Medicina) y que relataba el extraordinario caso del marinero John Cummings, un hombre que se esforzó denodadamente por ganar un Premio Darwin casi doscientos años antes de que este premio existiera.

Extracto de la primera página del estudio “El hombre que vivió diez años tras haber tragado numerosas navajas; (…)” 19 de marzo de 1822 | Fuente

John Cummings, nuestro borrachín protagonista, había visto en 1799 a un malabarista francés realizar el truco de tragar cuchillos. Cummings estaba convencido que los cuchillos se desvanecían en la garganta del malabarista en lugar de desaparecer hábilmente en alguna parte de su vestimenta, y ello tal vez porque el truco estaba muy bien hecho, o tal vez por un exceso de credulidad, o (lo más probable) por su estado de embriaguez.Leer más

null La imagen nos la envía el amazing Manuel Cernuda, con esta explicación: “Ya sabíamos que una imagen vale más que mil palabras, y parece ser que cuando todos odiabamos los Gifs animados olvidando nuestro pasado de Geocities, llega uno de ellos y nos da una lección magistral de matemáticas para todos los públicos y nos muestra de una manera simple, sencilla y para todos la demostración de que el perímetro de la circunferencia se calcula multiplicando su diámetro por π (pi).

Enseñado a un niño de un amigo ¡y vio la luz! :) [Vía]”

Paisaje desolado tras el paso de varios iPhones

Aparecen hoy en multitud de medios de comunicación titulares tan preocupantes como el siguiente: “Las redes wifi dañan los árboles” basados en una nota de prensa de Europa Press muy poco clara referenciando un estudio realmente dudoso.

Para poner algo de cordura al asunto os invitamos a leer la respuesta del Amazings Migui y el “Hurray for credulity” de Boing Boing.

Enlaces recomendados:

Silla robótica con radar y acelerómetro Wii. | Fuente imagen: Popular Science.

Si tu bebé tiene la desgracia de venir al mundo con problemas de movilidad, haz lo posible porque aproveche los últimos avances tecnológicos de nuestro tiempo, tanto en robótica como videoconsolas.

En una reciente conferencia sobre rehabilitación en Las Vegas, investigadores del Ithaca College mostraron lo que sucede si unes una sillita de bebé a un robot, y le colocas al niño un mando de la Wii para que capte sus movimientos cada vez que se inclina. El resultado es una especie de Segway para bebés que se mueve en función de los los “empujones” del niño.

Por motivos de seguridad la silla robótica incorpora un sonar que detecta los objetos y frena para evitar las colisiones. Apto para niños de entre 7 y 9 meses, también incluye una especie de joystick para que los padres puedan controlar este dispositivo, que está especialmente pensado para que los niños pequeños aquejados con espina bífida o parálisis cerebral, puedan explorar el mundo por sus propios medios.

El pasado agosto os recomendaba que no perdiérais de vista “We are all made of stars“, el canal de video en HD dedicado a timelapses astronómicos en la plataforma Vimeo. Pues bien, la espera ha valido la pena porque acabo de encontrar uno de los más impresionantes que he visto en mucho tiempo.

Su autor, Dustin Farrell, nos cuenta que le ha llevado todo un año de trabajo recopilar la ingente cantidad de imágenes que requiere una composición de estas características. Cuatro minutos que merece la pena ver con tranquilidad y a pantalla completa. Personalmente, y he visto docenas de ellos, es uno de los timelapse que más me ha enganchado. Poco menos de 4 minutos, pero apasionantes.