Los ingenieros creen que lo saben todo, pero continuamente aparecen nuevos materiales, nuevas técnicas, nuevas formas de construir que ponen en jaque una y otra vez todo lo que se afirmaba antes. Por eso no se puede confiar en ellos nunca.

La ingeniería oficial es una gran mentira sostenida por poderosos intereses económicos que imponen “verdades” incuestionables sobre la base de un paradigma agotado, cientifista e inútil. Es hora de establecer un nuevo paradigma.

La ingeniería oficial ha matado a millones de personas. Basta ver cómo falló el 11 de septiembre en Nueva York. Y todos los días fallan presas, edificios y puentes, pero pese a ello la industria de la construcción sigue adelante con toda irresponsabilidad, cómplice de los gobiernos y los poderes más repulsivos que nos controlan. Basta ver las fortunas que hacen las constructoras y sus dueños (por no mencionar al Pocero persiguiendo periodistas armado con una pala) para que quede claro que todo es un montaje sucio.

Imagen de la Estación Espacial Internacional
Imagen de la Estación Espacial Internacional | Foto: NASA

La pregunta parece un poco tonta, pero seguro que a más de uno le hará pensar. Esta semana, el sistema de refrigeración de la Estación Espacial Internacional se ha averiado y ha causado algunos problemas a los astronautas, así que no está de más preguntarse para qué lo necesitan. Veamos.

La ISS orbita a una altura aproximada de 350 kilómetros. Allí arriba no hay atmósfera que amortigüe los rayos del sol ni circulación de aire que regule la temperatura: solo radiación pura y dura. De esta forma, explican en motherboard.tv, la parte de la estación que está expuesta al sol recibe los rayos ultravioleta de forma directa y podría alcanzar los 120 grados. Por el otro lado, la parte a la que no da el sol, la superficie podría llegar a ponerse bastante fría, a unos -157ºC aproximadamente.

Por fortuna, los ingenieros han pensado en estos inconvenientes y han recubierto la estación de una capa protectora que refleja las radiaciones y evita que las estancias de los astronautas estén expuestas a estas variaciones extremas . ¿Por qué hay que regular la temperatura entonces? En motherboard.tv aseguran que se debe a la presencia masiva de ordenadores y máquinas en su interior. No es solo que haya que refrigerar estos equipos, que también, sino que su actividad podría calentar tanto el espacio cerrado de la estación que lo harían inhabitable.

La lucha clásica entre bestias del cretácico. | Fuente imagen: 4.bp.

¿Verdad que el Triceratops es uno de los dos dinosaurios que se te vienen a la mente cuando alguien te pide que enumeres alguno? Al menos así es en mi caso, seguramente debido al influjo del cine de serie B, donde este tanque herbívoro forma una dupla indivisible con su archienemigo el tiranosaurio. Pero hete aquí que ahora los científicos opinan que esta bestia de tres cuernos que tan bién conoces, no era por si mismo una especie sino que en realidad se trata de una forma juvenil del Torosaurus, un saurio al que no conoces ¿verdad?

Y es que aparentemente, los cráneos de los dinosaurios podían variar de forma. O al menos esto sostienen John Scannella y Jack Horner (de la Universidad del Estado de Montana, EE.UU), que creen que el Torosaurus y el Triceraptops son de hecho la misma especie. Según ambos, a medida que el Triceratops envejecía, sus cuernos y su cresta podrían ir haciéndose más similares a los del Torosaurus. Los cuernos cortos se harían largos, los bordes en forma de dientes de sierra se suavizarían, etc. Esta teoría explicaría el hecho de que jamás se hayan encontrado formas juveniles fósiles del Torosaurus.

Los dos científicos sostienen que existe una transición clara desde el Triceratops hasta el Torosaurus a medida que el animal envejecía. Por ejemplo, los especímenes más viejos de Triceratops mostraban un marcado adelgazamiento de ciertos huesos justamente allá donde los Torosaurus mostraban agujeros, lo cual sugería que estos huesos se encontraban en proceso de desaparición.

Ardilla albina | Flickr Creative Commons

Bajo el escudo de la pequeña ciudad de Olney en Illinois podemos encontrar la imagen de una curiosa ardilla blanca. Bajo el escudo… y en los coches de policía, y en las cafeterías, y en las tiendas de souvenirs, y en la portada de su periódico local, y en las fachadas… Lo cierto es que en Oldney la ardilla blanca se ha convertido en su emblema oficial y lo lucen orgullosos por cualquier rincón.

Son ardillas albinas, un capricho de la genética que no se suele dar habitualmente y que, no obstante, en Olney es algo increíblemente común. Sus bosques y parques albergan la mayor concentración de ardillas albinas de todo el mundo, en una proporción de una a siete, frente a las ardillas de color común.

¿A qué se debe esta significativa proliferación genética?

Cronófago | Foto Omar Parada

Siendo Cambridge una ciudad milenaria con una universidad que acaba de cumplir 800 años, es curioso que una de las mayores atracciones turísticas sea un reloj inaugurado hace apenas dos años.

Situado en la esquina del Corpus Christi College entre Benet St. (la calle del pub The Eagle, del que hablaremos en una futura entrega) y Trumpington St., casi frente a la entrada del famoso King’s College, hay que reconocer que es espectacular. Con un coste de un millón de libras, fue ideado, pagado y finalmente donado al colegio por el ingeniero John C. Taylor, que se hizo rico investigando y comercializando teteras eléctricas (la famosa kettle, un electrodoméstico que no falta en ningún hogar inglés, y que se usa para calentar el agua para preparar el perfecto té de las 4, que no las 5, como creemos en España).

Fue inaugurado por Stephen Hawking el 19 de septiembre de 2008. Muy propio, teniendo en cuenta que la mayoría conocemos a Hawking por su libro Una historia del tiempo, publicado en 1988. Hawking fue titular de la Cátedra Lucasiana de matemáticas hasta que se jubiló en noviembre del 2009. Esta cátedra es de las más prestigiosas del mundo y ha sido ocupada, entre otros, por Isaac Newton (el de la gravedad), Charles Babbage (el de la primera máquina de calcular) o Paul Dirac (el de la delta de Dirac, que nos complica la vida en las integrales).

Imagina una criatura que vive en las profundidades de la tierra, que se mueve por su interior como un pez en el agua, que se orienta por geolocalización y que sale a cazar de vez en cuando como si se tratara de un “tiburón de tierra”. Si eras un adolescente en los años 90, te habrán venido a la mente los “graboids” de la película “Temblores”, protagonizada Kevin Bacon, en la que estas criaturas subterráneas acosan a un grupo de personas en mitad del desierto.

Pues bien, un estudiante llamado Frank Robnik ha realizado una animación sobre los “graboids” en el que aborda el asunto desde un supuesto punta de vista científico y que ha presentado como proyecto de licenciatura en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Augsburgo. En la animación, Robnik explica de forma detallada cuál es el hábitat del “tiburón de tierra”, su sistema de locomoción y orientación, cómo se despistan cuando llueve y hasta sus métodos de reproducción. El corto se presenta como parte de una serie llamada Monstrous Wildlife y está tan bien hecho que dan ganas de pedirle que continúe la saga.

La fuerte tormenta solar detectada por el telescopio espacial SDO de la NASA ha activado la alerta de auroras boreales en el hemisferio norte, donde se cree que en las próximas horas podrá contemplarse una vez más el maravilloso espectáculo de la tormenta solar entrando en nuestra atmósfera. El llamamiento de algunos medios a los usuarios para compartir las fotos que tomen de la aurora ha creado cierta confusión, y algunas personas creen que el fenómeno podrá verse en cualquier parte del cielo, se encuentren donde se encuentren. En realidad las probabilidades de ver algo así en latitudes no polares son realmente remotas aunque, como curiosidad, hay que advertir de no que es del todo imposible:

La probabilidad de avistar una aurora polar depende de la latitud magnética, que no hay que confundir con la latitud geográfica. Teniendo en cuenta que la latitud magnética de Madrid es de 33 grados, podemos ver que las probabilidades son bastante bajas, sólo llegan a ser visibles muy cerca del horizonte cada bastantes años.

Cuando aparecen, son un fenómeno llamativo e inolvidable.

Pesando lo peor de ti | Fuente imagen: Inventorspot.

Definitivamente las patentes estadounidenses relacionadas con retretes son una fuente constante de sorpresas. ¿Alguna vez te has preguntado cuánto de ti dejas trás de ti cuando acudes al retrete? Espero que no… pero vamos, como diría mi amigo Eugenio Manuel: “hay gente pa tó“.

Confieso que aún no me había repuesto del váter-respirador cuando descubrí el dibujo superior. El inventor de semejante mecanismo se llamaba Robert J. O’Neill y presentó la solicitud de patente EE.UU. nº 1493222 el 30 de marzo de 1922. Desconozco exactamente qué le motivó a idear un retrete con capacidad para pesar “en tiempo real” las deposiciones. Tal vez le movieran asuntos médicos, tal vez lo ideó por simple morbo escatológico (y es que hay gente que compite en cosas extrañísimas), o tal vez formaba parte de un aparato destinado a saciar la curiosidad de algún recolector de abono orgánico; pero el caso es que ahí quedó su absurda invención.. guardada para siempre, o mejor dicho para los “anales” de la historia.

El método de funcionamiento – como podéis imaginar – es sencillo: uno se sienta para su momento all-bran, luego se levanta y se gira (supongo que aguantando la respiración) para comprobar el resultado de sus “reflexiones”. Ya imagino al orgulloso dueño bajando a desayunar y comentándole a su esposa: “cariño, esta mañana he ‘adelgazado’ 300 gramos”. En fin, ver para creer…

Imagen de la película 'Alien Autopsy' | Ealing Studios

A veces, cuando desconfías de un hecho científico, vale la pena saber cómo empezó, de dónde salió y el tipo de pruebas y experimentos que tuvo que superar para llegar a ser aceptado por la comunidad científica. Y cuando lo recuerdas, te das cuenta de la lógica, de la evidencia y de la rigurosa puesta a prueba. Bien, ¿por qué los científicos no han (hemos, si me permitís) aceptado la existencia de los OVNIs? Hoy día, en la era de Internet y la telefonía móvil, hay gente con un desconocimiento casi total de la ciencia pero que sabe perfectamente lo que son los OVNIs. Incluso serían capaces de dibujarnos uno. No fallaría: con forma de “platillo”. Y si queremos saber cuándo fue la primera vez que se habló de forma seria de platillos volantes hemos de ir al 14 de junio de 1947, cerca de Roswell, Nuevo México.

Aquel día, el capataz del Rancho Forrester, situado a unos 120 kilómetros al norte de Roswell, observó una amplia zona llena de escombros a unos 11 kilómetros de la vivienda del rancho. Eran tiras de neopreno, cinta, láminas metálicas, cartón y pedazos de madera. No le dio importancia, pero unas semanas después oyó hablar de los primeros informes sobre platillos volantes y se preguntó si aquello podía guardar alguna relación. Leer más

Aún no ha dado el salto a la órbita baja en la que sus compañeros humanos de la ISS trabajarán, pero ya es posible seguir sus evoluciones en su cuenta twitter @AstroRobonaut.

Este humanoide “cojo” – únicamente tendrá cabeza, brazos y tronco – será el primer robot humanoide en ser lanzado al espacio y según aseguró a sus followers en una de sus primeras referencias a la mítica película “2001 una odisea del espacio”, no tiene relación alguna con Hal.

El robot, al que han llamado Robonauta 2 o abreviadamente R2, pesa unos 150 kilos, y sus brazos son totalmente funcionales. Durante sus primeros días en el espacio su trabajo simplemente será “flotar” mientras que desde Tierra los técnicos de la NASA controlan su funcionamiento. Más tarde esperan que el robot – el primer humanoide diseñado específicamente para el espacio – pueda servir de asistente a los astronautas durante los paseos espaciales y colaborar con los ingenieros de la estación espacial.