"Dios odia a los Jedi" | Imagen: Comics Alliance

Lo que se ha vivido hace unas horas en la famosa convención de cómic Comic-Con es una de esas situaciones para recordar y regodearse durante muchos años. Los integristas cristianos de la Iglesia Bautista de Westboro, conocidos por sus famosas manifestaciones contra los homosexuales, querían reventar el acto porque consideran un pecado mortal adorar a Superman o a Spiderman en lugar de a su Dios. Pero se han encontrado con una sorpresita.

Los friquis que acudían a la convención estaban alertados y les han preparado una bienvenida por todo lo alto: decenas de tipos, algunos vestidos de superhéroes, esgrimiendo pancartas aún más disparatadas que la de los radicales cristianos. Un tipo disfrazado de trekkie con una pancarta que dice que “Dios odia a los jedis”, otro vestido como Bender con el lema “Matad a todos los humanos”, un muchacho con una pancarta que dice “Dios ama al gay Robin” y otra que reza “Supermán murió por nuestros pecados”… En fin, un EPIC OWNED y una auténtica lección para que se lo piensen dos veces cuando traten de nuevo de despreciar al resto de la humanidad en nombre de la religión.

La historia la está contando Comics Alliance, que tiene un montón de fotos del evento para disfrutar de lo lindo. También he visto más información en español en El lagarto Hipotético. En Pharyngula tienen un fotón de la multitud que no tiene desperdicio (pincha aquí). Lo vi en Reddit.

Glóbulo blanco normal y en apoptosis | Imagen: Dr Gopal Murti / Visuals Unlimited

Nuestra querida Shora escribió hace unos días un interesantísima entrada, que promete segunda parte, sobre la apoptosis celular. Cada día, escribe Shora en MedTempus, en cualquiera de nosotros, se produce el suicidio de alrededor de 10 mil millones de células. Esta elevada cantidad de muertes intencionadas no se debe, ni mucho menos, a una “conducta depresiva” de nuestras células, (…) es un acto radical de altruismo, un sacrificio extremo por el bien común del resto de células y del que depende nuestra propia supervivencia”.

Para saber más, seguir leyendo en Apoptosis: El suicidio celular que nos mantiene con vida (I) (MedTempus)

Click para ampliar

Desde Quo se han puesto en contacto con diferentes blogs de divulgación y nos han preguntado cuáles son los principales retos y misterios a los que se enfrenta la ciencia en nuestros días. Catorce blogs, desde Microsiervos a Ciencia Kanija pasando por supuesto por Amazings.es, le dan un repaso a las incógnitas más interesantes que se presentan ante los científicos de cara al futuro.

Sigue leyendo en Quo: Los misterios a los que se enfrenta la ciencia.

Categorías

Doble hélice ADN | fuente nature.com

La historia del descubrimiento de la estructura geométrica del ácido desoxirribonucleico (ADN) es bien conocida por todo el mundo. En 1953 los investigadores de los Laboratorios Cavendish de Cambridge, James Watson y Francis Crick, determinaron la estructura tridimensional del ADN mostrando su descubrimiento en su mítico artículo “Molecular Structure of Nucleic Acids: A Structure for Deoxyribose Nucleic Acid” publicado en la revista Nature el 25 de abril de dicho año. Utilizando los estudios de difracción de rayos X de las fibras de ADN obtenidos por Rosalind Franklin y Maurice Wilkins, Watson y Crick llegaron a la conclusión de que la molécula de ADN era una doble hélice. Watson, Crick y Wilkins recibieron el premio Nobel de Fisiología y Medicina nueve años después, en 1962, por su trabajo sobre la estructura de la molécula de ADN.

La pobre e injustamente olvidada (y vilipendiada por Watson) Rosalind, falleció de un cáncer de ovario cuatro años antes de alcanzar la gloria del Nobel, debido probablemente a los efectos de la radiación ionizante a la que estuvo expuesta en los experimentos de difracción de rayos X, ya que las medidas de seguridad de los años 50 distaban mucho de las actuales. Tenía 37 años.

Pero lo que quizás resulte menos conocido fue el papel de Linus Pauling en todo este apasionante descubrimiento de la estructura del ADN. Pauling, de quién Isaac Asimov dijo que era “el químico más grande del siglo XX”, fue un competidor voraz en la carrera por la determinación de la estructura del ADN.Leer más

Si os cuento que la NASA acaba de encontrar fulerenos esféricos o buckybolas en la nebulosa Tc1 a 6.000 años-luz, probablemente muchos os quedaréis como estábais. Pero si os digo que se trata de una de las moléculas más bellas que existen, que es una de las formas más estables del carbono, y que sus 60 átomos se distribuyen formando 20 hexágonos y 12 pentágonos que ofrecen una forma idéntica al clásico balón de fútbol de toda la vida, la cosa empieza a visualizarse mejor. De ahí que la propia NASA hable de “minibalones” de fútbol en el espacio:

El descubirmiento de los fulerenos,en 1985, valió a sus autores un premio Nobel y abrió las puertas a muchos campos de investigación, especialmente en el campo de la nanotecnología. Las propiedades de esta moléculas, como su resistencia térmica o su superconductividad, han llevado a estudiar su aplicación en la creación de blindajes, en microchips y hasta en Medicina.

Ahora los astrónomos han confirmado lo que sospechaban, que los fulerenos “existen desde tiempos inmemoriales en la oscuridad de nuestra galaxia” y se preguntan qué papel estarán jugando estas bellas y diminutas esferas en el espacio. De momento, como dice el astrónomo Jan Cami a la NASA, son “las moléculas más grandes que se han encontrado” ahí fuera y puede que sigan dando alguna que otra sorpresa.

La energía, ese concepto que domina la física desde la primera letra de la celebérrima ecuación de Einstein, y que fastidia a cualquier vecino que se enfrente mensualmente a la factura de la luz, no está aquí desde el principio de los tiempos. De hecho, la idea no aparece hasta el siglo XIX cuando el científico e inventor norteamericano Benjamin Thompson (además de soldado de fortuna) echa por tierra el concepto de “calórico” del químico francés Lavoisier.

Lavoisier, que a su vez había desechado el uso de la teoría del flogisto ideada por Johann Joachim Becher, creía no obstante (sin duda influenciado por la teoría desechada) que el calor era un “fluido imponderable” (al que llamaba “calórico”) que se desprendía en las reacciones químicas. Su idea permaneció vigente muchos años hasta que Benjamin Thompson se dio cuenta, mientras supervisaba una remesa de cañones nuevos, de que el calor podía ser una forma de movimiento y no una sustancia carente de peso como pensaba Lavoisier.

Supongo que la mala fama de Thompson, considerado por muchos como un notorio oportunista y espía, no ayudó demasiado a que sus primeros pasos en pos de explicar los procesos de intercambio de masa y energía entre sistemas térmicos diferentes, fueran tomados en serio. No obstante, todo esto cambió – gracias a la innegable fuerza de los experimentos – cuando el cervecero y científico amateur inglés James Prescott Joule introdujo el término termodinámica.

Aquí nació la web | Crédito imagen David Horat

No todo el mundo sabe que la web nació en Europa, y más concretamente en el CERN. Allá por el año 1989, Tim Berners-Lee, un científico del CERN, propuso un proyecto para gestionar la información entre los investigadores en forma de hipertexto digital. Algunas de las palabras que oímos hoy cada día en la web, como URL (a la que se llama comúnmente dirección web), HTML (el lenguaje en el que están escritas las páginas web que visualiza el navegador) o HTTP (el protocolo de aplicación), ya provenían de las ideas originales de su creador.

La propuesta de Tim Berners-Lee | imagen CERN

¿Quién iba a decirle a Tim Berners-Lee que la web iba a ser el éxito que es hoy en día? Su idea original fue para compartir información entre investigadores. Sin embargo, ahora usamos esa tecnología para consultar todo tipo de información, hacer transacciones bancarias, comprar billetes de avión o escribir este artículo que están leyendo. Y es que muchas de las tecnologías que usamos actualmente no nacieron para el uso que hacemos de ellas. Se crearon para algo dentro del ámbito de la investigación pero luego se fueron exportando a otros ámbitos.

Por eso, cuando me preguntan: “¿Para qué crees que servirá esa tecnología?” Yo respondo: “Da igual lo que yo piense, porque será más importante aquello que no se me haya ocurrido aún”.

Homeopatía
Homeopatía | Imagen diluida

Los médicos solemos meternos con la Homeopatía descalificándola por completo y señalando sólo lo que vemos pernicioso, falso o fraudulento, escribimos libros y divulgamos cómics sobre ella pero pocas veces nos paramos a razonar sus beneficios, sobre todo a la hora de tratar a ciertos pacientes.

Los tratamientos homeopáticos son inocuos, sin los efectos secundarios que por desgracia presentan a veces los fármacos. Son inocuos porque no tienen efecto alguno más allá del psicológico dada la sugestión propia del paciente al sentirse seguro por estar tomando algo “natural”. Por la memoria del agua no deben de preocuparse, si el agua tuviera memoria habría retenido características de todos los sitios por los que ha pasado, por ejemplo el estómago de un mamut o las cañerías de una gran ciudad.Leer más

R136a1 la estrella más grande jamás descubierta
Crédito imagen: ESO/M. Kornmesser.

Combinando instrumentos del Telescopio Muy Grande (o VLT) del Observatorio Europeo del Sur (o ESO), los astrónomos han descubierto la estrella más masiva jamás observada hasta el momento, cuyo peso en el momento de su nacimiento debió ser de hasta 300 veces la masa de nuestro sol. Es decir, esta estrella duplica la masa actualmente aceptada como límite superior para una estrella (estimada en 150 masas solares). La imagen de arriba es una interpretación artística en la que se muestran los tamaños relativos de estrellas jóvenes ubicadas en todos los rangos, desde las “enanas rojas” que apenas alcanzan 0,1 masas solares de peso, pasando por “enanas amarillas” como nuestro sol y por estrellas masivas del tipo “enana azul” (que pesan ocho veces más que el sol), culminando por supuesto en la recién descubierta estrella gigante, con sus 300 masas solares, a la cual por cierto han dado en llamar R136a1.

Me enteré leyendo Space.com.