La muerte, esa gran desconocida. Tratada siempre con dolor, temor y temblor. Algunos –muchos- la elevan a diva para montar el negocio o rodearse de adictos: La diva en el diván divino del adivino.

El humor descompone todo lo que toca y deja volar mariposas desde el estómago hasta las nubes pasando por las comisuras.

No olvidemos la crítica nominalista que leimos/vimos en “El nombre de la rosa” a propósito del papel que desempeña la risa: la risa como pecado, veneno que nos encierra en la carne venal, en lo material y natural, según muchas ortodoxias sectarias. Esa condena medieval a la alegría está justificada por el miedo al placer en este “valle de lágrimas”.

Esta mujer sería la encargada de hablar con ET en nombre de la humanidad. | Fuente imagen: IISD.

[Actualización 27-09-2010] La noticia era de esas difíciles de creer, pero dada la cantidad de medios que la recogían decidí escribir sobre ella ayer por la noche. Ahora el diario Público acaba de publicar esta nota en la que la propia interesada, la astrofísica Mazlan Othman niega la plana. Nos la han colado y así os lo hacemos saber. Disculpen las molestias.

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Ahí la tenéis, se llama Mazlan Othman y seguramente es la primera vez que oís hablar de ella, pese a que esta astrofísica nacida en Malasia es la directora de la Oficina de la ONU para los asuntos relacionados con el espacio exterior, o en abreviatura la UNOOSA.

Arena sahariana dispersada por el viento vista desde el espacio. | Fuente imagen: Newscientist

En la foto superior, tomada por el satélite Envisat de la Agencia Espacial Europea se aprecia una ráfaga de arena proveniente del desierto del Sáhara dispersada por el viento hacia el oeste. Las pequeñas masas de tierra que aparecen en el Atlántico, visibles a la izquierda de la imagen, son las Islas de Cabo Verde, ubicadas a unos 500 kilómetros frente a las costas de Senegal y Mauritania.

Prácticamente la mitad de polvo que se bombea a la atmósfera terrestre cada año se compone de arena del Sáhara. En la imagen se aprecia como la manga de arena se curva hacia el norte cuando alcanza el archipiélago de Cabo Verde. Leer más

El hecho de que un periódico de tirada nacional apueste por la Ciencia y se atreva a ofrecer la mítica serie “Cosmos” en lugar de regalar cacerolas nos parece un motivo de celebración. A partir del próximo domingo, el diario Público pone la serie de Carl Sagan a disposición de sus lectores, y nos han pedido a unos cuantos blogueros nuestra opinión sobre aquellos fantásticos documentales. Aquí os dejamos nuestras impresiones, pero en este enlace podéis leer la opinión de otros muchos, todos ellos amazings: Los blogueros opinan sobre ‘Cosmos’ (Público)

Y ya que estamos, estaría genial que nos contárais en los comentarios cómo os insipiró a vosotros la serie de Sagan :-)Leer más

En 1895, William Thompson, primer barón de Kelvin y presidente de la Real Sociedad Británica de Ciencias afirmaba con total rotundidad:

Es imposible que máquinas más pesadas que el aire puedan volar

Apenas 8 años después, un 17 de diciembre de 1903, los hermanos Orville y Wilburn Wright, fabricantes de bicicletas, echaban por tierra aquella predicción y se convertían en los pioneros de la aviación.

Simulación del aspecto del cinturón de Kuiper | Imagen: AstroMark (Wiki Commons)

En los últimos diez años, los astrónomos de la Tierra han avanzado muchísimo en la detección de planetas fuera de nuestro Sistema Solar, pero ¿cómo sería el proceso al revés? Es decir, ¿cómo nos vería a nosotros una civilización extraterrestre si pusiera los ojos en esta región del espacio?

Los astrónomos Christopher Stark y Marc Kuchner, del Centro Espacial Goddard, utilizan un sistema para detectar planetas a través de las perturbaciones que provocan en las nubes de polvo estelar y ahora han decidido usarlo a la inversa, para averiguar qué verían unos supuestos astrónomos alienígenas si nos vieran desde fuera. Leer más

Un tiranosaurio rex (T. rex) es el protagonista indiscutible de la película de Steven Spielberg titulada “Parque Jurásico” (“Jurassic Park”) estrenada en 1993. Un grave error prehistórico, ya que los T. rex no existían en el jurásico (evolucionaron en el cretácico superior). En el jurásico (medio y superior) existían dinosaurios de la familia de los tiranosaurios (tiranosáuridos) pero eran dinosaurios carnívoros de pequeño o mediano tamaño, entre 1’4 y 9 metros de longitud. Steven Spielberg, o el autor de la novela original, Michael Crichton, deberían haberla titulado “Parque Cretácico.” No creo que hubiera afectado al éxito de la película y hubiera sido más fiel a la prehistoria. No es el único error prehistórico de la película. Se sabe que en carrera los T. rex alcanzaban una velocidad máxima entre 18 y 40 km/h, una velocidad moderada comparada con la de un vehículo todoterreno.

Tiranosaurio rex | Imagen: rescat.com

Me ha recordado estas anécdotas el artículo técnico de Stephen L. Brusatte et al., “Tyrannosaur Paleobiology: New Research on Ancient Exemplar Organisms,” Review, Science 329: 1481-1485, 17 September 2010. Stephen L. Brusatte (Museo Americano de Historia Natural, Nueva York) y sus colegas han caracterizado el árbol filogenético (o evolutivo) de los tiranosauridos gracias a 307 rasgos morfológicos. Aprovechan su artículo (tipo review) para resumir los últimos descubrimientos sobre la biología de estos dinosaurios, más parecidos a las grandes aves que a los reptiles. Leer más

Crédito imagen NASA (misión Apolo 11). | Fuente imagen: National Geographic.

El asunto de la conspiranoia negacionista de la llegada del hombre a la luna está más que superada y ya hemos hablado de ella en este blog (véase este cómic). Sin embargo, hoy he llegado en National Geographic a un artículo de 2009 dedicado a explicar los supuestos “fallos” que los negacionistas dicen ver en ocho de las imágenes tomadas por los viajeros de la misión Apolo 11.

La imagen superior por ejemplo, en la que se ve a Neil Armstrong y el módulo lunar reflejado en el visor de la escafandra de Buzz Aldrins (una de las más famosas imágenes tomadas en la luna durante aquel histórico julio de 1969) es para algunos un burdo truco puesto que no se ve a ninguno de los astronautas llevándose a la cara la cámara de fotos.

Tal y como explica nuestro viejo conocido Phil Plait, esto es completamente lógico. La cámara de fotos que portaban los astronautas iba montada sobre el pecho. De hecho, a poco que se fije uno, se aprecia que Armstrong estaba manipulando un objeto a esa altura. Para su comodidad, en la luna los astronatas no se llevaban la cámara a los ojos como hacemos aquí abajo en la Tierra, sino que inclinaban la vista hacia el visor superior para hacer el encuadre y el zoom.

En el artículo anterior hemos estado analizando varios parámetros que explican la fatiga visual que puede producir una televisión, y muchos de ellos tienen relación directa con el tamaño de la pantalla y su proximidad al espectador.

Pero no hemos conseguido obtener cifras orientativas que nos ayuden a elegir el tamaño adecuado del televisor para una distancia de visualización determinada. Nos quedan tres factores más, a ver si tenemos suerte.

El estado del ojo