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Nínive era la joya del Tigris: una ciudad magnífica cuyas raíces se remontaban a los albores de la civilización. Gracias a las bibliotecas y archivos construídos por sus reyes, Nínive fue la conservadora del conocimiento antiguo de Babilonia, de la historia, las leyendas y la hermosísima literatura de sumerios, acadios y babilonios: los primeros hombres que dominaron el arte de la escritura. Situada en el punto de encuentro de las rutas comerciales que conducían al Mediterráneo y Asia Menor por un lado y las que llevaban a la India y Arabia por el otro, Nínive era una ciudad de riquezas y poder en el violento y semisalvaje mundo del siglo VII a.C.

Pero Nínive era también objeto de las envidias y odios de sus vecinos. Los asirios se distinguían por la crueldad que desplegaban contra sus enemigos, a los que sometían, saqueaban, vejaban, torturaban y desfiguraban a la menor ocasión.

Por eso, cuando medos y babilonios se aliaron en el año 612 a.C. para acabar con el poderío asirio, no hubo piedad para Nínive, que fue incendiada y destruida hasta los cimientos. Era una destrucción ansiada por muchos pueblos, entre ellos los judíos, quienes registraron el evento en sus libros sagrados como un castigo divino por la ignominia de sus habitantes.

Cientifi.net es una comunidad de difusión de la ciencia cuya principal vocación es didáctica. Se trata de aprender y de enseñar todo lo que la gente pueda aportar a los demás. Está fundamentalmente enfocada hacia estudiantes de cualquier clase de nivel que necesiten un apoyo y no puedan encontrarlo fácilmente a través de la red.

La idea está pensada para el intercambio de información de forma directa, sin dar lugar a largas discusiones y yendo más al grano. Con todas las facilidades que ofrece la web 2.0 y las nuevas tecnologías en el desarrollo web.

Un nuevo proyecto divulgativo de ciencia que desde Amazings apoyaremos en todo lo que podamos. Colaborando y animando a que lo visitéis.

Darryl Cunningham, autor de las viñetas sobre la homeopatía que posteamos hace unas semanas, animado por el éxito de aquel cómic, se ha lanzado y ha vuelto a publicar una nueva serie de dibujos explicativos, en esta ocasión dedicados a la conspiración lunar.

Después de traducir al castellano aquella viñeta homeopática, os dejo también la correspondiente traducción de la nueva agradeciendo a Emtochka su ayuda en su elaboración, al propio Darryl Cunningham por permitirme que traduzca su trabajo al castellano, y se la dedico al amazing Eugenio autor del libro “La conspiración lunar, ¡vaya timo!” y del blog Ciencia en el XXI.El vuelo espacial Apolo 11 aterrizó con los primeros humanos en la Luna el 20 de julio de 1969. La misión, llevada a cabo por los Estados Unidos, se considera un logro mayúsculo en la exploración humana del espacio. Y una victoria en la carrera espacial con la Unión Soviética. Sin embargo, en las décadas siguientes ha aparecido una ruidosa minoría que afirma que los aterrizajes en la Luna nunca ocurrieron.Leer más

Lince | Wikicommons

Si le pide a unas diez personas a su alrededor que escriban el nombre de unas diez especies te puedo asegurar que habrá una gran mayoría de mamíferos, entre 7 y 8 por lista, y en mas de la mitad de las listas aparecerá el toro, el chimpancé, el águila, el león, el tigre, la ballena y alguno más bastante conocido. (Excepto si se lo pide a los frikis de Amazings que le meterán escarabajos, pulpos de ojos azules y hasta una planta)

¿Y a que se debe que aparezcan esos animales en tantas listas? Son animales con carisma, “especies bandera” o “especies emblemáticas”. No tienen que vivir en todo el planeta, ni siquiera ser conocidas por estar peligro de extinción pero para el gran publico son simpáticas, atractivas, famosas y pueden convertirse en un gran aliado a la hora de proyectar planes de protección o campañas de sensibilización. Una “especie bandera” puede ser tan carismática, que un país la reconozca como símbolo nacional.

El oso panda, el flamenco, el lince ibérico, el chimpancé… son los “relaciones públicas” del mundo animal. La gente se siente mas predispuesta a apoyar un plan de conservación que incluya a alguna “especie bandera”.

Al parecer tenemos un día muy eléctrico porque después del espectacular video que nos dejaba Maikel del rayo a 9.000 frames, ahora yo os sugiero esta verdadera pasada de fotografía que recoge más de 50 relámpagos en una sola imagen.

Nos cuenta su autor que es una foto secuencia de 42 tomas, recogidas durante aproximadamente 30 minutos (de 1:16 a las 1:48) en medio de una tormenta eléctrica el pasado 28 de Junio.

Para los amantes de la fotografía también deja algunos datos sobre la cámara utilizada, una Canon EEOs 550D con 3.2 segundos de velocidad de apertura, 4.0 apertura de diafragma e ISO 100. (Lens Canon EF 15mm f/2.8, Focal Length 15.0 mm)

Un científico o científica tiene incentivos para desarrollar su carrera. Lograr proyectos de investigación, formar jóvenes investigadores, lograr financiación, conseguir admisión de patentes… Y, por supuesto, publicar. Nada es ciencia hasta que no esté publicado. Y no en cualquier sitio, sino en revistas al efecto, no dirigidas a la población general sino a aquellos que trabajan en el mismo campo. Revistas con un filtro previo; en las que otros científicos leen, corrigen, juzgan y finalmente admiten el trabajo de sus compañeros y compañeras de profesión (lo que se llama revisión por pares o peer-review).

Gracias a todo ello crea el científico su currículum.

Viñeta | Clay Bennet

¿Ves en esos méritos algo relacionado con comunicar sus investigaciones a la población? No hay nada. No reciben ningún mérito por divulgar a la población general. A pesar de que no es fácil traducir una investigación a lenguaje asequible, hacerla llegar a través de un medio adecuado, convertirlo en un hábito… Además, muchos investigadores no creen que sea necesario, o ni siquiera se han planteado la necesidad de hacerlo, o directamente piensan que no es posible.Leer más

Dormir, comer y el resto de actividades forman parte del ciclo fisiológico de 24 horas conocido como ritmo circadiano. Este reloj interno es controlado por las neuronas de una región cerebral llamada núcleo supraquiasmático (NSQ), y en condiciones normales, la “reprogramación” de este reloj se basa en la luz.

Eso explica que cuando viajamos de una zona horaria a otra, el cuerpo termina por adaptarse a los ciclos noche-día del nuevo territorio (aunque en el proceso se sufra el famoso “jetlag”).

Sin embargo, todo aquel que haya fumado marihuana alguna vez ha experimentado un cambio de ritmo en la percepción del tiempo, (de hecho para algunos, esto forma parte del encanto de esta droga).