Siempre nos habíamos preguntado qué clase de formación y experiencia sería necesaria para convertirte en un experto en homeopatía. Pues bien, desde Laboratorios Boiron, la multimillonaria multinacional homeopática, nos ofrecen un rápido cursillo de homeopatía con videos, fotos y con la posibilidad de conseguir tu título al final del curso.

Como teníamos interés en el tema, nos hemos acercado a la web y hemos seguido el curso. En realidad puedes saltarte la mayoría de los pasos y no ocurre nada porque, después de 3 agotadores minutos te conviertes en “Boiron certificated homeopathy specialist” con título incluído expedido por Lab. Boiron.

ADVERTENCIA: Si antes de leer esta entrada la has ojeado por encima, te has asustado ante la aterradora extensión de la misma y tu deseo de leerla ha flaqueado, aquí debajo te dejo una versión resumida de la misma, conteniendo todos los detalles esenciales.

No te llevará mucho tiempo y te quedará todo claro, más claro que el agua cristalina de un arroyo de montaña en una radiante mañana de verano.

http://www.youtube.com/watch?v=etDQoF8DM2k

Si por el contrario, después de ver este video crees que no es suficiente y tu curiosidad te pide más, te propongo continuar adelante con la versión no reducida:

Figuras de madera: nubios de la 12 dinastía haciendo cerveza. Si os pregunto cuándo empezó el ser humano a usar antibióticos, segurametne muchos retrocederéis hasta el descubrimiento de la penicilina en 1928 por parte de Fleming. Bien, lo cierto es que hace 2.000 años, los humanos conocían los beneficios de la tetraciclina, un antibiótico natural producido por la bacteria de suelo Streptomyces.

Un reciente análisis químico realizado en los huesos de ancianos nubios sudaneses, parece indicar que consumían regularmente tetraciclina, principalmente a través de la cerveza.

El estudio, que se publicó en American Journal of Physical Anthropology, fue realizado por el antropólogo George Armelagos y el químico galeno Mark Nelson de la farmacéutica Paratek Pharmaceuticals, Inc.,

No hay duda que en los tiempos que corren el “Hágalo usted mismo” ó DIY (Do It Yourself) está de moda. La gente monta sus muebles, crea sus manualidades, fabrica cacharritos caseros, y en general, se divierte creando sustitutos más o menos útiles de productos comerciales a partir de elementos cotidianos que tenemos en casa.

Las profecías apocalípticas son otro elemento común en las últimas décadas. No pasa un año en el que no salvemos nuestro colectivo pellejo por un pelo, ya sea por impactos de meteoros, apocalipsis nucleares, ataques alienígenas, juicios divinos, colisionadores de partículas o cualquier otra ocurrencia de turno. Mucha gente gana un dinero considerable mediante libros, películas, webs, y demás parafernalia apocalíptica.

Habitualmente se suben al carro de las más famosas o las de moda en ese momento (véase Nostradamus, Efecto 2000, 2012, LHC etc…) y con un refrito/reintenpretación/explicación de las mismas venden su producto.

Bjørn Lomborg | Fuente imagen Wikicomons

Bjorn Lomborg es profesor y ambientalista danés. Al menos atendiendo a la descripción que de él da Wikipedia. Atendiendo a su titulación, sin embargo, Lomborg es Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Copenhague. Desde 1994, año en el que recibe el doctorado, y durante una década trabaja sin embargo como profesor de estadística en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Aarhus. De ahí que para muchos la especialidad de Lomborg sea la estadística. Actualmente es profesor en la Escuela de Negocios de Copenhague.

Lomborg es en cambio recordado como el autor de El ecologista escéptico. El libro fue publicado en 2001 por Cambridge University Press, al menos la edición revisada en inglés, base de todas las traducciones posteriores y por lo tanto la versión de referencia. Fueron unas palabras del economista Julian Simon afirmando que nuestro conocimiento del medio ambiente es extremadamente básico, las que motivaron a Lomborg a reunir un grupo con sus mejores estudiantes de estadística para analizar los datos a los que Simon aludía.

En 1998 sus primeras conclusiones fueron publicadas por el diario danés Politiken. El artículo dio pie a un intenso debate medioambiental en su Dinamarca natal, publicándose al menos 400 réplicas de distinta orientación en la prensa nacional.

Three Storm | Credit NASA

Hace unos minutos, la NASA acaba de publicar en su imágen del día esta impresionante fotografía tomada por el satélite geoestacionario GOES-13 bajo el sugestivo título de “Three Storms“.

A los cinéfilos, seguro que al verla les habrá llegado a la mente la escena de la película “The perfect Storm” en la que los meteorólogos siguen el curso de aquellos tres huracanes y se preguntan qué ocurriría si se llegaran a juntar. Para desgracia de Georges Clooney, aquellas tres tormentas se unieron formando la tormenta perfecta que llevó al cine el genial Wolfgang Petersen.

En la imágen de NASA podemos observar un remake de aquella película con los siguientes protagonistas: El huracán Danielle en la parte superior, el huracán Earl en el centro y una tormenta tropical en proceso de formación a la derecha de la imágen.

Seguro que habéis escuchado la frase más de una vez refiriéndose a las increíbles y potenciales capacidades desconocidas de nuestro cerebro. Afirmar que tan sólo usamos un 10% de nuestro cerebro, es una cita recurrente de las pseudociencias para tratar de explicar su creencia en las casi ilimitadas posibilidades mágicas que nuestra mente sería capaz de desarrollar.

Una frase sin sentido a la que solemos responder de esta manera: Bueno, escuchándote quizá tengas razón y sólo estés utilizando un 10% de tu cerebro…

En “la ciencia de tu vida” nos explican por qué esta frase es falsa.

Alan Sokal | Universidad N.York

El físico estadounidense Alan Sokal estaba harto de leer a filósofos posmodernos que se apoyaban en conceptos de las ciencias sacados de contexto para revestirse de autoridad. Así que en 1996 pasó a la acción y se rió de los causantes de sus cabreos intelectuales: le coló a una de sus revistas favoritas un artículo carente de sentido pero con mucha palabrería cuántica. Seis años después, muchos creyeron que los hermanos franceses Igor y Grichka Bogdanov estaban haciendo, a la manera de Sokal, su propia guerrilla a la Física. Estos dos showmen televisivos lograron publicar sus artículos –sin pies ni cabeza– sobre una nueva cosmología en revistas científicas de alto impacto. En el escándalo Sokal quedaron en entredicho las ciencias sociales, en el Bogdanov, fue la Física la que se sonrojó. Y en ambos casos, ganó la palabrería.

Sokal no soportaba más los discursos de algunos postmodernistas que defendían un relativismo según el cual la ciencia no tiene mayor autoridad que otras tradiciones culturales para interpretar el mundo que nos rodea. Pero a su vez, muchos de esos pensadores incorporaban a sus argumentos toneladas de terminología científica sin ton ni son. Éste es el caso de los seguidores del francés Jacques Lacan, que reinterpretó el psicoanálisis introduciendo en su teoría todo el lenguaje matemático que pudo –tanto es así, que resulta difícil entenderlo–.

Un día, Sokal decidió ponerles a prueba y preparó una travesura intelectual. Escribió un artículo vacío de sentido y lo envió a Social Text, una prestigiosa revista de ciencias sociales. Su escrito sugería que los últimos avances de la física cuántica probaban aspectos del psicoanálisis lacaniano. Suena estrambótico, pero él estaba convencido de que sería bien sencillo colarles su ripioso texto con tal de que cumpliera dos condiciones “a) que sonara bien, y b) que apoyara los preconceptos ideológicos de los editores”. El caramelo envenenado rezumaba erudición en cada palabra de su título: Transgrediendo los límites: Hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica, y según el autor, no era más que “un pastiche de jerga postmodernista, reseñas aduladoras, citas grandilocuentes y rotundo sinsentido”, que se “apoyaba en las citas más estúpidas que había podido encontrar sobre matemáticas y física”.

Lee de Forest | Fuente imagen Info Society.

Ayer, leyendo Gizmodo, llegué a la historia de Lee de Forest, el ingeniero estadounidense que inició inadvertidamente la era dorada de la electrónica.

Pero antes de hablaros de él, justo es recordar los nombres de otros que le precedieron, pioneros tan importantes como Thomas Alva Edison, que en 1880 descubrió que cuando añadía a una de sus lámparas incandescentes de vacío (o bombilla) un segundo filamento con carga positiva (llamado placa), se originaba una corriente eléctrica estable que iba en una única dirección desde el filamento incandescente (o cátodo) hacia el cargado positivamente (o ánodo).

Edison no entendió para qué podría servir aquello, pero previsor como era, decidió patentarlo y llamó a aquella curiosidad “efecto Edison“.Leer más

Una teoría es tanto más grandiosa cuanto mayor es la sencillez de sus premisas (…) De aquí la profunda impresión que produjo en mi la Termodinámica. Es la única teoría universal que (…) estoy convencido que jamás será desechada.

Albert Einstein

Dicho tal cual puede sonar muy atrevido, incluso para el bueno del profesor Einstein. Él mismo hizo algunas contribuciones muy importantes a la Termodinámica y a la teoría cinética. Y su fascinación por la sencillez influyó notablemente en que toda la relatividad especial se construya partiendo de dos hipótesis. Pero no hemos venido aquí a hablar de relatividad.