SeaKettle, la balsa salvavidas que genera agua potable. | Fuente imagen: MyModernMet

¡Ay! ¿Cuánto habrían dado los naúfragos que en el mundo han sido por una de estas balsas? No solo te ofrece una superficie flotante tras el hundimiento de tu nave, lo cual ya de por si es fabuloso, sino que además te ofrece un suministro constante de agua dulce a partir del inacabable océano que te rodea y del implacable sol que te golpea desde lo alto.

En efecto, SeaKettle (o tetera de mar, ¡qué nombre tan horroroso!) es la primera balsa salvavidas que desaliniza agua marina. El proceso empieza con el bombeo de agua de mar a un depósito de Goretex cubierto, donde se la expondrá al sol para su evaporación. El material empleado no es baladí, ya que el Goretex ofrece impermeabilidad y flexibilidad, lo cual es importante cuando tienes que transportar “plegado” el conjunto hasta que lo necesites. Como vemos, el agua evaporada por el sol golpea la tapa cónica que cubre la bandeja de evaporación y desciende por sus paredes – libre de sal – quedando almacenada en el reborde del cono. (Véase cómo funciona un cono de desalinización).

¿Cómo funciona? | Seakettle

Los fabricantes de la balsa sostienen que la SeaKettle es capaz de producir agua suficiente para que cinco tripulantes permanezcan suficientemente hidratados. Para este proyecto, su diseñador Kim Hoffman se inspiró en las múltiples historias de naúfragos que sufrieron deshidratación extrema, o que murieron de sed, mientras navegaban a la deriva en una balsa salvavidas tradicional. Hoffman cree que es absurdo morir de sed rodeado de agua, cuando el sol puede ayudarnos a desalinizarla.

Me complace comparar dos fotografías: las de las huellas de los australopitecos encontradas en cenizas volcánicas en Tanzania, que datan de tres millones y medio de años, y las de los primeros hombres que hollaron con su pie el suelo de la Luna, en el curso de la misión Apolo.

Si yuxtaponemos ambas fotos, disponemos, en resumen, de una visión completa de la historia de la humanidad: el camino que va desde las cenizas de Tanzania al polvo de la Luna en tres millones y medio de años.

Imagen | CERN

Ahora que el LHC, el gigantesco acelerador de partículas de Ginebra, lleva funcionando una par de meses; es momento de preguntarse qué es lo que esperamos que consiga este mastodonte franco-suizo.

Pese a que no es el motivo principal de la construcción del ciclotrón, cada vez que se habla de esta máquina, resulta inevitable hablar del tan cacareado Bosón de Higgs; renombrado de manera incongruente como Partícula de Dios por algunos periodistas demasiado sensacionalistas.

Es cierto que la determinación de la masa de esta partícula, o la demostración de su existencia al fin y al cabo; es uno de los experimento más importantes que se están llevando a cabo en el CERN, pero… ¿de verás sería tan maravilloso encontrar a este esquivo bosón? En realidad, este asunto no está tan claro.Leer más

Mide 1,97 m y ha sido visto en la costa de Mallorca | Foto: Roque Martínez (ABC)

Han sido los cronistas de la Corte los que han descubierto, alarmados, la señal sobre el cuello de don Felipe. Ahí le tienen, paseando tranquilamente por Palma con la marca de la abducción, como en aquella mítica película, “Invasores de Marte”, en la que un crío destapaba la conspiración alienígena.

Los síntomas empezaron a manifestarse hace unos meses, cuando el heredero de la Corona fue avistado con una #timopulsera en su muñeca y algunos empezaron a sospechar que era víctima de algún problema de “equilibrio”. Ahora, las pruebas hablan por sí solas: el Príncipe ha sido abducido por… ¡los magufos!

El último episodio lo resume muy bien la crónica de ABC:

Insectos fritos sobre lecho de arroz. | Fuente imagen: LasLentejas

Y es que la humanidad dedica ya un tercio de los terrenos de cultivo a alimentar al ganado tradicional, el cual por cierto es culpable de una buena cantidad de los gases invernadero que se emiten a la atmósfera. Y mientras tanto vivimos rodeadas de toneladas de proteínas comestibles, criadas según métodos sostenibles. Esto es lo que ha empujado al entomólogo belga Arnold van Huis a escribir un documento que en estos momentos está siendo considerado por la FAO (Organización para la Agricultura y la Alimentación).

La recomendación que van Huis hace a occidente es que coma más insectos. Una granja en la que se cultivaran gusanos de la harina o grillo produciría 10 veces menos metano y 100 veces menos óxido nitroso que su equivalente en grandes mamíferos. Los insectos metabolizan el alimento de un modo mucho más eficiente, lo cual abarata considerablemente su cría y alimentación. Además, al estár tan lejos biológicamente de los humanos, el riesgo de que surjan enfermedades contagias como la tristemente famosa encefalopatía esponjiforme bovina (vacas locas) es mucho menor.

Existen más de 1000 especies comestibles de insectos, ricas en proteínas y calcio. Aquellos que las han probado afirman que muchas de ellas son deliciosas.

Más que a un premio Nobel, en realidad a diez premios Nobel… y a dos medallas Lorentz, y a dos premios Príncipe de Asturias… Lo cierto es que el plantel de conferenciantes que se va a reunir desde el 27 de septiembre al 01 de octubre en San Sebastián, en el marco de Passion for Knowledge, es simplemente espectacular.

Hace diez años que se inauguró el Donostia International Physics Center y para conmemorar esta efeméride se ha organizado un evento que unirá a dieciseis de los mejores investigadores de todo el mundo.

Una noticia de alcance nacional que además viene acompañada de una invitación: Amazings estará presente en esta gran reunión de ciencia gracias a la deferencia del comité organizador de Passion for Knowledge, al que desde aquí le damos las gracias.

Los ingenieros creen que lo saben todo, pero continuamente aparecen nuevos materiales, nuevas técnicas, nuevas formas de construir que ponen en jaque una y otra vez todo lo que se afirmaba antes. Por eso no se puede confiar en ellos nunca.

La ingeniería oficial es una gran mentira sostenida por poderosos intereses económicos que imponen “verdades” incuestionables sobre la base de un paradigma agotado, cientifista e inútil. Es hora de establecer un nuevo paradigma.

La ingeniería oficial ha matado a millones de personas. Basta ver cómo falló el 11 de septiembre en Nueva York. Y todos los días fallan presas, edificios y puentes, pero pese a ello la industria de la construcción sigue adelante con toda irresponsabilidad, cómplice de los gobiernos y los poderes más repulsivos que nos controlan. Basta ver las fortunas que hacen las constructoras y sus dueños (por no mencionar al Pocero persiguiendo periodistas armado con una pala) para que quede claro que todo es un montaje sucio.

Imagen de la Estación Espacial Internacional
Imagen de la Estación Espacial Internacional | Foto: NASA

La pregunta parece un poco tonta, pero seguro que a más de uno le hará pensar. Esta semana, el sistema de refrigeración de la Estación Espacial Internacional se ha averiado y ha causado algunos problemas a los astronautas, así que no está de más preguntarse para qué lo necesitan. Veamos.

La ISS orbita a una altura aproximada de 350 kilómetros. Allí arriba no hay atmósfera que amortigüe los rayos del sol ni circulación de aire que regule la temperatura: solo radiación pura y dura. De esta forma, explican en motherboard.tv, la parte de la estación que está expuesta al sol recibe los rayos ultravioleta de forma directa y podría alcanzar los 120 grados. Por el otro lado, la parte a la que no da el sol, la superficie podría llegar a ponerse bastante fría, a unos -157ºC aproximadamente.

Por fortuna, los ingenieros han pensado en estos inconvenientes y han recubierto la estación de una capa protectora que refleja las radiaciones y evita que las estancias de los astronautas estén expuestas a estas variaciones extremas . ¿Por qué hay que regular la temperatura entonces? En motherboard.tv aseguran que se debe a la presencia masiva de ordenadores y máquinas en su interior. No es solo que haya que refrigerar estos equipos, que también, sino que su actividad podría calentar tanto el espacio cerrado de la estación que lo harían inhabitable.

La lucha clásica entre bestias del cretácico. | Fuente imagen: 4.bp.

¿Verdad que el Triceratops es uno de los dos dinosaurios que se te vienen a la mente cuando alguien te pide que enumeres alguno? Al menos así es en mi caso, seguramente debido al influjo del cine de serie B, donde este tanque herbívoro forma una dupla indivisible con su archienemigo el tiranosaurio. Pero hete aquí que ahora los científicos opinan que esta bestia de tres cuernos que tan bién conoces, no era por si mismo una especie sino que en realidad se trata de una forma juvenil del Torosaurus, un saurio al que no conoces ¿verdad?

Y es que aparentemente, los cráneos de los dinosaurios podían variar de forma. O al menos esto sostienen John Scannella y Jack Horner (de la Universidad del Estado de Montana, EE.UU), que creen que el Torosaurus y el Triceraptops son de hecho la misma especie. Según ambos, a medida que el Triceratops envejecía, sus cuernos y su cresta podrían ir haciéndose más similares a los del Torosaurus. Los cuernos cortos se harían largos, los bordes en forma de dientes de sierra se suavizarían, etc. Esta teoría explicaría el hecho de que jamás se hayan encontrado formas juveniles fósiles del Torosaurus.

Los dos científicos sostienen que existe una transición clara desde el Triceratops hasta el Torosaurus a medida que el animal envejecía. Por ejemplo, los especímenes más viejos de Triceratops mostraban un marcado adelgazamiento de ciertos huesos justamente allá donde los Torosaurus mostraban agujeros, lo cual sugería que estos huesos se encontraban en proceso de desaparición.

Ardilla albina | Flickr Creative Commons

Bajo el escudo de la pequeña ciudad de Olney en Illinois podemos encontrar la imagen de una curiosa ardilla blanca. Bajo el escudo… y en los coches de policía, y en las cafeterías, y en las tiendas de souvenirs, y en la portada de su periódico local, y en las fachadas… Lo cierto es que en Oldney la ardilla blanca se ha convertido en su emblema oficial y lo lucen orgullosos por cualquier rincón.

Son ardillas albinas, un capricho de la genética que no se suele dar habitualmente y que, no obstante, en Olney es algo increíblemente común. Sus bosques y parques albergan la mayor concentración de ardillas albinas de todo el mundo, en una proporción de una a siete, frente a las ardillas de color común.

¿A qué se debe esta significativa proliferación genética?