Se ha comentado últimamente mucho ese Eurobarómetro que mencionaba que el 80% de los europeos estaban interesados en la ciencia y un 65% en el deporte. Aunque se resaltó ese dato, supongo que por lo curioso y porque daba para hacer titulares fácilmente, los resultados de la encuesta tienen respuestas preocupantes. El gráfico de barras mostrado a continuación pertenece a una de esas preguntas cuya respuesta me resulta ligeramente inquietante.

Respuesta a una de las preguntas del Eurobarómetro.

Concretamente, la frase con la que los encuestados deben expresar su acuerdo o desacuerdo es: a causa de su conocimiento, los científicos tienen un poder que los hace peligrosos. Si buscan el resultado medio para la Unión Europea, verán que es del 53%. En España vamos más allá y está de acuerdo con la afirmación el 60% de los encuestados. En El retorno de los charlatanes se comentan otro par de preguntas algo más sutiles. Hay otras directamente descacharrantes (la ciencia y la tecnología pueden, a veces, dañar el sentido moral de las personas, con un 62% de acuerdo), pero quiero quedarme con la que ilustra el artículo. Leer más

Un, dos, tres ¡clic! Ya estamos aquí. Después de semanas mareando la perdiz ya teníamos ganas de empezar a contaros cosas. La mayoría ya nos conocéis, somos aberron, Maikelnai e Irreductible, y éste es nuestro pequeño proyecto para dominar el mundo, nacido de una noche de copas por Sevilla.

¿Qué es Amazings? No vamos a sacar las fanfarrias para anunciar lo que pretendemos, ya lo iréis viendo vosotros mismos día a día y decidiréis si merece la pena, pero la idea general es crear un espacio de Ciencia, humor y escepticismo donde podáis pasar un rato divertido y encontrar algunos de los mejores contenidos científicos de la red.

¿Y esto cómo se hace? Primero con la ayuda inestimable de José Cuesta (de Inercia Creativa), que es quien mantiene este invento desde la parte técnica. Segundo con el patrocinio de CDmon, que nos ofrece alojamiento y que nos han puesto todo tipo de facilidades desde el principio. Y tercero, y no menos importante, con el apoyo de la revista QUO, con quienes tenemos un acuerdo de colaboración para publicar un artículo cada mes (os daremos más detalles en septiembre).

Comenzar con música se ha convertido ya en una especie de tradición, una costumbre no escrita que he respetado en todos los blogs en los que he participado. Y para mi primer post en Amazings no he querido saltarme ese capricho.

Y aunque es complicado encontrar música “científica” al final he creído creo que para inaugurar un blog como este bien me podrían servir los They might be giants y un curioso disco editado en el 2008. que estos buenos muchachos titularon “Here comes Science“.

James Fallon lleva veinte años estudiando cerebros de psicópatas en su laboratorio de la Universidad de California-Irvine. Es un reputado neurocientífico, ha aparecido en varios documentales de televisión y sus investigaciones le han llevado a descubrir algunas pautas que se repiten en determinados cerebros y que podrían estar detrás de comportamientos violentos. Pero hace cuatro años, mientras charlaba con su anciana madre, Fallon realizó un descubrimiento que le dejó perplejo:

“¿Por qué no investigas en la familia de tu padre, Jim?”, le espetó ella. “Había algunos buenos pájaros por aquella parte”.

Intrigado por la afirmación, cuenta Barbara Bradley en NPR, Fallon investigó el pasado de sus parientes y descubrió, en sus propias palabras, que había “una línea completa de gente muy violenta, de asesinos”, y que algunos de ellos habían cometido crímenes horribles. Así pues, se puso a investigar entre sus familiares vivos en busca de las señales que había visto antes en los cerebros de los psicópatas y que quizá habían descendido hasta los suyos por vía paterna.

Cuando yo era un crío e imaginaba el lejano y mágico futuro que nos esperaría en el año 2000, mi imaginación poblaba las ciudades terrestres (y las colonias lunares) con hileras de coches voladores flanqueando enormes rascacielos.

Obviamente aquella utopía fritzlangiana no llegó jamás, y los vehículos y las ciudades permanecieron firmemente anclados al suelo. Aunque ahora, puede que algo esté cambiando.

Me entero leyendo Physorg de que la Administración Federal de Aviación de los EE.UU. (FAA) ha autorizado el uso del Transition, un coche volador (o aeronave rodante) desarrollado a lo largo de estos últimos cuatro años por una empresa llamada Terrafugia fundada por ingenieros del MIT.

Hace seis años, después de hacer un entrevista a un científico español en su laboratorio, le pregunté “off the record” qué le llevaba a hablar de su especialidad en programas esotéricos. Días atrás, le había escuchado en un espacio radiofónico dedicado a lo paranormal, empaquetado entre un vidente y una sección de noticias increíbles y, por supuesto, falsas. No era la primera vez. Mi interlocutor no me dio tiempo a terminar la pregunta. Me interrumpió y me dijo, con malos modos, que a eso no iba a responder. Volví a intentarlo, y el resultado fue el mismo. De nada sirvió prometerle que lo que dijera quedaría entre nosotros.

Sigo sin saber qué lleva a un científico de prestigio a prestarse al juego de los traficantes de misterios. Es algo cada vez más habitual desde que el grupo PRISA apostó abiertamente por la pseudociencia en la persona de Iker Jiménez. Personificación de un periodismo chapucero y sensacionalista para el que todo vale, ha conseguido que haya expertos de renombre que participen en sus programas de la Cadena SER y Cuatro hablando de hallazgos arqueológicos o del estudio del cerebro, por ejemplo, en un segmento intercalado entre apariciones de fantasmas, abducciones y exorcismos. No niego que esos científicos hayan dicho, ante el perennemente asombrado Jiménez, cosas sensatas de los campos que dominan; pero tampoco de que han contribuido a la difusión de la irracionalidad.