¿Platija? No, pulpo

Por Carlos Chordá, el 4 septiembre, 2010. Categoría(s): Biología
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El pulpo imitador (Thaumoctopus mimicus) es un cefalópodo del sudeste asiático descubierto en 1998. Este pequeño pulpo (apenas sobrepasa el medio metro) desarrolla un sistema de camuflaje realmente sorprendente: es capaz de imitar a seres marinos muy diferentes entre sí, no sólo en su aspecto sino también en sus movimientos; todos los imitados, además, comparten la particularidad de que son tóxicos.

Según parece, la decisión sobre a qué especie imitar no la deja en manos del azar, sino que depende del predador que en ese momento aparece por la cercanía.

En las siguientes imágenes lo podemos ver disfrazado de cangrejo gigante (imagen superior) y de estrella de mar (imagen inferior), aunque, como si de Mortadelo se tratara, es capaz de hacerse pasar también por anémona, medusa, serpiente marina y camarón gigante, entre otros.

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Recientemente, un equipo de científicos de la California Academy of Sciences ha logrado desentrañar la historia evolutiva de tan sorprendente habilidad comparando secuencias de ADN del pulpo imitador con las de 35 especies cercanas. Se centraron en su capacidad de nadar como una platija tóxica, y llegaron a la conclusión de que la conducta evolucionó en tres etapas.

Primero, los antepasados del pulpo desplegaban un patrón de colores intensos para sorprender a los predadores cuando les fallaba el camuflaje; más tarde, imitaron los movimientos de la platija a la vez que sus tentáculos se alargaban, facilitando la conducta de imitación. Finalmente, combinaron ambas capacidades, tal y como podéis ver:

La imitación que el pulpo hace de la platija no es, desde luego, perfecta, dicen los autores del estudio. Sin embargo, al pulpo parece serle muy útil frente a los predadores: para cuando quieren recuperarse de la sorpresa, el embaucador ha cogido las de Villadiego.
(Fuente: Wired Science)



Por Carlos Chordá, publicado el 4 septiembre, 2010
Categoría(s): Biología

 

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