Alerta magufo: VitalJoya, otra timopulsera

M. Giménez | Experto en “timos”

Mucho se ha dicho ya sobre la tristemente famosa pulsera Power Balance (ya sabéis, ese ingenioso método para marcar tontos). Hoy queremos advertir sobre otra timopulsera (sí, otra más) que nos llega con apariencia de joya y promete curar absolutamente todos nuestros males por el módico precio de 120 euros del ala.

No es nueva, ni mucho menos: tiene casi un año, según las referencias que se pueden encontrar en Google.

Sin embargo, parece que con la llegada de la Navidad están dándole un impulso a su publicidad, ya que Andoni Talavera —un lector de Amazings.es— nos advierte, preocupado, de que ha visto un anuncio en televisión.

Se trata de VitalJoya, un producto que, por sus elementos, representa a la perfección el arquetipo de la publicidad magufa: infrarrojos, iones, imanes y “resonancia de la moléculas de agua” (elementos que ya se vendían en la timobola, recordemos); “biomagnetismo”, acupuntura (¿esto no consistía en clavar agujas?…) y tradición milenaria; “reequilibrio de la energía celular”, sea lo que sea lo que quiere decir eso, sin efectos secundarios (¡por supuesto!, como que no tiene efectos primarios), y todo esto, por supuesto, aderezado con una cara conocida y madura que transmita seguridad y los típicos testimonios de teletienda.

Por si fuera poco, VitalJoya hace su pequeña aportación a la literatura magufa con “lo último en tecnología de energía sutil [WTF!] llamado Nano Vibratoria Tecnología (NVT)”.

No voy a pararme a explicar que los imanes no tienen ningún efecto porque ni el agua se imanta ni tampoco nuestro cuerpo —por lo que lo de “biomagnetismo” es lisa y llanamente una enorme soplapollez—. No voy a pararme a explicar que todo material que está más o menos caliente (es decir, cuyas partículas elementales tienen movilidad, ergo se encuentran a una temperatura por encima del cero absoluto; resumiendo: todo) emite más o menos radiación infrarroja: sí, nuestra ropa también, y no nos cura de nada. No voy a pararme a explicar que lo de la producción de iones negativos es mentira —y, si fuera verdad, desde luego la energía necesaria para producirlos no sería precisamente sutil…—. Tampoco voy a pararme a buscar referencias para demostrar que la acupuntura es un timo. Y, por supuesto, tampoco voy a pararme a explicar la falacia que supone lo de “tradición milenaria”. Primero, porque en el recomendable blog La Ciencia y sus Demonios ya se hizo en su día. Y segundo, porque todo esto ya está ampliamente refutado por separado en montones de artículos sobre otros timos que utilizan la misma jerga. La búsqueda en Google la dejo como ejercicio para el lector.

En su lugar, voy a centrarme en lo que más me ha chocado: la supuesta composición de la timopulsera. Composición que supondría la mayor prueba de la eficacia de la misma en caso de que la tuviera. Pues bien, en Directo a Casa (la típica teletienda) podemos ver que venden que (al menos la pletina central y el cierre) están fabricados con titanio bañado en oro. Además, en la página de VitalJoya (enlazada más arriba), añaden que está compuesta de neodimio, boro, ferrita y germanio. Por último, de las piezas que unen la pletina central y el cierre afirman lo siguiente:

[Estas piezas son] como un chip NVT, hecho de materiales especialmente seleccionados no-magnéticos, elegidos por su estructura reticular y las propiedades atómicas. La materia prima pasa por una secuencia de transformación especial. Este material debe cumplir con nuestros estrictos criterios, que incluyen un determinado tamaño, forma y peso. Una vez el material cumpla con las especificaciones, se aplica una fina capa, en cuyo momento, la fase de programación se lleva a cabo. Es cuando el NVT se programa en el chip.

¡Ahí es nada! ¡Chips programables! Aunque no especifican el material con tan mágicas propiedades. Bien, no es difícil desentrañar el misterio.

En la propia página web de VitalJoya hay una estupenda foto de la timopulsera donde puede leerse claramente lo siguiente:

STAINLESS STEEL. Es decir: ACERO INOXIDABLE. Señoría, no tengo más preguntas.

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