Confirman que el estudio que relacionaba vacunas con autismo es un fraude

Durante las últimas semanas en Amazings hemos intentado dar prioridad a algunos temas biomédicos controvertidos con el fin de esclarecer las dudas que pudieran surgir al repecto. Homeopatía, transgénicos y como no, los absurdos debates montados alrededor de la necesidad de vacunarse o no.

Tras estos modernos movimientos antivacunas se encuentra el omnipresente Doctor Andrew Wakefield que durante varios años ha hecho de un estudio que conectaba la vacuna triple vírica (Sarampión, Paperas y Rubeola) con la aparición de casos de autismo, su emblema en el movimiento antivacunas.

Durante demasiado tiempo el estudio que Wakefield publicó en The Lancet en octubre de 1998, desató los temores de muchos padres que confiando en las conclusiones del doctor Wakefield comenzaron a mostrarse reacios a vacunar a sus hijos.

De ahí, a las movilizaciones y la creación de grupos de apoyo a las tesis antivacunas de Andrew Wakefield tan sólo restaba un paso.

Padres, madres, familias enteras con hijos de la mano aparecían en cada intervención pública del doctor que, día a día, iba transmitiendo su mensaje: La triple vírica provocaba autismo.

De nada pareció servir que, ya en Julio de 2007, las autoridades sanitarias y el Consejo Médico General del Reino Unido, abrieran un proceso de investigación sobre las malas prácticas del doctor Wakefield en su estudio, el rumor ya estaba circulando y la conspiracion antivacunas era cada vez mayor.

Desde julio de 2007 hasta mayo de 2010, el bulo fue creciendo y pocos hacían caso a las continuas denuncias de falta de ética y profesionalidad del Doctor Wakefield.

Hace un año, el asunto comenzó a interesarme de veras cuando ya en el blog de Luis Alfonso Gámez podíamos leer que las investigaciones sobre mala praxis de Wakefield habían sido confirmadas.

Nos encontrábamos en enero de 2010 y ya en aquel momento el Consejo Médico General estaba en disposicion de afirmar que el doctor Wakefueld actuó al realizar ese estudio “deshonesta e irresponsablemente“, “mostró un cruel desprecio” por el sufrimiento de niños y jóvenes al someterles a pruebas innecesarias, “abusó de su posición de confianza” y “provocó el descrédito de la profesión médica“.

Aun así, el bulo seguía imparable y Andrew Wakefield continuaba apareciendo en los medios arropado de sus fieles seguidores. A pesar de que actualmente y tras las investigaciones del CMG no puede ejercer la medicina en el Reino Unido, Wakefield sigue a cargo de un centro de autismo y aprovecha la más mínima ocasión para pavonearse frente a las cámaras rodeado de sus admiradores antivacunas.

Parece que todos los casos de conspiraciones tienen los mismos elementos en común: uno de ellos es la negación. Da igual las pruebas que muestres a sus seguidores, el efecto que parece hacer en ellos es multiplicar su fe hacia el lider de esa conspiración, haciendo oídos sordos a cualquier indicio en contra, por muy contundente que pueda ser.

Sin embargo, mira por dónde, hoy al levantarme y abrir las noticias científicas como cada mañana me he llevado una alegría al ver en docenas de blogs científicos la noticia confirmando que el estudio del doctor Wakefield que conectaba la triple vírica con la aparición de casos de autismo era un montaje. Un fraude.

Ya el año pasado la propia Revista Lancet (en la que Wakefield había publicado su estudio) se había retractado de aquel estudio y tras las investigaciones del CMG habia declarado abiertamente estar en contra de los movimientos antivacunas que, volviendo a hacer oídos sordos, pasaban por alto las declaraciones de la Revista que había publicado el estudio.

Hoy, ya podemos encontrar por toda la web la confirmación de que, Wakefield no sólo actuó de manera poco ética en el tratamiento de los jóvenes pacientes que utilizó para su estudio como ya se afirmaba un año atrás, sino que ahora además, se sabe que falsificó y manipuló los datos obtenidos en el estudio.

Bad AStronomy | Discover

A partir de hoy y en los próximos días, el BMJ (British Medical Journal) está publicando una serie de artículos en los que demuestra que Wakefield mintió en los datos de su estudio, de los 12 niños que componían el estudio tan sólo a uno se le confirmó el diagnóstico de autismo, frente a los nueve que Wakefield afirmaba haber encontrado en The Lancelet.

Para más inri, se ha descubierto que los pacientes a estudio fueron seleccionados de entre familias asociadas a grupos y asociaciones antivacunas y que, según leo en Público, el estudio fue financiado por abogados que pretendían demandar a farmacéuticas fabricantes de la vacuna y que además, habían contratado a Wakefield como asesor.

Por su causa, miles de padres han dejado de vacunar a sus hijos con una triple vírica que, recordémoslo bien: sólo en nuestro país y desde que se introdujo en 1981, ha logrado disminuir en más de un 95% la incidencia de estas tres enfermedades (Sarampión, paperas y rubeola)

Si después de conocer este fraude y con los datos en la mano existe alguien que aún tiene alguna duda sobre vacunar o no vacunar a su hijo, yo tan sólo me remitiré a la cita del Doctor House…

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