De religiosos, ateos y ajedrecistas

No me cansaré de alabar las bondades de la lista de correos en Amazings, una especie de «radiopatio» en la que todos los colaboradores podemos intercambiar chismes, anuncios, mapas e ideas locas.

Ayer mismo, después de leer un interesante artículo en Eyeweekly, que habla sobre un joven canadiense llamado Justin Trottier que tras acabar su carrera de ingeniería decidió fundar un grupo ateo llamado Centre for Inquiry Canada , me preguntaba yo sobre uno de los mantras más repetidos por los creyentes: «el ateísmo es la nueva religión«.

El propio autor del artículo se cuestiona en cierto momento, si organizar reuniones encaminadas a convertir a otros para que acepten tu forma de pensar no es algo propio de los grupos religiosos.

No he ido a muchas reuniones «formales» de ateos, así que en cierto modo desconozco la metodología empleada; pero si uno piensa en un líder subido a una tarima, adoctrinando a los fieles y citando constantemente a los grandes maestros (Dawkins, Russell, Dennett, Harris, et al.), y pidiendo donativos al final del acto para financiar la organización, el parecido con la misa dominical ciertamente parece existir.

Dejemos algo claro para no equivocar al lector. Obviamente la gran diferencia entre estas reuniones ateas y las de aquellos que acuden a cualquier culto, es que en las primeras se ofrece a los asistentes información fácilmente contrastable a poco que uno emplee la razón. Para alguien educado en el método científico, el único dogma aceptable es el que sostiene que no existen dogmas. Así que tal y como afirma el famoso adagio:

«El ateísmo es una religión en el mismo sentido en que NO coleccionar sellos es un hobby».

Atribuida a Richard Dawkins (??)

Pero al margen de ese principio diferenciador, incuestionable y determinante, yo sigo interrogándome sobre si las organizaciones ateas no deberían ser más democráticas. Así que pregunto a los miembros de la lista de correos: ¿No es siempre preferible que la actividad gire en torno a mesas de debate? ¿Es inevitable que la metodología de las reuniones de ateos se parezcan un tanto a las religiosas?

Y entonces (y por eso comencé loando las excelencias del Googlegroup de Amazings) el señor Mauricio-José Schwarz me contesta reduciendo al absurdo mis dudas y ofreciéndome un contraejemplo maravilloso que paso (con su permiso) a copiar íntegramente:

Ahora pensemos en un club de ajedrez. Hacen reuniones dominicales (sobre todo si todos trabajan o estudian), tienen jerarquías (no es lo mismo un Gran Maestro Internacional que un Maestro Nacional) y el líder habla desde la tarima, se cita constantemente a los grandes maestros (Alekhine, Fischer, Capablanca), y se piden donativos para pagar el local y los refrescos y los anuncios de los torneos…

La metodología en cuestión no tiene nada que ver con la religión o, más bien, no es exclusiva de la religión ni tiene nada de malo en su forma. Así son todos los grupos de interés humanos, me parece, sea un grupo de macramé, un partido político, un taller literario o un swingers club, porque es la forma normal de socializar en nuestra especie y cultura.

Mauricio-José Swartz

Tras una respuesta tan contundente, es lógico que en la lista Aberrón apostille humorísticamente:

«Yo en esto lo que diga Mauricio, que es mi Dios ;-P»

Aberrón.



Por maikelnai
Publicado el ⌚ 17 enero, 2011
Categoría(s): ✓ Divulgación