¡Vaya par de testículos!

El mamífero más grande del mundo (de hecho, el animal más grande que haya existido jamás) es la ballena azul, Balaenoptera musculus para los biólogos. Se han visto ejemplares de más de 30 m de longitud, equivalente a la altura de un edificio de 10 plantas, y más de 170 toneladas. Haría falta una veintena de elefantes para conseguir la masa de uno de estos colosos.

Todo en ellos es enorme, y los testículos no escapan a la norma… Espera, ¿he dicho testículos? Acaso alguien distingue una ballena macho de la hembra mirando si los tiene en la entrepierna? Vaya lío, las ballenas no tienen ni entrepierna ni testículos… visibles. Los tiene, cómo no, sólo que son internos, lo que supone una ventaja para su forma de vida natatoria.

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Sin embargo no son los machos de la ballena azul los poseedores del récord de tamaño de testículos. El galardón es para la ballena franca austral (Eubalaena australis, en la imagen), un animalote más modesto: unos 15 metros y 40 toneladas, cuatro veces más ligeros que las ballenas azules.

El inmenso tamaño de sus testículos, (en torno a una tonelada entre los dos) parece ser resultado de la presión evolutiva. Varios machos copulan con una hembra, así que el que más espermatozoides deje en ella tendrá más posibilidades de transmitir sus genes a la siguiente generación.

¿Queréis haceros una idea de cómo es un testículo así de grande?
Os pongo una foto de algo con un peso similar:

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Biólogo, profesor y divulgador. Editor del blog “La ciencia es bella” y escritor de los libros “Ciencia para Nicolas”, “El yeti y otros bichos, ¡Vaya Timo!” y recién salido del horno, “Más ciencia para Nicolás”.



Por Carlos Chordá
Publicado el ⌚ 11 marzo, 2011
Categoría(s): ✓ Biología • Curiosidades