¡Poder mejillón!

Crédito imagen: Centro para las Ciencias Medioambientales Marinas (MARUM)

En un mundo acuciado por las consecuencias nefastas (ambientales y económicas) que produce el consumo de las cada vez más escasas reservas de combustibles fósiles, la búsqueda de nuevas y exóticas fuentes de generación energética “saludables” se ha convertido casi casi en una obsesión.

Una de las tecnologías más prometedoras es la de la pila de combustible de hidrógeno, dispositivos capaces de transformar este elemento (el más común del universo) en energía eléctrica con la inestimable colaboración del oxígeno, dejando tras de sí un subproducto nada contaminante llamado agua.

Y mira tú por donde, mientras nos devanamos los sesos tratando de afinar nuestra tecnología, para que sea capaz de almacenar hidrógeno (que en cuanto se calienta puede explotar de forma violenta) de modo que pueda alimentar de forma segura a nuestra pila de combustible, resulta que un vulgar bivalvo batipelágico de la especie Bathymodiolus puteoserpentis, lejano pariente de los que devoras por decenas cuando visitas las Rías Baixas gallegas, ya ha encontrado la solución.

Científicos alemanes del Instituto de Microbiología Marina Max Planck, y del Centro para las Ciencias Medioambientales Marinas MARUM, descubrieron en las profundidades de la dorsal oceánica mesoatlántica (a 3000 metros de la superficie) que una especie de mejillón habitante de una zona calentada por fumarolas hidrotermales (conocida como Campo de Logatchev), es capaz de obtener su energía vital gracias a la ayuda su propia pila de combustible microbiana.

En efecto, estos mejillones, cuentan con la ayuda de una bacteria simbiótica que actúa como quimiosintetizador oxidando el hidrógeno y aportando energía en un porcentaje que es hasta 7 veces superior al de organismos vecinos que oxidan metano, y hasta 18 veces superior al de otros seres de la sima que oxidan ácido sulfídrico.

Con la ayuda de submarinos, los científicos pudieron tomar muestras vivas de estos moluscos, y pudieron identificar al simbionte responsable de dicha transformación, quien además es capaz también de sintetizar azufre.

Ahora habrá que estudiar dichos microbios, para ver si podemos hacer que trabajen para nosotros en una especie de pila de combustible biológica. Con la enésima crisis energética a la vuelta de la esquina, cualquier ayuda es bienvenida, incluida la del “poder mejillón”.

La noticia la encontré ojeando la web del Max Planck Gesellschaft el equivalente alemán a nuestro CSIC. El título lo he tomado prestado de la portada de la revista Nature (Mussel power) que ha dado mucha relevancia al hallazgo .

Referencia en prensa científica:

1. Jillian M. Petersen, Frank U. Zielinski, Thomas Pape, Richard Seifert, Cristina Moraru, Rudolf Amann, Stephane Hourdez, Peter R. Girguis, Scott D. Wankel, Valerie Barbe, Eric Pelletier, Dennis Fink, Christian Borowski, Wolfgang Bach, Nicole Dubilier. Hydrogen is an energy source for hydrothermal vent symbioses. Nature, 2011; 476 (7359): 176 DOI: 10.1038/nature10325

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