Ciencia para todos (1)

Este pequeño glosario por entregas, que podrás leer en Amazings, pretende acercar la ciencia al público no iniciado y aspira a convertirse en una útil herramienta para profesores de la ESO.

El método científico

Es un método de investigación que pretende alcanzar conclusiones que puedan ser consideradas “válidas”. Así, por ejemplo, un investigador serio nunca dirá “mi partícula es mejor que la tuya” sino “en función de los estudios realizados, mi partícula es mejor que la tuya”.

Uno de los principios fundamentales del método científico es la reproducibilidad.

Si, por ejemplo, un investigador alemán se casa y es profundamente feliz, y un investigador neozelandés se casa pero acaba enganchado al crack y llorando en posición fetal bajo la ducha todas las mañanas, no podemos afirmar científicamente que casarse sea una buena idea (tesis conocida como Principio de Feynman).

En este sentido, hay que decir que existe un sesgo cognitivo llamado neuropatinada por el cual un investigador desea tanto que su matrimonio funcione que puede llegar a convencerse de que lo hace aunque, en realidad, su vida sea un infierno ya desde el noviazgo. Para evitar este tipo de bochornosas situaciones, la comunidad científica tiene rigurosos controles donde un tipo llamado referee analiza el trabajo del investigador y, si es el caso, le recomienda que rompa con todo, se compre una moto de alta cilindrada y salga a conocer otra gente.

El segundo principio del método científico es la falsabilidad, esto es: de una afirmación debe deducirse un enunciado comprobable que resulte falso. Si, por ejemplo, afirmamos que en todas las ciudades del mundo hay un tío loco que huele mal y que va por la calle gritando no sé qué de serpientes, tenemos dos opciones: recorrer el mundo buscando locos que huelan mal (proyecto que rechazó el CERN por considerarlo demasiado sofisticado) o buscar una ciudad donde no lo haya. Desde un punto de vista científico el resultado será el mismo siempre que en ambos casos se cobren dietas.

En ocasiones, ciertas afirmaciones no son falsables. Por ejemplo: “Jon Secada es el bosón de Higgs”. Para falsar esta afirmación el investigador debería hablar con Jon Secada al menos cinco minutos, algo imposible ya que desde «Just another day without you» vive en una cabaña en alguna parte de Utah y jamás responde al teléfono. De ahí que la idea de que la ciencia jamás podrá explicarlo todo sea conocida en el ámbito científico como “la tesis Secada”.

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