Llega la cinta adhesiva reutilizable… (biomimesis)

Súbete por las paredes… con cinta-gecko | Crédito imagen: Gizmag.

Confieso que soy un enamorado de la biomimesis, palabro rimbombante que se emplea para designar a las técnicas de ingeniería que tratan de imitar las soluciones empleadas por la naturaleza para resolver toda clase de problemas. Sin ir más lejos hoy he encontrado en gizmag un sorprendente artículo sobre el trabajo de Achim Oesert (Universidad de Kiel, Alemania) y su equipo, que han conseguido crear una banda de cinta adhesiva capaz de pegarse y despegarse miles de veces sin perder su capacidad adherente.

En la foto superior es fácil reconocer a Oesert, es el que cuelga del techo agarrado a la cinta inspirada en los biopolímeros que el gecko emplea para pegarse a superficies tan lisas como el cristal. El secreto de la habilidad de este reptil (así como la de muchos insectos) radica en la presencia de miles de pequeños pelos llamados “setae” que cubren sus pies y patas. La abundancia de estos pelillos, que acaban en una punta aplanada que puede aplastarse para maximizar la superficie de contacto, hacen posible que surjan las fuerzas de Van de Waals (que operan a nivel molecular) permitiéndoles caminar bocabajo sobre los techos.

Es precisamente esta ténica la que ha imitado el equipo de científicos para fabricar una cinta de silicona sobre la que crearon unos patrones de diminutos pelillos parecidos a los setae que hicieron que la cinta se adhiriese con el doble de fuerza que una cinta lisa y lasa del mismo material. Por si fuera poco, la nueva cinta no dejaba residuos pegajosos en las superficies al retirarla, funcionaba debajo del agua, y como dije al principio, podía pegarse y despegarse miles de veces sin perder su capacidad de agarre.

¡Tiembla cinta americana! ¿Veremos dentro de poco en los informativos a secuestradores que inmobilizan a sus víctimas pegándolas al techo?

Por cierto, si queréis conocer otros ejemplos de biomimesis podéis leer algunas viejas entradas en Maikelnai’s blog. Recuerdo haber hablado allí de como el pico del martín pescador ayudó a subsanar el boom sónico que provocaban los trenes balas japoneses al introducirse en un túnel, de la inspiración que una empresa encontró en la piel de tiburón para crear superficies libres de bacterias, del demonio espinoso y la asombrosa capacidad de su piel para conducir el agua por capilaridad hacia su boca, o de los corales y el modo en que emplean el CO2 disuelto en el agua marina para crear esa especie de cemento con la que fabrican los arrecifes.

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