Día Mundial del ictus

¿Es realmente necesario insistir en la gravedad de una patología que representa la segunda causa de muerte en España, la primera en la mujer? ¿Hay que recordar la relevancia de la principal causa de discapacidad y dependencia en el adulto? ¿No son suficientes esos datos para que la consideremos una enfermedad grave y actuemos en consecuencia?

Un ictus es un trastorno brusco de la circulación cerebral que altera la función de una determinada región del cerebro transitoria o definitivamente. Es una patología frecuente, con una incidencia anual aproximada de 200 casos/100000 habitantes. Es la segunda causa de muerte en varones y la primera en mujeres, la segunda causa de demencia y la primera de discapacidad en nuestro país.

TC de cráneo de un paciente con ictus

Según la naturaleza de la lesión producida, oclusión o rotura de un vaso cerebral, podemos dividirlos en ictus isquémicos —en torno al 85% de los casos— y en ictus hemorrágicos. En el  caso de los ictus isquémicos, según el tiempo que transcurre desde que aparecen los primeros síntomas y la llegada a urgencias, los podemos dividir entre los que se benefician del tratamiento agudo —que intenta abrir la arteria ocluída que motivará una lesión cerebral irreversible con el transcurso del tiempo— y los que no. Para hacernos una idea, menos del 5% de los pacientes que sufren un ictus se benefician del tratamiento.

¿Por qué? ¿Por qué si disponemos de tratamientos efectivos para una patología catastrófica sólo se beneficia del mismo un mínimo porcentaje de pacientes?

Por un lado, el tiempo de llegada al hospital. El cese de flujo sanguíneo en una zona determinada provocará una lesión cerebral según su tiempo de instauración, por ello, los tratamientos actuales se basan en tratar de restaurar la circulación normal antes de que se establezca la lesión. Esto nos deja con un escaso margen de maniobra que ronda las 4 y 6 horas desde el inicio de los síntomas (si fuera poco, cuanto más precoz sea el tratamiento, mejores serán los resultados). De ahí el aforismo “Tiempo es cerebro”, y de ahí la importancia de que la población conozca cuales son los síntomas de alarma de ictus para que soliciten ayuda lo antes posible y sean trasladados a un centro hospitalario donde se valore si es o no candidato a recibir el tratamiento.

Síntomas de alarma de ictus (instauración aguda):

1. Entumecimiento, debilidad o parálisis repentina de la cara, el brazo o la pierna de un hemicuerpo

2. Dificultad para hablar o entender

3. Perdida de visión brusca de uno o ambos ojos

4. Cefalea intensa, repentina y sin causa aparente asociada a náuseas y vómitos (no atribuible a otras causas)

5. Dificultad para caminar, pérdida de equilibrio o coordinación

Probablemente, no será la primera vez que muchos lean estas indicaciones, quizá muchos ya sepan lo que habría que hacer. Sin embargo, los datos nos dicen que uno de los momentos donde mayor tiempo perdemos es en el de tomar la decisión de que lo que está pasando es grave y requiere una rápida actuación. En muchos casos, de hecho, se tarda en tomar la decisión el tiempo ventana que tenemos de tratamiento.

Día Mundial del Ictus

Por otro, las infraestructuras sanitarias necesarias. El abordaje del paciente con ictus agudo ha mejorado en los últimos años derivado de varias circunstancias; la creación de Unidades de Ictus, donde los pacientes son atendidos por neurólogos especializados en esta patología, la puesta en marcha de protocolos que agilizan la llegada del paciente al hospital —como el funcionamiento del CODIGO ICTUS— y la disponibilidad de tratamientos efectivos en la fase aguda del ictus.

El Código Ictus. Es un sistema de alerta que permite una rápida identificación, notificación y traslado de los pacientes que pudieran estar sufriendo un ictus a los hospitales para una valoración neurológica. Es alertado la mayoría de las veces por el sistema de urgencias 112, aunque también puede ser activado por los servicios de urgencias hospitalarios o de atención primaria en el caso de que los pacientes vayan directamente a los mismos.

Las Unidades de Ictus. Se trata de camas hospitalarias para el ingreso exclusivo de pacientes con ictus agudo, donde se les da una atención médica protocolizada con el fin de diagnósticar cuál ha sido la causa del ictus y, además, recibir una monitorización y cuidados que eviten complicaciones relacionadas con esta enfermedad. El ingreso de los pacientes en estas unidades ha demostrado reducir la mortalidad y la discapacidad de esta patología. Sin embargo, y pese a lo dicho, todavía no están claramente instauradas en nuestro país.

Terapias recanalizadoras. Son tratamientos que se utilizan en las primeras horas de evolución bien por vía intravenosa o directamente intraarterial (en el vaso cerebral ocluido) y que intentan acabar con la oclusión y reperfundir el tejido cerebral que está sin riego sanguíneo. Sin embargo, estas terapias, que han demostrado en estudios clínicos que mejoran el pronóstico funcional de los pacientes a los 3 meses en un 40-50% de los casos, solo pueden ser administradas en hospitales preparados para ello. Dicho que se entienda, los pacientes que se benefician de estos tratamientos tienen mayor probabilidad de ser independientes a los 3 meses del ictus. Dicho que se entienda, no todos tendrán la posibilidad, más allá del tiempo, de disponer de los mismos.

Hoy es el Día Mundial del Ictus. Cada seis minutos el ictus mata a una persona en España. Se estima que un tercio de los pacientes que lo sufre fallece. Otro tercio sufrirá una discapacidad que le impedirá valerse por si mismo…

Mientras lees esto, alguien lo sufrirá y, probablemente, no llegue a tiempo para recibir un tratamiento efectivo. Probablemente, aunque llegue a tiempo, no reciba el mejor tratamiento disponible. Con seguridad, eso ensombrecerá su pronóstico.

¿Es realmente necesario insistir en la gravedad de una patología que representa la segunda causa de muerte en España, la primera en la mujer? ¿Hay que recordar la relevancia de la principal causa de discapacidad y dependencia en el adulto? ¿No son suficientes esos datos para que la consideremos una enfermedad grave y actuemos en consecuencia?

Autores

Antonio Medina, especialista en neurología, y Azuquahe Pérez, residente de neurología, ambos del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria de Santa Cruz de Tenerife

Referencias

  1. Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud. 2008. Ministerio de Sanidad y Consumo. Guía de Práctica Clínica sobre la Prevención Primaria y Secundaria del Ictus. 2009. Ministerio de Sanidad y Consumo.
  2. Masjuan J, Álvarez-Sabín J, Arenillas J, et al. Plan de asistencia sanitaria al ICTUS II. 2010. Sociedad Española de Neurología. Revista de Neurologia. Publicada en Avance Online http://www.ictussen.org/?q=node/307
  3. Guías Clínicas para el Tratamiento del Ictus Isquémico y del Accidente Isquémico Transitorio 2008 .  El European Stroke Organization (ESO) Executive Committee y el ESO Writing Committee. Disponible en www.eso-stroke.org/pdf/ESO08_Guidelines_Spanish.pdf
  4. Thomas Brott,M.D. Treatment of acute Ischemic Stroke. The New England Journal of Medicine, Sept 2000.
  5. The National Institute of Neurological Disorders and Stroke rtPA Stroke Study Group Tissue plasminogen activator for acute ischemic stroke N Eng J Med, 1995, 333: 1581‑1587.
  6. Wahlgren N, Ahmed N, Dávalos A, Ford GA, Grond M, Hacke W, Hennerici MG, Kaste M, Kuelkens S, Larrue V, Lees KR, Roine RO, Soinne L, Toni D, Vanhooren G; SITS-MOST investigators. Thrombolysis with alteplase for acute ischaemic stroke in the Safe Implementation of Thrombolysis in Stroke-Monitoring Study (SITS-MOST): an observational study. Lancet. 2007 Jan 27;369(9558):275-82
  7. Organized inpatient (stroke unit) care for stroke. In: Cochrane Database Syst Rev 2007.

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Por Colaborador Invitado
Publicado el ⌚ 29 octubre, 2012
Categoría(s): ✓ Medicina