Hitos en la red #32

Biosensores-que-huelen-a-rayos

Esta semana ha ido de distancias. Fundamentalmente de grandes distancias, pero no sólo.

Para empezar, Por qué es importante medir la distancia al cúmulo estelar de las Pléyades, el resumen es que una nueva medida puede revelar que un error sea instrumental y sistemático o no, ¿te imaginas que no lo sea? Te lo cuenta Francisco R. Villatoro. Igual que también te trae otra medición de distancias de importancia cosmológica (vale, relacionado con algo oscuro, la energía esta vez) en La situación actual del diagrama de Hubble.

De misiones de exploración a gran distancia nos habla Daniel Marín en Las olvidadas sondas para estudiar Urano y Neptuno. Que no te engañe el título: es un texto fascinante y enciclopédico (eso, en boca de esta cronista, es un piropo mayor) sobre los misterios que encierran estos dos planetas y las alternativas que hay para explorarlos, con el añadido de que pueden arrojar pistas muy interesantes sobre la mayoría de los exoplanetas descubiertos.

Relacionado directamente con la distancia a la que se encuentran las estrellas se encuentra el descubrimiento De la aberración estelar, la prueba definitiva de que el sistema heliocéntrico del Sistema Solar es el (más) correcto y la forma más fácil de dejar epatados a tus amigos contándoles cómo sabemos que la Tierra se mueve.

De distancias, pero a escala más humana, va Pi atleta, de Raúl Ibáñez sobre cómo se determinan las posiciones de salida de las carreras de 400 y 200 m en las pistas de atletismo.

De distancias pero temporales van Cuando la Antártida fue un paraíso, estilo laurisilva canaria, de Antonio Cantó, con excursión por los distintos cambios climáticos y derivas continentales varias, y La cronología de la desaparición de los neandertales, que fue toda una (tragi)comedia de enredo al final.

Una distancia que se acorta con el tiempo conforme entendemos mejor la biología es la que mantenemos con los Monstruos. Al fin y a la postre el sueño de la razón los produce, como tituló caprichosamente Goya, ¿no?

Y la distancia le permite a Richard Holmes escribir con perspectiva un libro que entusiasma a Ana Ribera tal y como nos cuenta en ¿Qué le debemos a la ciencia del Romanticismo?

Y aunque no lleguen a grandes distancias para las capacidades de detección de las narices humanas los biosensores capaces de emitir olores parecen algo que puede ser realmente útil, lo malo es que son Biosensores que huelen a rayos. Y hablando de olores, Los tiburones huelen mal, por Juan Ignacio Pérez.

Y siempre habrá algún comentarista de agregador que diga que la mayor parte de todo lo anterior sale de la Wikipedia. ¿En serio? Me fío, o no, de Wikipedia, por Eduardo Angulo.

¡Ah! Por cierto, que La ciencia necesita libertad, cuarta entrega de la serie Ciencia y democracia.

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