Hitos en la red #33

Por César Tomé López, el 7 septiembre, 2014. Categoría(s): Enlace Recomendado
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De-la-radiacion-Cherenkov

Decía Ortega y Gasset que yo soy yo y mi circunstancia. Asumiendo que esto sea así, resulta que esta semana ha estado dedicada a nuestro autoconocimiento, básicamente porque hemos avanzado algo más en en el de nuestra circunstancia.

De entrada, ya sabemos en qué barrio vivimos, cosa fundamental para saber uno quien es. Se llama Laniakea, y es bastante ordinario. Los detalles en Laniakea: Nuestro supercúmulo galáctico local, de Francisco R. Villatoro.

También sabemos algo más de nuestra circunstancia más inmediata, la Luna, aunque tampoco mucho más, no creáis. El inquieto eje de la Luna, por Daniel Marín.

A un nivel mucho más íntimo es importante reafirmarse en según qué cosas. Y no hay nada más íntimo que el hecho de tener masa. Nuestra comprensión actual del origen de la masa se basa en el mecanismo de Higgs que ancla su formulación en la teoría de la superconductividad de, entre otros, el dos veces premio Nobel de física (sí, ha existido alguien que lo ha ganado dos veces) John Bardeen. Era de recibo pues que Observan el análogo a un bosón de Higgs en un superconductor, por Francis. No es que aporte mucho, pero es bonito ver que las cosas cuadran y quien sabe si en el futuro no podría servir la analogía para descubrir más cosas del funcionamiento de nuestra circunstancia con mayúscula, el Universo.

Otro aspecto muy importante de nuestra circunstancia, cada vez más global, es de donde sacamos la energía que necesita nuestra sociedad. A este respecto hay dos grandes tendencias en las noticias, por una parte actividades actuales, como el fracking y sus efectos, por ejemplo Los riesgos de tratar químicamente los efluentes líquidos del fracking, y por otra las llamadas fuentes limpias que siempre están a punto de llegar pero no terminan de hacerlo, como el caso del hidrógeno y una enésima forma de obtener una fuente (relativamente) segura para su transporte, Síntesis de amoníaco usando luz visible y nanopartículas de oro, de Francis.

Pero claro, este cronista se plantea, si obtengo amoniaco líquido (usando oro) tengo dos problemas: uno es evitar que me roben el catalizador (me iba a reír yo de los ladrones de cobre) pero el otro es cómo manejo un líquido de la peligrosidad del amoniaco en un vehículo de uso familiar; los repostajes se parecerían mucho al traslado de un enfermo de ébola. En cualquier caso harían falta materiales muy resistentes a la corrosión, como las resinas epoxi y, ya puestos, que estén a la moda también, como las de Nadar y guardar la ropa: nanotubos en revestimientos epoxis nanoestructurados.

La química industrial permea como vemos nuestra circunstancia en el planeta, incluso en nuestra relación con el más allá (que está más acá, en una circunvolución, pero ese es otro tema). Que se lo pregunten a los egipcios de El bálsamo de la inmortalidad, por Javier San Martín.

Y hablando del pasado, su conocimiento es parte fundamental de lo que somos; nuestro origen es parte fundamental de nuestra circunstancia. Un trocito más de ese pasado es el descubrimiento de lo que parecen ser fibras musculares en unas rocas de 560 millones de años de antigüedad. Nos lo cuenta Nahum Méndez Chazarra en La aparición de los tejidos musculares y el registro fósil.

Siendo realistas, muchas personas familiarizadas con la cita de Gasset que abre esta crónica sulen reducir la circunstancia a familia, amigos, estado de salud del individuo y régimen político en el que se vive; tienden a olvidarse de la circunstancia “macro” en que vivimos y que este cronista intenta poner de relieve. Pero eso, paradójicamente, hace que las condiciones políticas en las que se desarrolla el conocimiento adquieran mayor importancia. Verbigracia La ciencia bajo el totalitarismo, de Juan Ignacio Pérez.

Tres notas circunstanciales finales:

La luz azulada de la imagen es cosa De la radiación Cherenkov

Olvídate del mundo un rato y dedícate a jugar escuchando el podcast Catástrofe Ultravioleta #05 – Juegos, de Javier Peláez y Antonio Martínez Ron.

No dejes de visitar cienciasfera.org. Ya me lo agredecerás otro día.



Por César Tomé López, publicado el 7 septiembre, 2014
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