10 de Julio de 1522, el jueves que fue miércoles

Nos encontramos en la colonia portuguesa de Cabo Verde, en la costa occidental de África.

Un vigía alerta de que se acerca un barco a tierra. Se trata de una nao bastante deteriorada, medio hundida y sin apenas arboladura. Y lo más alarmante, con pabellón español.

A los portugueses no les gusta nada ver barcos españoles en sus aguas. España es su principal rival como potencia marítima, y la ruta portuguesa hacia la India es custodiada con sumo celo por su armada, que ataca sin miramientos a cualquier buque extranjero. No en vano, al final de la ruta hay un tesoro enormemente valioso: las Molucas, las islas de las especias, dónde se pueden conseguir fácilmente bienes que en Europa son más valiosos que el oro.

Sin embargo, la nao española no parece constituir una amenaza. Muy al contrario, su aspecto es absolutamente penoso. Solicita ayuda. Se impone el humanitarismo, y los portugueses se muestran hospitalarios con los que de ordinario serían sus rivales.

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Narra el capitán español lo sucedido: una tormenta ha arrastrado su nave hasta Cabo Verde en su viaje de vuelta a Canarias desde América. Solicita provisiones para sus hombres y medios para reparar la nave para así proseguir cuanto antes su viaje de vuelta. Todo esto le es concedido.

Tras unos días, sucede un hecho notable que tendrá trágicas consecuencias: se descubre a un marino español en actitud sospechosa en una taberna. Está comerciando al pormenor una sustancia, y cuando las autoridades descubren que se trata de clavo, valiosísima especia que solo crece en las Molucas, comprenden que han sido engañados.El capitán, de nombre Juan Sebastián Elcano, ha mentido a los portugueses. No proceden de la América española, sino del oriente portugués. Han puesto su pie en las islas de la especiería violando el tratado de Tordesillas, aquel que dividía el mundo en dos semiesferas: una para cada potencia ibérica. Han llegado hasta aquí navegando siempre hacia occidente, es decir, dando la vuelta al mundo y cruzando, sucesivamente, Atlántico, Pacífico e Índico.Los portugueses comprenden de inmediato, los españoles son parte de aquella flota mandada por el traidor de Fernando de Magallanes, a la que daban por perdida, que desertó de Portugal y se vendió al mejor postor. Los españoles que quedan en tierra son capturados, y los que siguen en el buque, afortunadamente ya reparado, huyen milagrosamente a toda prisa.

Ya embarcados, el piloto, Francisco Albo, y el cronista, Antonio Pigafetta, tienen tiempo de cavilar sobre un hecho al que no encuentran explicación. Los diarios de abordo, totalmente de acuerdo entre sí, muestran una discrepancia con el calendario de los portugueses. Ambos anotaron su llegada a Cabo Verde el miércoles 9 de Julio de 1522, sin embargo, en tierra les aseguraban que era jueves y día 10. Y es que, en su colosal viaje, la nao había cruzado la línea de cambio de fecha antes siquiera de que fuese necesario definirla. Habían ganado un día al navegar hacia la puesta de sol.

La ruta seguida por la nao Victoria
La ruta seguida por la nao Victoria

Pocas semanas después la nao Victoria, cuyo nombre pasará a la historia, llega a Sevilla. Partió de este puerto 3 años antes junto otras 4 naves y con 216 tripulantes más de los solo 18 que regresan con vida. Culminaba así, con gran precio en sufrimiento y vidas humanas, la mayor de las hazañas marineras: la primera circunnavegación del globo.

PS: las anécdotas derivadas de una hazaña de tanto calado son innumerables, pero hay una que no me resisto a mencionar. Magallanes poseía un esclavo, que adquirió en las Indias Orientales en uso de sus viajes con la armada portuguesa por la ruta de la India. Dicho esclavo acompañó a Magallanes en su viaje hacia Occidente, y escapó, tras la muerte de su amo en las actuales Islas Filipinas. Si logró regresar a su hogar, cosa probable, este humilde esclavo del que solamente sabemos que se llamaba Enrique sería el primer ser humano en haber completado una vuelta al mundo. PS2: si introducimos en Wolfram Alpha, ese oráculo de nuestros tiempos, la entrada July 9 1522, nos responderá que tal día era domingo. ¿Se equivocaban portugueses y españoles o hay gato encerrado?… dejen su hipótesis en los comentarios, la respuesta al enigma es bastante interesante.

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