Aventuras marburguesas: un virus aterrador

Casi un año después de mi estancia en Marburg (I’m sorry for the delay), y tras la publi navideña, continuamos esta serie de aventuras marburguesas donde la dejamos: con la muerte de Emil von Behring y su legado en forma de la empresa AG Behringwerke. Poco se podía imaginar el pobre Behring los sucesos que tendrían lugar en su propia compañía tan solo 50 años después de su muerte… La AG Behringwerke pertenecía entonces a la gigante farmacéutica AG Hoechst y se encargaba de producir vacunas. En agosto de 1967, tres de sus trabajadores fueron ingresados en el Hospital Universitario de Marburg con síntomas gripales, algo raro en agosto pero nada preocupante… Salvo que a los tres días empeoraron y en septiembre había en la ciudad de Marburg 23 pacientes agonizando por la misteriosa enfermedad. Y simultáneamente había otros dos brotes en Frankfurt afectando a seis trabajadores del Instituto Paul Ehrlich, y en Belgrado (de la antigua Yugoslavia) donde habían enfermado un veterinario y su mujer.

Vía Wikipedia
Vía Wikipedia

Cada paciente seguía el mismo recorrido: tras dos días de dolores musculares de tipo gripal, se les inflamaban los ganglios linfáticos y el bazo, disminuían sus glóbulos blancos y plaquetas. Al sexto día se cubrían de erupciones cutáneas, que descartaban que se tratara de algún tipo de gripe o de malaria. A la semana todos sufrían diarrea aguda. En el octavo día las erupciones cutáneas se extendían por todo el cuerpo, causadas por obstrucciones microscópicas en las redes capilares justo debajo de la piel. El décimo día los pacientes empezaban a vomitar sangre: los pacientes se desangraban hasta morir. En diciembre de ese año, habían fallecido siete personas. Los que conseguían sobrevivir a la enfermedad desarrollaban secuelas graves como hepatitis crónica, impotencia y hasta hubo un caso de psicosis.

El pánico se extendía: ¿qué causaba la enfermedad?, ¿y cómo se extendía?, ¿podía ser por el aire y por eso enfermaban los cónyuges y los sanitarios que atendían a los pacientes?, ¿qué tratamiento podría ser efectivo?, ¿y a cuántas personas afectaría esta epidemia? El grupo dirigido por los doctores Rudolf Siegert y Gustav Aldolf Martini hablaron de “una enfermedad nueva y desconocida hasta la fecha”.

Mientras tanto, la OMS dirigía una búsqueda internacional acerca de la enfermedad de Marburg.

[INCISO: Una persona a la que le comenté que me iba de estancia a Marburg, me mencionó el virus y me puse a investigar hasta descubrir que, a pesar del nombre, se trataba de un virus “africano”. Como me dijo un publicista cuando le conté esta historia, ya podían haberle cambiado el nombre porque ¡menuda publicidad negativa para la ciudad! xD]

Primero, se descubrió que los primeros enfermos habían estado en contacto con monos procedentes de Uganda. Los cargamentos de animales salvajes se habían transportado desde África a Belgrado, y desde allí a Marburg y Frankfurt. Uno de ellos traía a prácticamente la mitad de los especímenes muertos y precisamente el veterinario que realizó su autopsia fue el primer paciente en Belgrado. Las autopsias revelaron que los animales habían muerto a causa de hemorragias masivas. En Marburg y Frankfurt los que cayeron enfermos habían trabajado con células o fluidos de los monos para fabricar vacunas. Finalmente, el grupo alemán de Martini y Siegert fue capaz de aislar en la sangre y tejido animal unos virus extraños que descubrieron mediante microscopía electrónica.

virus

A finales de agosto, contactaron desde Marburg con el doctor Jordi Casals, experto mundial en enfermedades hemorrágicas y con la más grande colección de virus hemorrágicos almacenados en congeladores de alta seguridad en Yale. Casals aceptó examinar y comparar las muestras de los pacientes con todos sus virus, siempre que solo le mandaran suero de los supervivientes (para restringir al máximo las posibilidades de contagio). Después de testar todas las muestras con los virus almacenados no obtuvo ninguna reacción. “No es nada que tengamos aquí en el laboratorio. Debe ser algo distinto, algo completamente nuevo.”

En septiembre de 1967 un grupo de la OMS fue enviado a Uganda para intentar encontrar de dónde provenía el virus que había infectado a los monos. Al analizar muestras de suero almacenadas de animales salvajes enviados a zoológicos y laboratorios de investigación encontraron que en 1961 ya había especímenes infectados con el virus de Marburg. El número de animales infectados aumentaba anualmente hasta 1967 donde un tercio de los animales tenían el virus. De hecho, algunos animales capturados en Uganda contenían anticuerpos para Marburg, indicando que habían estado en contacto con el virus. Todo apuntaba a que había habido una epidemia entre los monos ugandeses alrededor de 1961.

Durante los tres años siguientes se buscó infructuosamente el animal que actuaba como reservorio del virus de Marburg. Sin conocerlo, ¿cómo se anticiparían ante una reaparición de la enfermedad de Marburg? Al final, lo único que podía hacer la OMS era dar indicaciones generales sobre el proceso de exportación de primates salvajes, recomendando que se pusieran en cuarentena en el país donde fueran capturados al menos por tres semanas. Después, el transporte debía ser rápido y el número de personas a cargo de los animales el mínimo posible. Una vez llegaran a destino, se recomendaba que volvieran a estar en cuarentena durante seis semanas. Lamentablemente no siempre se siguieron estas instrucciones.

AfricaEl virus de Marburg reapareció ocho años después, en febrero de 1975, en dos estudiantes australianos que hacían un viaje por Sudáfrica. Aunque ambos murieron, un enfermero y su novia que se contagiaron lograron curarse: la doctora Margaretha Isaacson del Instituto Médico de Sudáfrica en Johannesburg les trató con heparina, un anticoagulante que, en teoría, detuvo la formación de los pequeños coágulos en sus sistemas vasculares. Sin embargo, los científicos de Johannesburg no estaban más cerca de resolver el misterio que sus colegas de Marburg y Frankfurt: ¿por qué estas enfermedades mortales aparecían y desaparecían tan repentinamente?

En 1976 una nueva epidemia asoló una misión católica en Yambuku, en el entonces Zaire. Dados los síntomas, los investigadores pensaron que se trataba de un nuevo brote de Marburg. Pero cuando las muestras de sangre de pacientes de Zaire llegaron a Europa y Estados Unidos, el virus no reaccionaba con anticuerpos de Marburg aunque fuera morfológicamente similar al microscopio. En palabras de uno de los investigadores, Sureau,: “Estamos tratando con un virus similar a Marburg, pero más patogénico. Un super-Marburg”. Aun así, Margaretha Isaacson trajo suero de los pacientes recuperados de Marburg en Johannesburgo como tratamiento para los enfermos de Zaire, y se comprobó que, efectivamente, no servía para nada puesto que se estaba ante una nueva enfermedad. Se llamó Ébola a este nuevo virus por un pequeño río de la región. Una vez más, se estudiaron los animales salvajes de la zona sin conseguir encontrar el reservorio del virus.

murcielagos

Ha seguido habiendo brotes de Marburg: de 1975 a 1985 fueron pequeños y esporádicos, pero en 1998-2000 hubo dos grandes en Angola y la República Democrática del Congo que hicieron replantearse que el virus de Marburg no fuera tan peligroso como el del Ébola. Al final, cómo se desarrolle la enfermedad depende de factores como el cuidado médico, la ruta de infección, la genética, la virulencia y las co-infecciones sobre todo con malaria y SIDA. Parece que Marburg es prevalente en áreas secas del este y sur de África, y todas las infecciones están relacionadas con murciélagos en los que se ha encontrado el virus. A pesar de los intentos de fabricar una vacuna contra Marburg no ha habido resultados y a día de hoy no existe tratamiento ni vacuna para la enfermedad más allá de cuidados de apoyo como antimicrobianos, sueros y transfusiones de sangre.

Cabe recordar que en 2016 se desarrolló una vacuna contra el ébola con una eficacia del 100%. Y es que sin ciencia no hay futuro. Literalmente.

Referencias

Brauburger et al., Forty-Five Years of Marburg Virus Research. Viruses 2012, 4, 1878-1927; doi:10.3390/v4101878 (todas las imágenes, salvo que se indique otra cosa, han sido sacadas de este artículo)

Close, William T., Ebola. A Documentary Novel of Its First Explosion in Zaire by a Doctor who was there. 1991

Garrett Laurie, The Coming Plague. Newly Emerging Diseases in a World out of Balance. 1994

https://en.wikipedia.org/wiki/Marburg_virus

http://microbioun.blogspot.com.es/2011/11/ebola-marburg-virus-mortiferos.html

http://microbioun.blogspot.com.es/2014/10/ebola-cinco-razones-por-las-que-el.html

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