La pregunta Naukas 2018 – Guillermo Peris

La pregunta Naukas 2018
La pregunta Naukas 2018

¿Qué persona o hecho marcó tu carrera, tu interés por la ciencia o tu investigación?

Nunca me interesó la ciencia. Nada. Cero. Siento decepcionaros.

Nunca leí a Sagan, ni fui a sesiones de observación del cielo en el planetario que tengo al lado de casa, ni participé en ningún taller de de biología, ni me emocioné con las misiones al espacio. Lo cierto es que pasé una gran parte de mi infancia y adolescencia resolviendo crucigramas.

Si estudié Químicas fue meramente porque entendía mejor las materias de ciencia y apenas me requerían tiempo de estudio. Me interesaban más la Física y la Biología, pero tenía que desplazarme a otra ciudad y yo era poco extrovertido, y a mis padres les resultaba prohibitivo económicamente.

Pronto entendí que la química no me interesaba. Pero al llegar a segundo de carrera, en la clase de Termodinámica, apareció un profesor especial. No se limitaba a transmitir la materia, sino que la vivía. Recuerdo que en una de las clases apareció con una pelota de tenis que pasaba de alumno a alumno, lanzándola como un jugador de béisbol, y retando a que encontraran los ejes de simetría. En tercero me impartió química cuántica, donde me fascinó hablándome de teoría de grupos, operadores escalera y partículas que escapaban de cajas. Cuando terminé la carrera volví con él a empezar mi tesis doctoral. Este gran profesor e investigador se llama Josep Hilari Planelles Fuster.

Entonces comprendí que lo que me fascinaba era la resolución de problemas. El problema en sí y su proyección social me tenía sin cuidado. No pensaba en que pudiera ayudar a esto o aquello. Simplemente me enamoraba la resolución de problemas. Como los crucigramas de mi infancia.

Este sentimiento de fascinación lo volví a sentir al cambiar mi campo de investigación a la informática. La algorítmica era justo la definición de mi pasión por la resolución de problemas. Nunca olvidaré cuando el director de mi segunda tesis (que no terminé por pura pereza), Andrés Marzal, me explicaba la programación dinámica con el problema del viaje por el río Congo o cuando descubrí la belleza del algoritmo de Maes para comparar secuencias cíclicas de caracteres.

No, no me interesa la ciencia, perdonad. Me apasiona la resolución de problemas, la belleza de un algoritmo, el arte (para mí, en parte, lo es) de encontrar una solución extremadamente simple a una pregunta compleja. Y eso es algo que aprendí de estos dos grandes investigadores y mentores. Bueno, a menos que consideréis a eso ciencia, claro. Eso que algunos llaman ciencia básica y mucha gente desprecia. Porque, al fin y al cabo, no sirve para nada. ¿O sí?

Te invitamos a comentar y conversar sobre este artículo en nuestras redes sociales: Facebook y Twitter.