Carrefour “ecológico” 2: comer mejor

En el primer capítulo de esta trilogía encontrábamos datos más que cuestionables que la marca Carrefour está difundiendo en la publicidad de sus productos “bio”, afirmando contrariamente a las pruebas que éstos son mejores para el medioambiente. Pero los mensajes de dudosa validez de Carrefour a sus clientes no terminan aquí.

Comer mejor

Recientemente han iniciado una campaña: #AccionesParaComerMejor, la llaman. Cualquiera con dos dedos de frente esperaría que fuese una campaña para promocionar productos frescos y saludables y fomentar que los consumidores compren más frutas y verduras frescas, legumbres, lácteos, huevos, carnes blancas y pescado, por ejemplo, y abandonen los productos poco saludables, como los productos edulcorados, zumos, las carnes rojas y procesadas, o ya puestos, las bebidas alcohólicas, ¿no? Eso estaría muy bien, y un servidor aplaudiría este tipo de iniciativas sin duda. Sin embargo, no es eso lo que ha sucedido. Las instrucciones para ganar una de sus tarjetas regalo es buscar un producto “Bio”, hacer una receta y subir la foto a tu red social favorita.

Y uno con buenas intenciones pensará: bueno, si son “acciones para comer mejor”, al menos los productos de la promoción serán saludables, ¿no? Bueno. Fijémonos en algunos de los productos que nos sugieren en la promoción.

Promoción de Carrefour de la campaña #AccionesParaComerMejor

De izquierda a derecha, el primero que llama la atención es una tableta de chocolate negro. Con 26 g de grasas saturadas por cada 100 g de producto, y un 27% de azúcares libres, no se puede decir precisamente que sea un producto adecuado para una promoción que se llama “acciones para comer mejor”. Pero es aún más absurdo el producto de su derecha. Una mermelada de fresa con un 46% de azúcares libres. Voy a centrarme en los azúcares libres, aunque podríamos analizar otros aspectos relacionados con lo saludables o no que sean. Y no me voy a meter en precios de momento, porque entonces ya sería jauja y además daria para otro artículo más.

Algunos productos promocionados (Carrefour)

Otros productos que, sin aparecer en la imagen promocional, están igualmente incluídos en esta promoción denominada “acciones para comer mejor” son, por ejemplo, un helado de chocolate “bio” con 24 g de azúcares libres por cada 100 g de producto, un zumo de melocotón y uva “bio” en bricks de 200 ml con 23 g de azúcares libres por brick o una bebida vegetal de arroz “bio” con 17 g de azúcar por vaso, por citar ejemplos de los que puedes encontrar en el supermercado online de la marca.

El caso es que si lo que quieres es hacer una promoción de una alimentación saludable, si realmente quieres llevar a cabo “acciones para comer mejor”, la iniciativa que denominan en su promoción como “Acción 3 – prueba bio nº6”, que básicamente se basa en que, de los productos en promoción, acumulas el IVA en un cheque ahorro, se debería hacer con cualquier fruta y verdura frescas, con arroz, legumbres, lácteos,… y no con chocolates, zumos, mermeladas o helados con cantidades de azúcares libres ingentes, productos cuyo consumo no está en absoluto enmarcado dentro de unas reales “acciones para comer mejor”.

Sin embargo, en este caso nos encontramos, bajo el nombre de “acciones para comer mejor”, que podemos comprar ese helado de chocolate “bio” hiperazucarado y acumular el IVA en una tarjeta regalo para un futuro descuento, pero que no podemos hacer lo mismo con, un kilo de garbanzos secos, unas espinacas o un cartón de huevos, que no son nada “bio”, pero que sí se asocia con un hábito alimenticio saludable. Esto de asociar intrínsecamente lo “bio” a “comer mejor”, independientemente de la calidad nutricional de la cosa “bio” que sea, es algo que ya anotaban puntualmente en el vídeo que expuse en la primera parte. Pero ahora han decidido centrar toda su propaganda en este aspecto.

Este tipo de promociones está muy lejos, señores de Carrefour, de fomentar “acciones para comer mejor”. Lo que promovéis con esto son acciones para comprar productos de la gama mal llamada “ecológica”. Y de nuevo como dije al principio, no tendría problema si lo hicierais con rigor y diciendo la verdad.

El problema es que, con ese lema, se está invitando al consumidor a creer que comer productos “ecológicos” es sinónimo de “comer mejor”. Y eso en modo alguno es correcto. Por un lado, por lo que ya hemos visto: se promocionan productos, como la mermelada “bio”, que son de una calidad nutricional muy inferior a otros productos, como la fruta fresca no “bio”, que no están siendo promocionados.

Pero, ¿y si comparásemos el mismo producto? Quiero decir: la mermelada “bio” es peor que las fresas no “bio”. Pero, ¿y las fresas “bio”? ¿Son mejores que las fresas no “bio”? Los estudios científicos nos indican que no. Una revisión sistemática de estudios de calidad satisfactoria mostró que no existe una diferencia en la calidad de los nutrientes entre alimentos “ecológicos” y convencionales; no, lo “bio” no es más nutritivo. Se siente. “Comer bio” no es sinónimo de “comer mejor”. Por cierto, y antes de que nadie venga a decir esto: tampoco son más sabrosos. Las propiedades organolépticas de la fruta y la verdura dependen sobre todo de dos factores: el tiempo que transcurre desde su recolección hasta su consumo, y el estado de maduración en que se encontraba durante su recolección. Si recoges un tomate maduro de la mata y te lo comes a las pocas horas, va a estar mucho más rico que si el tomate lo han recolectado verde en Almería, lo han transportado en cámaras hasta Burgos, lo han madurado allí durante días, te lo compras y te lo comes dos días después. No importará en absoluto qué tomate sea “ecológico” y cuál no. De hecho, es posible que el “ecológico” salga peor que el convencional, incluso cuando los dos tengan el mismo tratamiento posterior.

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