Gemma del Caño y Marian García «La exposición global de la divulgación científica es algo buenísimo, pero puede torcerse»

Por Colaborador Invitado, el 2 junio, 2021. Categoría(s): Divulgación • Especial

Esta entrevista, realizada por el periodista José A. Plaza, forma parte de una serie de conversaciones-entrevistas con divulgadores y divulgadoras de la ciencia. Antes de ésta se han publicado las entrevistas a Natalia Ruiz-Zelmanovitcha Francis Villatoro, a Clara Grima, a Daniel Marín y a José Manuel López Nicolás. La serie surgió tras la publicación este reportaje sobre el décimo aniversario de Naukas y continuará en los próximos meses con nuevas entregas. En cada entrevista se habla sobre la labor de la persona entrevistada como científico/a y/o comunicador/a, sobre su campo científico de trabajo, sobre la relación con Naukas y sobre la divulgación científica en general.

Farmagemma y Boticaria

Marian García (aka Boticaria García) y Gemma del Caño (aka Farmagemma) se conocieron hace cuatro años, pero parece que se conozcan de toda la vida. Como piezas de un puzzle, son diferentes pero complementarias. Encajan, conectan, se entienden, y eso se nota cuando hacen cosas juntas. La colaboración profesional (y la amistad de fondo) de Marian y Gemma surgieron de esa manera tan siglo XXI: trabando relación en las redes sociales, para luego consolidarla en persona.

Antes de que se cruzaran sus vidas, ambas estudiaron Farmacia y, al acabar la carrera, emprendieron caminos muy distintos, aunque con algunos puntos en común, como el gusto por la comunicación. Otro punto en común es que, a veces, su ocio se tiñe de trabajo, ya que ambas viajan mucho (o lo hacían antes de la pandemia) por cuestiones de divulgación científica, desplazamientos en los que siempre coinciden con amistades y que -no todo iba a ser trabajo- incluyen vida social.

Marian desconecta del trabajo jugando al bádminton y al ping-pong, la encanta ir al pueblo y es una profesional de organizar fiestas (promete una buena cuando la pandemia la permita). Gemma viaja todo lo que puede, lee mucho y antes, cuando tenía más tiempo, tocaba la flauta y el piano.

La divulgación les ha acompañado, por separado al principio, a lo largo de la última década, hasta que llegó 2018 y decidieron darse la mano de vez en cuando para hacer de la divulgación de la ciencia un espectáculo. En los últimos años las hemos podido ver dando charlas y montando el show sobre diversos escenarios, compartiendo entrevistas y eventos, haciendo directos en redes sociales, colaborando en libros…

Gemma: “La divulgación puede mejorar la presentación de la ciencia a la sociedad, pero hay que creérselo e invertir en ello”

De entrada, una presentación profesional. ¿Cómo explicaríais a qué os dedicáis, para quien no os conozca o no está familiarizado con vuestra labor?

Gemma: Estudié Farmacia y trabajo en calidad y seguridad alimentaria, en la industria. Controlamos qué alimentos son seguros para su comercialización y consumo, y analizamos posibles peligros y medidas preventivas para evitarlos. En alimentación, si hay errores, sólo se permiten una vez. Mi equipo hace formación, etiquetado, estudia y aplica normativas internas y externas, trabaja con certificaciones de seguridad… El objetivo es alcanzar un estándar de calidad para el consumidor. Además de este trabajo, doy clase en la Universidad, en un máster sobre Tecnología de los Alimentos, y hago divulgación científica en diversos canales: un blog en A3 Media, un espacio en Naukas, en plataformas como Salud Sin Bulos, en medios como Gente Despierta de RNE…

Marian: También estudié Farmacia y, después de años trabajando en una botica de un pequeño pueblo, ahora me dedico de manera profesional, de pleno, a la comunicación y la divulgación en salud. Lo hago en redes sociales, sobre todo en Instagram; tengo seis colaboraciones semanales en diferentes medios de comunicación (radio, televisión y prensa), hago un podcast, desde hace poco también en un canal audiovisual (BotiTV)… Como Gemma, también doy clases en la Universidad, en un Grado de Nutrición y en un Máster de Divulgación Científica.

Marian, Gemma y José A. Plaza, en un momento de la entrevista virtual.

Volvamos a los principios, ¿cómo llegáis a la ciencia?

Gemma: Mi primer contacto con la ciencia fue, como le pasa a mucha gente, en el colegio. Varios profesores me marcaron y me crearon diferentes inquietudes, y con 12 años tenía claro que quería hacer Biología, aunque no era lo que mejor se me daba. En el Instituto también me fijé en la Química. Cuando llegaba el momento de elegir camino, miré con tranquilidad las asignaturas de las carreras que me llamaban la atención y lo primero fue Biología, pero no era en absoluto lo que yo me había imaginado que era, así que consulté sobre Medicina, Enfermería, Química… y Farmacia, que tenía un poco de todo y que me parecía la más completa.

Marian: Yo desde pequeña quería ser periodista. A los 6 años ya escribía un libro con historias, y también hacía cosas de publicidad, textos con dibujos para hacer que vendía cualquier cosa a mi familia y amigos. Iba más por letras, incluso en BUP me encantó Latín, pero luego tiré por Ciencias y vi que también me gustaba. Siempre he sido muy ecléctica y soy capaz de interesarme por casi cualquier cosa. Cuando tocaba decidir carrera, Periodismo y Filología Hispánica eran mis opciones, pero mis padres, que son los dos farmacéuticos, me dijeron que me lo pensara, que haciendo Farmacia todo iba a ser más sencillo, que iba a tener más seguros los garbanzos en el plato… Y al final les hice caso. Farmacia me gustó, la verdad, aunque es una carrera muy dura.

 

Una vez en la carrera, ¿qué os encontráis? ¿Qué caminos seguís?

Gemma: Pues un camino duro, porque como dice Marian Farmacia es difícil. Y una cosa, perdona que me salga un poco de la pregunta: creo que la gente no entiende bien la carrera ni sus salidas. Se suele asociar con la oficina de farmacia, pero es muchísimo más y tiene miles de opciones de trabajo. Incluso la figura del boticario no se entiende bien. Una farmacéutica puede ser muchas cosas además de boticaria, y una boticaria es muchas más cosas de lo que nos creemos.

Marian: A mí en la carrera lo que me costó, además de que había que estudiar mucho, fue especializarme. Quería saber un poco de mucho y no sabía por dónde tirar, quizá por eso hice también dos diplomaturas: Óptica y Nutrición Humana y Dietética. El doctorado acabé haciéndolo de Nutrición.

Marian García, con el divulgador Eduardo Sáenz de Cabezón en un programa de ‘Órbita Laika’

Gemma: Yo sí me iba aclarando por dónde ir. Hice un curso de farmacovigilancia durante la carrera, era algo que me gustaba mucho. Me dieron una beca en una empresa de distribución farmacéutica de Madrid y allí trabajé en marketing. Luego me llamaron de la Consejería de Sanidad de Castilla y León, en Valladolid, para un proyecto muy chulo de salud pública; me encantó, pero lo malo fue volver a casa de mis padres porque se me hizo súper duro después de estar en Madrid a mi bola. La vida no me dio para hacer el doctorado, pero hice un máster en Biotecnología y Seguridad Alimentaria, y empecé a interesarme más por la calidad y la nutrición. Al final tuve la suerte de entrar a trabajar en un departamento de I+D de una empresa de ultracongelados.

Marian: Yo es que no quería trabajar, la verdad. Estaba muy a gusto estudiando en Madrid, con mis amigas y mi novio de entonces, pero al final sabes que tiene que buscarte la vida y hacer algo… Cuando estaba convenciéndome de que tenía que currar y de que la ‘vida alegre’ no me iba a dar de comer, me salió la oportunidad de ir a trabajar a una oficina de farmacia en un pueblo muy pequeño de Cuenca, Villaescusa de Haro, que está cerca de Belmonte, el pueblo donde vivían mis padres. Me trasladé allí y seguí estudiando a distancia, yendo a Madrid a hacer las prácticas en la Universidad y sacando la carrera casi de forma no presencial. Pero la verdad es que, según iba acabándola no sabía en qué especializarme: industria, farmacia hospitalaria…

 

Desde el principio, ambas tuvisteis bastante relación con la Comunicación…

Gemma: Descubrir el mundo de la I+D me cambió la vida, y en esto entra mucho la comunicación. Tanto el máster de Alimentación como descubrir la industria me enfocaron mucho, porque antes había tirado más por la farmacovigilancia y la calidad y, en ese momento, descubrí un mundo también muy amplio y súper interesante. La I+D es maravillosa, y comunicarla es apasionante. Los casos de miniéxitos son algo que nunca más me he vuelto e encontrar en otro lugar: descubres, desarrollas, aplicas y, con suerte, ves que funciona y que eso ha mejorado un poco la vida de la gente, su día a día. Me pasó con unos aros de cebolla, por ejemplo: esa sensación de ver que la gente consume y le gusta algo que tú has hecho nuevo, y mejor, no la olvidaré nunca. Todo esto, por supuesto, hay que saber contarlo y comunicarlo, algo fundamental en el mundo de la industria alimentaria.

Marian: mi descubrimiento en la oficina de farmacia fue precisamente la comunicación. Haciendo vida de pueblo y trabajando en la botica aprendí a comunicar con las personas y con los pacientes, a entenderles y a hacerme entender. Muchas veces no es fácil explicarle a una persona muy mayor cómo tiene que seguir la pauta de sus medicamentos, contarle por qué debería hacer esto y no lo otro, ayudar a que comprenda los mensajes para luego aplicarlos. Todo eso lo aprendí de manera autodidacta. Viendo a lo que me dedico hoy, echo en falta haber estudiado más en firme cosas de comunicación, pero mi escuela fue la botica del pueblo. Trabajé allí desde 2006 a 2018.

Gemma: Yo también pasé unos años trabajando en oficina de farmacia y es verdad lo que dices. Te da muchas armas para comunicar, cosas que no son fáciles de conseguir, como paciencia, manejo del tiempo, ‘calar’ a las personas, empatizar con ellas… Aunque no es mi mundo, también saqué de allí algo de esos temas que comentas. Como la comunicación también me gustaba mucho, yo en la carrera cogí asignaturas optativas como Técnicas de comunicación con el paciente y su familia. Para cuestiones de alimentación y nutrición la comunicación es muy importante.

Marian: El mundo de la nutrición es genial. En la carrera me gustaban mucho la Tecnología de alimentos, la Dietética, y la Microbiología y la Parasitología, que están relacionadas con la Alimentación, además de cosas más ‘mías’ como la Historia de la Farmacia. En el fondo, a mí la Física y la Química no me llamaban mucho; lo que me gusta son los bichos y las cosas de comer…

Gemma: Yo, en tu equipo: la Física y la Química están bien, pero no son lo mío. A ti que te gustan las cosas de letras, no sé si sabes que yo en la universidad era una súper fan de un escritor que se llama Robin Cook, que es médico y que escribe thrillers sobre temas de biomedicina y salud pública. Leer a Cook me hizo entrar en muchos temas científicos, me permitió conocer cosas nuevas y luego investigar e indagar más para contarlas. Quizá es algo que tiene que ver con lo mío con la divulgación…

Marian: “Mi escuela de comunicación fue la farmacia de un pueblo; aprendí a hacerme entender de manera autodidacta”

Llegamos a la divulgación. ¿Cómo entra en vuestra vida?

Marian: Yo empecé con cosas parecidas a la divulgación en el colegio mayor. Organizábamos charlas, conferencias, debates, etc., con profesores y alumnos, sobre temas de actualidad. Una de las que más recuerdo fue sobre un caso de cartas con ántrax remitidos a varias personas: lo aprovechamos para hablar sobre biología, química y demás. Luego, en el pueblo y en la botica, también hicimos muchas cosas. Todavía doy charlas en mi pueblo (bueno, las daba porque ahora no se puede), es algo que me encanta porque tienes un público especial. La verdad es que desde pequeña estaba muy acostumbrada a esto de las charlas, porque mis padres las daban por los colegios, así que en parte también he mamado la divulgación desde niña. De hecho, fue mi madre la que me animó a entrar más en este tema; yo tenía un blog de maternidad, con mis niños, y cuando llevaba un año mi madre me dijo que por qué no escribía de otras cosas y para más gente, que lo hacía bien. Creo que fue en mayo de 2013 cuando abrí el Blog de Boticaria García, aunque recuerdo que con el verano de por medio lo dejé bastante, y no lo retomé en serio hasta enero de 2014.

Gemma del Caño, en una entrevista en el canal de Youtube de la Universidad de Burgos.

Gemma: Mis principios con la divulgación quizá sean cuando colaboraba con Cruz Roja. Dábamos charlas en colegios, etc., aunque no eran científicas como tal, sino sobre temas de drogas, sexo, alcohol y similares. Dar estas charlas me permitió saber por dónde ir, y decidí centrarme en lo mío, la alimentación. Ya lo hacía, pero empecé a leer mucha más divulgación y a conocer a muchos más divulgadores. Me gusta casi todo y no me canso de aprender, así que leía de muchas cosas, no sólo de alimentación y nutrición. Pero, como ése es mi mundo, estaba muy pendiente de las personas que divulgaban sobre ello. Por ejemplo, José Manuel López Nicolás y su blog Scientia. Me flipaba, así que cuando sacó su libro Vamos a contar mentiras fui a comprarlo… Y casi lo primero que decía es que la industria de la alimentación siempre nos miente. Yo, que trabajo dentro, pensé que cómo podía generalizar así y decir algo que yo creo que no es verdad. José Manuel aún lo sigue defendiendo, con buenos argumentos por su parte, y alguna vez hemos hablado de ello.

 

¿Hay alguna persona en particular que os empujara a centraros en divulgar?

Marian: En mi caso hay dos personas claves en mi carrera de divulgadora. La primera, mi amiga Natalia de Santiago. Cuando retomé el blog a principios de 2014 me enseñó cosas de SEO y empecé a aplicarlas, con mucha disciplina y dedicación. Cambié los títulos de los post, etiqueté todo lo etiquetable, metí cosas de código fuente… Y en un par de meses el blog comenzó a posicionarse mejor. Le debo mucho a Natalia, tanto que creo que de no ser por ella aún seguiría en la farmacia. Dejé la botica en 2018 cuando vi que podía dedicarme de pleno a la divulgación, y si no hubiera sido por sus consejos, nunca habría llegado a esa posición. Gracias a Natalia también escribí mi primer libro. La segunda persona fundamental es Amaya Ascunce, directora de la revista ELLE, que me ayudó un montón cuando el blog empezó a funcionar muy bien y comenzaron a llamarme de varios sitios, como de la revista de Ana Rosa. Amaya fue importantísima para que, en sólo una semana, yo firmara dos contratos: para escribir el libro y para colaborar con Ana Rosa.

Gemma: Mi historia es menos espectacular. Entré más en divulgación, con mi blog, por un no hay huevos de mi amigo Guillermo Peris. Yo le daba mucho la turra a Guillermo con mis historias y llegó un día que me dijo, con todo el cariño, que por qué no se lo contaba a más gente. Me dijo que me abriera un blog, que me soltara, y me abrió una cuenta en Medium. Yo tenía mis dudas, pero me soltó ese que no hay huevos y me decidí, que yo para eso soy muy mía. Fue un acierto, porque no somos muchos los que hablamos del Imperio [Gemma se refiere así a la industria de la alimentación] desde dentro; hay algunos casos de éxito como el de Miguel Ángel Lurueña, pero no muchos más. Para hacer un resumen breve, empecé con el blog y funcionó. Escribí el famoso artículo del jamón de york, Javier Peláez contactó conmigo y me propuso colaborar con Naukas y participar en el Naukas Bilbao. Esa invitación fue como si te dedicas a tocar la guitarra solo en tu casa y un día de llaman los Rolling para un concierto. Luego todo vino muy rodado: mi carta abierta a Jordi Évole, al artículo de la leche cruda, la colaboración con Ana Rosa… y hasta ahora.

¿Qué significa Naukas para vosotras?

Marian: Me acabo de dar cuenta de que a Gemma y a mí nos une Ana Rosa. ¡Eso no puede decirlo mucha gente! Pero preguntabas sobre Naukas. En mi caso me llamó fue Aitor Sánchez (Mi dieta cojea), y la verdad es que la historia tiene su aquel. En aquel momento, creo que era hacia 2016 o 2017, Naukas buscaba más mujeres colaboradora, porque eran casi todo hombres y querían buscar más igualdad. Llámalo cuotas si quieres, pero la verdad es que creo que me llamaron, además de porque les gustaba, porque era mujer. Estaba cagada antes de mi primera charla, porque se trataba de hablar en Naukas, en un templo de la divulgación, y además me pusieron la penúltima del día; me curré muchísimo la charla, elegí un tema para no pasar desapercibida, sobre la Viagra…

Gemma: Mi primera charla en Naukas también fue para recordar. Los nervios no se pasan nunca, siempre te acompañan, aunque te acostumbras a ellos. Las charlas más difíciles son estas de 10 minutos exactos, porque hay que ganar muy rápido la atención, condensar un montón, cerrar rápido y bien… Es un rato de total adrenalina, con tantísima gente delante, un pedazo de auditorio, la gente volcada…

Gemma y Marian, sobre el escenario de Naukas Bilbao 2019

Marian: Yo me pongo muy nerviosa, lo bueno es que no se me nota. La primera vez en Naukas recuerdo que todos quedabais y salíais a dar una vuelta o tomar algo, y yo no era capaz porque quería preparar la charla. Me apetecía salir, pero no podía. Estaba muy agobiada, la verdad es que fue un gran momento pero no te creas que lo recuerdo con muy buen rollo.

Gemma: “Entré en el mundo de la divulgación porque un buen amigo me dijo eso de ‘no hay huevos…”

 

¿En qué momento unís fuerzas para divulgar y, de paso, dar un buen espectáculo?

Marian: Gemma y yo nos conocimos en persona precisamente en Naukas, aunque llevábamos tiempo siendo conocidas de redes sociales y ya habíamos hecho amistad. La idea de hacer algo juntas no fue directamente nuestra, sino de Javier Peláez. Fue en 2018 y desde entonces hemos repetido varias veces.

Gemma: Un día Marian me escribió por whatsapp y me dijo: “¿Te sabes la canción de Forever Young?” Yo le dije que la conocía, que más o menos me la sabía, y lo siguiente que me mandó es un audio cambiando la letra por Jamón de york. “¿Te atreves?”. Ya pensé: “Ya está, otra vez me dicen eso de ‘no hay huevos’…” Así que lo hicimos… Recuerdo la cara de Iñako [Juan Ignacio Pérez Iglesias, coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU], que es un tipo serio e impone un montón, que nos preguntó de manera muy formal qué íbamos a hacer, y se bajó del escenario para comprobarlo desde la primera fila… Era cuestión de éxito o de fracaso, y afortunadamente fue lo primero. Marian y yo nos retroalimentamos, nos entendemos, nos complementamos mucho.

Marian: Otra vez nos mandamos el Final countdown de Europe y lo convertimos en ‘Es el sándwich mixto’. Otra, el Life is life de Opus, que pasó a ser ‘integral, nanananana’…

 

Formáis parte de una ola de divulgación que en la última década está ganando protagonismo y que, además, tiene mucha presencia femenina. ¿Cómo veis la situación de las mujeres en el mundo de la ciencia y su divulgación?

Gemma: En los últimos 10 años ha pegado un gran cambio, a mejor, claro. Era necesario. Ahora muchas somos más visibles que antes, algo que por cierto me inquieta un poco, porque a veces te llaman eso de ‘referente’ y es una exposición que genera responsabilidad. Hacen falta más referentes femeninas, pero últimamente se pueden ver muchas más y, además, con mucho prestigio.

Marian: Este cambio se está dando en muchos sectores y también en la divulgación científica. Hay más mujeres, algo que hacía falta. Como muchas veces pasa, a veces nos enfrentamos a situaciones más complicadas. Por ejemplo, con los viajes: la divulgación, al menos antes de la pandemia, exige desplazarse mucho, algo que puede ser una dificultad añadida para muchas mujeres, por posibles cargas familiares o personales, que son sociales y culturales. Ese techo de cristal común y transversal también afecta en divulgación, y a veces es más complicado tener ponentes femeninas.

Gemma: Absolutamente. La pandemia nos ha traído el online, y quizá en el último año ha sido más fácil para muchas mujeres estar presentes en más sitios.

Marian: Más allá de la pandemia, hay que agradecer a mucha gente, a muchas mujeres, estas mejoras que vemos. Por poner un ejemplo, y hay muchos, el trabajo de Elena Lázaro [coordinadora de la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Córdoba y presidenta de la AECC] lleva años siendo imprescindible.

Gemma: Entre otras cosas, sacó adelante el Naukas Córdoba, un evento de divulgación el que sólo somos mujeres. Es un hito de la divulgación y del feminismo que, además, ha generado un grupo de colaboradoras y amigas, algo que es divulgación y que va más allá. Personalmente, estar ahí es de lo mejor que me ha pasado.

Marian: Es un ejemplo de cómo los lazos grupales en divulgación científica llevan unos años creándose, porque es algo relativamente nuevo que aún se está conformando. Otros ámbitos, como la misma ciencia, la comunicación o el periodismo, tienen sociedades, asociaciones, etc., que generan cierta unión. En divulgación aún no hay casi nada de esto, más allá de iniciativas individuales, pero poco a poco están surgiendo lazos, ayudas, grupos para buscar ideas y soluciones comunes… Podría hasta hacerse una especie de sindicato para defender la labor de las personas que nos dedicamos de forma profesional a la divulgación, porque hay mucha tela que cortar: contratos, colaboraciones…

Antes decíais “al margen de la pandemia…”, pero la pandemia lo cubre todo desde hace casi año y medio. ¿Cómo está influyendo en la divulgación?

Gemma: De manera brutal. Ha barrido la presencialidad, que es muy importante, pero también ha obligado a otras opciones, formatos y canales que han disparado la actividad. Ahora hay comunicadores y divulgadores, buenos y no tan buenos, en todas partes. Me da un poco de miedo que esto muera de éxito y que se nos vea como una suerte de tertulianos. Me asusta un poco que este ‘boom’ afecte al prestigio: la divulgación es algo muy serio que hay que seguir cuidando mucho.

Gemma y Marian, antes de salir a las tablas del Palacio Euskalduna, en una intro grabada como previa a su charla conjunta en Naukas.

Marian: Antes se habían conseguido espacios propios para las personas que divulgamos. Proyectos individuales y espacios colectivos, pero más o menos acotados a nuestro ámbito. Había algunos ejemplos de iniciativas o programas que lograban trascender y dirigirse a un público más amplio, pero eran los menos. Ahora, con la pandemia, la ciencia y las personas que la comunicamos y divulgamos, incluso los periodistas, están en muchos más sitios, en programas de entretenimiento, con mucha más presencia en medios de comunicación… De los nichos hemos pasado a la exposición global, algo que es muy bueno pero que, como dice Gemma, puede torcerse. Sin que se me entienda mal, hay que intentar no acabar en un ‘circo’, siendo fuentes de todo y para todo, pareciendo ‘todólogos’… Es algo que puedes ver en los medios: si te despistas, y según dónde vayas, puedes caer en mensajes manidos, debates inflados, declaraciones prefijadas o buscadas… Hay que valorar la experiencia y la profesionalidad, ser dueño de tu contenido, adaptarte a las circunstancias sin perder tu esencia… Sea donde sea, los divulgadores nos tenemos que venir arriba y hacernos valer.

Gemma: En este sentido, hay que diferenciar entre las personas que comunican, las personas que divulgan, los periodistas, los opinadores… No es lo mismo. Y estoy de acuerdo con Marian: adaptarse al formato y al canal es importantísimo. La radio es súper diferente de la tele, por ejemplo. Suelo decir, con cariño y sin faltar, que la radio es amor y la tele un polvo rápido. Una te deja más tiempo, la otra muchas veces es un pim, pam, pum, y fuera. Las dos tienen su punto, claro, pero hay que saber cómo es cada una.

Marian: “Ahora hay más mujeres en divulgación, algo que hacía falta. Pero, como muchas veces pasa, a veces nos enfrentamos a situaciones más complicadas”

La exposición continua muchas veces te atropella, y ahora la ciencia no puede ser más mediática. ¿Cómo afecta esto? ¿Nos permite esta situación conocer, interpretar, contar y comprender bien la ciencia?

Marian: Si este año no entendemos que la ciencia es fundamental, apaga y vámonos… Pero la pregunta es buena, porque la divulgación sigue profesionalizándose en un entorno difícil de percepción y confianza social. Creo que cómo está creciendo la divulgación ayudará a la ciencia en sí, a que sea haga más importante en nuestro entorno, pero es cierto que hay que manejar cómo están calando los mensajes en la gente.

Gemma: La ciencia no siempre se ha comunicado bien. La divulgación, que en cierto modo siempre se ha hecho, ahora está más organizada y está acudiendo a la ayuda, pero nos movemos en un terreno de mucha polarización, de falta de conocimientos, de percepciones extremas, de confusión social… La divulgación puede mejorar la presentación de la ciencia a la sociedad, pero para ello las instituciones tienen que creérsela y colaborar, invertir y potenciar.

Marian: Totalmente. Las universidades, los centros de investigación, los gobiernos, la educación, etc., no pueden dejar pasar el filón de la comunicación científica. Aunque va cambiando, la divulgación es aún freelance, con iniciativas de su padre y de su madre, algo que la enriquece pero que también la puede dispersar. No todo pueden ser impulsos personales o personalistas. Hay que consolidar a la gente que lleva tiempo tratando de aupar la divulgación y dar sustento a las personas de 20, 25, 30 años que vienen detrás con muchas ganas. Abonar el campo, seguir cambiando mentalidades…

Gemma: la comunicación institucional en la pandemia puede ser un ejemplo. Digamos que está siendo mejorable.

¿Sigue mal vista, en general o en algunos sectores, la divulgación científica?

Marian y Gemma: [Al tiempo] Sí.

Gemma: Sigue quedando mucha gente que no la entiende y, lo peor, gente que no le da importancia. Se sigue oyendo mucho el “tienes que centrarte en investigar, publicar y enseñar”, pero la comunicación sigue muchas veces olvidada. Contar la ciencia es vital.

Marian: Yo querría cerrar con un mensaje optimista. Veo esperanzas. Yo me he tirado a la piscina y he sobrevivido, y me estoy ganando la vida con esto. Veo gente que también lo está haciendo, y gente que compatibiliza la divulgación profesionalizada con otros trabajos. ¿Qué hay mala divulgación? Claro. Pero también hay malos profesores, malos investigadores… Comunicar se va viendo como una posible opción a largo plazo y, sí, puede que haya una burbuja, pero también que esto sea una oportunidad de futuro. Comunicar y divulgar debe convertirse en una posible buena salida profesional.

 



Por Colaborador Invitado, publicado el 2 junio, 2021
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