Mary Avery, en Harvard, estableció en 1959 que la falta de surfactante era la causa del fallo respiratorio en neonatos prematuros. Pero no fue hasta 1980 cuando Tetsuro Fujiwara, en Japón, demostró que esos neonatos prematuros podían salir adelante si se les suministraba surfactante exógeno, obtenido a partir de extractos de pulmones animales







