Los pantanos del silicio

Las oficinas de Sinclair Research en su apogeo (1982 a 1984) estaban en un edificio que había sido una fábrica embotelladora de agua y hoy forma parte del campus de la Anglia Ruskin University

Una noche a finales de 1984, Sir Clive Sinclair caminaba enfurecido por las calles de Cambridge con un periódico enrollado en la mano.

Se dirigía hacia el pub The Baron of Beef, donde, como esperaba, se encontró a su exempleado y ahora competidor Chris Curry. Al parecer, al verle, le empezó a dar golpes de periódico mientras le soltó: “You fucking buggering shit-bucket!“, que como cualquier insulto es bastante intraducible, pero podría ser “¡Deja de dar por el culo, jodido cabrón de mierda!“.

La leyenda cuenta que Sinclair acababa de leer en ese mismo periódico un anuncio de Acorn Computers, la empresa de Chris Curry, donde comparaba sus ordenadores con los de Sinclair y los dejaba por el suelo.

En realidad el incidente culmina una rivalidad empresarial que empezó varios años antes, en 1978, cuando Sinclair mandó a Curry empezar a preparar en secreto un nuevo producto bajo el sello empresarial de Science of Cambridge (que más tarde sería Sinclair Research), mientras su empresa actual, Rinclair Radionics, era absorbida por el gobierno británico ahogada por las deudas. El proyecto era un ordenador de bajo coste, que uno compraba en piezas y podía montar en casa. En paralelo al trabajo en el kit de ordenador montable, Chris Curry entabló amistad con el austríaco Hermann Hauser y a finales de año fundó con éste Cambridge Processor Unit, que acabó siendo Acorn Computers. Poco antes Curry había dejado Sinclair Research por diferencias de criterio en el desarrollo del kit de microcomputación.

A partir de aquí Sinclair Research y Acorn Computers entablan una carrera por ser la empresa que consiguiera llevar el microordenador al mayor número de casas y consiguieron sendos súperéxitos por dos vías distintas. Sinclair decidió sacar un ordenador que costara menos de 100 libras e hizo el ZX80. A pesar de algún fallo de diseño, como el que hacía parpadear la pantalla de la televisión y un teclado de membrana bastante impracticable, tuvo mucho éxito, vendiendo sobre las 50.000 unidades. La siguiente versión fue el ZX81 con el que Sinclair participó en un concurso de la BBC para fabricar un ordenador con el que se iba a filmar una serie educativa sobre tecnología y programación. Contra pronóstico, Acorn ganó el concurso. Lo llamó BBC Micro y triunfó, aunque mucho más en las escuelas y universidades que en las casas. A pesar de perder, Sinclair sacó el ZX81 y llegó a vender medio millón de unidades. Pero el verdadero éxito de Sinclair llegó en 1982, cuando sacó el ZX Spectrum.

Entonces, en pocos años ambas empresas morirían de éxito. Entre 1983 y 1984 sobredimensionaron en exceso las expectativas y vendieron mucho menos de lo previsto de las siguientes versiones de las máquinas (Spectrum+) o, en el caso de Acorn, los Acorn Electron no pudieron llegar en suficiente número (de una prereserva de 300.000 sólo pudieron fabricar 30.000) a la campaña navideña de 1983 y la gente decidió comprar Commodore 64 o los Spectrum que aún coleaban. Poco más de un año después, a principios de 1985 Acorn Computers fue comprada por la italiana Olivetti y a principios de 1986, el dueño de Amstrad, Alan Sugar, compró la gama de productos de Sinclair Research.

Toda esta historia está muy bien explicada en una película de la BBC con aire de telefilm llamada Micromen, donde Alexander Armstrong interpreta una visión muy particular de Clive Sinclair y Martin Freeman, quien interpreta a John Watson en la magnífica serie Sherlock y a quien veremos próximamente como Bilbo Bolsón en las películas de El Hobbit, hace aquí de Chris Curry. Para quien sepa encontrarla (guiño, guiño) es una película muy entretenida y que vale la pena.

Tanto Chris Curry como Clive Sinclair siguen trabajando hoy en día. Sinclair tiene su oficina en su casa en Londres donde sigue inventando y desarrollando vehículos y bicis eléctricas mientras se casa con una bailarina de striptease varias décadas menor que él.

Curry tiene una pequeña empresa cerca de Cambridge donde desarrolla tarjetas electrónicas.

Pero quizá lo más interesante han sido las ramificaciones empresariales de Acorn Computers. La tecnología de chips que desarrollaron ya con Olivetti a finales de los ochenta permitió la creación junto con Apple de ARM, una de las más importantes empresas tecnológicas de Cambridge y quienes probablemente han desarrollado el chip del smartphone que tienes en tu bolsillo.

Este espíritu de desarrollo de ideas generadas entre estudiantes de la universidad que acaban saliendo adelante a base de varias rondas de financiación, varios fracasos y mucho esfuerzo sigue presente en el ámbito empresarial de esta ciudad universitaria, no sólo cuna intelectual de Newton, Darwin, Maxwell o Watson y Crick, sino hervidero de decenas de empresas científicotecnológicas punteras en su ámbito que hacen de esta ciudad uno de los lugares más activos económicamente del Reino Unido. En un paralelismo a lo que en California es el Silicon Valley, estas tierras llanas, húmedas y pantanosas al este de Inglaterra han sido ya bautizadas como Silicon Fen.


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