La primera ronda la pago yo o cómo un divulgador debe proceder para prostituir y desprestigiar su trabajo aún más, si cabe (un post autobiográfico con vídeos musicales)

No se preocupen, o sí, esto no es un artículo sobre ciencia, aunque creo que en el fondo sí lo es; tampoco les hablaré, en esta ocasión, sobre ciencia ficción, aunque lo que les relate parezca mentira y se acerque bastante. La verdad es que no sé muy bien cómo empezar a escribirlo, tanto tiempo dando vueltas en mi alocada quijotera, pues creo que plantea un tema nada fácily puede que controvertido, aunque cada vez estoy más convencido de que no debería ser así, sino todo lo contrario, es decir, tendría que resultar obvio para todo el mundo y, en particular, a quien va dirigido, esto es, divulgadores y caraduras, especialmente. ¿Y por qué digo esto? Pues verán ustedes. Les cuento.

Su seguro servidor, el autor de estos párrafos, no es ningún jovencito imberbe e inexperto en según qué asuntos. Yo, y les ruego disculpen el quizá excesivo uso de la primera persona del singular a lo largo de todo el texto que vendrá, comencé en esto de la divulgación científica hace más de 7 años, allá por el verano de 2006, ya cumplidos los 40 y, por aquel entonces, con más de 17 de experiencia docente en la universidad (hoy ya he sobrepasado los 24 con creces). Quiero decir con esto que cuando se trata de hablar en público y contar ciencia a una audiencia numerosa, créanme que sé de lo que hablo, más o menos, mejor o peor, con mayor o menor acierto.

Pues bien, como les digo, comencé siendo un completo desconocido, como no podía ser de otra forma. Fue pasando el tiempo y mi divulgación comenzó a ser conocida poco a poco, todo ello gracias a la inestimable colaboración de Internet, de otros divulgadores quienes, muy amablemente, dieron a conocer mi labor y también de las imprescindibles redes sociales. Parece ser que mi particular forma de transmitir el conocimiento científico gustaba a un cierto sector del público y con la “fama” comenzaron a llamar a mi puerta otras universidades, centros de enseñanza secundaria, emisoras de radio, periódicos, así como editoriales y revistas de divulgación. Así, surgieron oportunidades para impartir conferencias y escribir artículos en algunas de las revistas de divulgación más populares de nuestro país: QUO, Redes para la Ciencia, …

A lo largo de estos últimos 7 años he participado en no pocas ediciones de la Semana de la Ciencia y la Tecnología en mi comunidad autónoma; he impartido innumerables conferencias en institutos públicos de enseñanza secundaria y bachillerato, así como colegios privados; también en otras universidades distintas a la mía. Me han solicitado ayuda y colaboración en programas de radio, he concedido entrevistas y reportajes en televisión; otras las he rechazado, como la del programa de Andreu Buenafuente (no me pregunten por las razones, no les gustarían). Y hasta he publicado un par de libros, toda una hazaña, dado el pintoresco mundo editorial del que gozamos en este país, siempre adelantado a los tiempos.

Sin embargo, todo lo anterior, a pesar de que para algunas de las personas que lo lean pudiese resultar enormemente gratificante, apetecible y hasta envidiable, no reluce tanto como parece a simple vista; no todo es glamour. Permítanme que me explique, pues estoy dispuesto a poner la mano en el fuego y me atrevo a asegurar que a no pocos divulgadores les habrán sucedido y les seguirán sucediendo experiencias similares a las que les estoy a punto de exponer a todos ustedes. Aspiro una bocanada de aire profundamente y me lanzo. Allá voy.

El caso es que desde hace ya una buena temporada y, sobre todo en mi caso particular, últimamente, parece ser que se está imponiendo una tendencia, una moda o llámenlo como quieran, consistente en intentar publicar y difundir contenido de blogs de relativo éxito por parte de otros blogs y/o medios de comunicación, cuando no de plagiar directamente.

Dicho en plata: el objetivo de estos medios (diarios digitales, mayormente) consiste en apropiarse de los contenidos de tu blog, publicarlos y venderlos a sus clientes, a cambio de proporcionar, exclusivamente, a sus autores originales lo que ellos llaman “visibilidad”. Si todavía no lo he dejado suficientemente claro, aquí va otra frase más transparente: NO pagan ni en dinero ni en especie, como a otros que tristemente conocemos a diario; quieren nuestros contenidos GRATIS, para después ellos obtener beneficio económico por medio de sus suscriptores. ¿Se entiende ahora?

Pero no se crean que acaba aquí la historia, ni mucho menos. Al contrario, como la codicia, la avaricia y el síndrome de la caradura son enfermedades contagiosas, pues se contagian, claro, y al final casi todo el mundo las padece. Resulta que estas canalladas que pretenden perpetrar algunos, también las anhelan emular otros (ya se sabe, en este país los chorizos proliferan, pues no hay mejor chorizo que el procedente de una seleccionada cabaña porcina y España cuenta con una de las más numerosas y seleccionadas). Y esos otros, como les digo, quieren que algunos trabajemos de forma completamente altruista, a cambio de unas tristes y escasas dietas y billetes de autobús, tren o avión (cuando hay suerte).

En efecto, cuando eres desconocido en este mundillo de la farándula divulgadora, más o menos lo que con mala leche yo llamaría un becario de la divulgación, y te invitan a participar en unas jornadas, impartir una conferencia, debatir en la radio, grabar un programa en televisión, etc. muy pocos son los que te hacen la oferta como yo entiendo que se debe hacer cualquier oferta, tanto en tiempo (la prensa siempre lo quiere todo para ayer) como en forma (vente para acá, cuéntanos cualquier cosa, aunque no te la hayas preparado y tampoco tenga mucho que ver con tu verdadera especialidad, que eso no es importante).

Claro, como eres becario y a los becarios de este país se les trata como a becarios de este país y están para trabajar, hacer méritos y rechistar poco o nada, pues ya se les hace el favor de becarearlos… ¿Qué hace esta buena gente, estos periodistas de medio pelo y otras criaturas de la noche cultural más oscura? Muy fácil: te contactan por e-mail o por teléfono y te dicen que están encantados de contactar contigo y que te siguen desde hace muuuuucho tiempo, aunque hasta ahora no les había sido posible, por unas u otras razones de lo más comprensibles (al menos, para ellos) dar el paso definitivo. A continuación, te dicen que estarían encantados y felices de la vida si accedieses a participar en la actividad que te proponen. Pero no se dan cuenta de que en su oferta falta algo, un detalle sin importancia para el empresario, pero fundamental para el trabajador: el salario. Ellos trabajan por el suyo, pero tú debes hacerlo de forma desinteresada. ¿Y por qué? Pues porque los científicos y/o divulgadores aman/amamos profunda y apasionadamente su/nuestro trabajo y quien ama, piensan ellos, debe hacerlo sin pedir nada a cambio. ¿Qué hay más altruista y desinteresado que el amor? Como decía Ali MacGraw en la inolvidable “Love Story”: “Amar significa no tener que decir nunca lo siento”.

Sí, mis queridos lectores, estas gentecillas que tan amablemente están dispuestas a parasitar tu trabajo, a desvivirse por que acudas a su llamada, también pretenden que les salga lo más económico posible. Unas veces te pueden pagar el desplazamiento; otras, en cambio, te solicitan que acudas a los estudios de radio, los cuales distan varios kilómetros de tu residencia habitual, en las afueras de la ciudad, donde no llega el transporte público y ni siquiera te preguntan si tú tienes el tuyo propio (en estos casos, que realmente me han sucedido, se lo aseguro, he tenido yo mismo que “sugerirles” el envío de un taxi que me recogiese y me trasladase y no siempre me lo han concedido a la primera) invitarte a un par de comidas pero eso de pagarte tu trabajo, eso de remunerarte debidamente la conferencia que impartes (y que previamente has tenido que prepararte, menester que suele obviarse casi siempre), el consejo u opinión de experto que les das y que, en definitiva, es por lo que realmente te han invitado, eso es por lo que no suelen pasar. ¿Qué sucede entonces?

Por un lado, las más de las veces, accedes de todas formas a colaborar, a participar, a impartir y no esperar a cambio más que los aplausos del público asistente. Ojo, que no es poco, pero permítanme que les plantee unas inocentes preguntas, salidas de una mente simple como la mía: ¿Se conformarían nuestros idolatrados futbolistas de élite con que la grada les aplaudiese y ovacionase a rabiar por jugar, pero no viesen un euro ni por asomo? ¿Les respetaríamos más o menos por ello? ¿Acaso no tendemos, en esta sociedad hipócrita y malsana, a respetar tanto más a quien más cobra por su trabajo? ¿No cobran estos señores futbolistas más que otros si son mejores que ellos? ¿No afirman esos mismos niñitos mimados y consentidos, opípara y saludablemente alimentados con viandas equilibradas vegetal, animal y proteínicamente, que se sienten tristes cuando no se les mejoran sus ya más que suculentos y generosos contratos firmados y rubricados, y dejan de rendir hasta que se les toma en cuenta? Ay, y qué grandes nos parecen cuando hacen eso y nosotros respondemos aplaudiendo más y más en el campo y nos suben el precio de las localidades o la cuota mensual del canal televisivo de pago de turno. Resultan tan simpáticos estos personajes tan importantes, que tanto dan a la sociedad que los amamanta en sus rebosantes pechos, cuando se les sorprende conduciendo sus deportivos gratuitos a más de 200 km/h o cuando se les pilla conduciendo sin puntos en el carné. Ay, qué maravillosos ejemplos para nuestros hijos, que les tienen como ídolos y espejos en que mirarse.

Ups, les pido perdón por el ejemplo balompédico, no me he detenido a pensar que puede que a muchos de ustedes el fútbol no les agrade o, peor aún, sean forofos del equipo veladamente aludido en el párrafo anterior. No quisiera desviar la atención del tema que me ocupa.

Déjenme, pues, que les ponga algún que otro ejemplo no deportivo. ¿Qué tal los médicos? Pongamos por caso que ustedes van al médico para hacerle una simple consulta, no sé, algo que les angustia, que les preocupa. Llegan a la consulta, se sientan en la sala de espera; al cabo de un rato les hacen pasar, se sientan en una estupenda y confortable silla o butaca y le cuentan sus cuitas al especialista, al profesional al que han decidido acudir. Éste, por supuesto, lleva a cabo su trabajo (también mejor o peor, dentro de sus capacidades, actitud y aptitud) y ustedes quedan más o menos satisfechos. ¿Se les ocurriría abandonar la consulta sin pagar? ¿Se le ocurriría al buen doctor (aunque no haya leído la tesis doctoral que se le supone, pero esa es otra historia) no cobrarles por sus servicios? ¿Les parecen lógicas y razonables las dos preguntas anteriores? Pues aplíquenlas a cualquier otra profesión, como la de notario, abogado, arquitecto, dentista; todas ellas con un elevado prestigio entre la sociedad.

Ahora bien, ni se les ocurra hacer lo mismo con un divulgador porque éste no entra en ninguna categoría. Claro, como no tenemos diploma que nos acredite y lo único que podemos alegar en nuestra defensa es el AMOR que sentimos por nuestra afición. Porque, no se engañen, esto de la divulgación es una simple afición en nuestro país (no sé cómo será en otros, pero tampoco me importa, yo me quejo del mío, que para eso es el que me folla), algo que hacemos por amor al arte o por puro placer, como el sexo, aunque muchas veces sexo y amor vayan pos caminos distintos.

En mi caso, que es el mismo de todos mis colegas, y como profesor universitario, mi universidad no me valora ni me reconoce en absoluto el trabajo que desempeño como divulgador. Ni en la docencia ni en la investigación. Es más, como me he dedicado en cuerpo y alma por unos años a la divulgación y me he descuidado un poco en la investigación seria y profunda, en la de los “papers”, mi universidad me lo paga subiéndome las horas de clase para el próximo curso, de 240 a 320. Todo un incentivo para que vuelva a investigar y no abandone el redil, que es por lo que me han castigado. No son listos estos tíos que dirigen la universidad ni nada…

Por otro lado, en otras ocasiones, las menos, en cambio, el trato queda claro desde el principio. Te hacen la oferta desde el primer momento porque estos medios o personas sí han sabido hacer una planificación concienzuda, buscando y consiguiendo la financiación adecuada. Estos sí respetan tu labor y tu esfuerzo. No crean que es baladí esta cuestión, pues a mí me parece que no existe mejor forma de motivar a los profesionales que incentivando su actividad (les recuerdo nuevamente las primas que reciben ciertos trabajadores privilegiados). ¿Alguno de ustedes se atreve a afirmar que el dinero u otras prestaciones alternativas (no todo tiene que ser el vil metal, por supuesto) no les haría trabajar con más entusiasmo, con más ilusión, haciéndoles sentirse valorados por su empresa? ¿Acaso no es éste el mismo problema que existe en la enseñanza (por volver a mi “auténtica” profesión)? ¿Por qué cobran lo mismo los profesores buenos que los muy buenos o incluso los menos buenos? (no les llamemos malos, que luego se ofenden y se sienten tristes y perseguidos, aunque eso sí, estos mismosse permitan pasar por tu laboratorio a reírse de ti, regodeándose por haber liquidado su clase en 30 minutos cuando la duración de la misma está estipulada en 90 y tú, oh pardillo, debes seguir allí hasta el final). En fin, dejemos este tema para otra ocasión, que también tiene mucha miga.

Finalmente, cuando ya dejas de ser becario de la divulgación, aunque algunos no lo hayamos conseguido del todo (más bien, ahora me considero un postdoc de la divulgación), si ya tienes un poquito más de experiencia en estas lides, sueles responder a ese primer e-mail con una frase inocente (consejo de un buen amigo mío, excelente divulgador): “Hazme una oferta”. Reconozco que me resultó violento la primera vez que lo hice, pero piensen por un momento detenidamente en la expresión anterior. Implícitamente, en ella reconocemos los divulgadores que prácticamente nos conformaremos con lo que nos ofrezcan (una universidad suele ofrecerte unos 80 euros por hora, euro arriba euro abajo, viajes y dietas aparte) y que seremos extraordinariamente comprensivos. Recuerden que les dije más arriba que la divulgación es un acto de amor absoluto, amor puro; el fútbol es otra cosa.

Pues bien, cuando solicitamos esa oferta, la respuesta más escuchada es que se nos costeará el desplazamiento, por supuesto, y la estancia también(no vaya a ser que tengamos que dormir en un banco del parque más cercano), con unas dietas que incluyen tres comidas diarias, con fruta, café y charleta de sobremesa. La conferencia, en cambio, no puede ser. Que si los recortes, que si la falta de presupuesto. Es que pagar por divulgar es como… money for nothing. No sé si me entienden.

Déjenme concluir con una experiencia surrealista que me sucedió esta misma semana y que ha sido la causa desencadenante de este artículo de opinión exclusivamente personal. Por supuesto, no citaré ni nombres de personas ni de instituciones, para que nadie se sienta ofendido públicamente. A quienes aludo ya les he dejado bien clara mi postura.

El caso es que cierta institución, muy conocida en este país, se dirigió a mí con la intención de invitarme a impartir una conferencia sobre física en la ciencia ficción (mi especialidad, digamos). Como ya les he referido de sobra, el primer contacto no mencionaba por ningún sitio la “oferta”. Pues bien, hice yo la sugerencia (que para eso ya soy postdoc de la divulgación) y la respuesta fue la típica y tópica: “nosotros, por supuesto, te costeamos desplazamiento, una noche de hotel si es preciso y te invitamos a comer”. De remunerar la charla, nada de nada, para variar.

Bien, como aún mantengo, a pesar de mi edad, una enorme capacidad de amar sin solicitar sexo a cambio, me mostré predispuesto a prostituirme, una vez más, pero gratis. Fijamos la fecha de la conferencia y en estas me vuelven a contactar las mismas buenas gentesy me sueltan, más o menos literalmente, lo siguiente: “Los billetes de avión los tienes que pagar tú y luego te hacemos una transferencia. Guarda los billetes, ya sabes cómo va esto.” Claro, yo, que ya estoy a la puerta de los 50, me paro a pensar por un momento y me digo: “Hostia, encima de puta, pongo la cama”. Lo que vino a continuación, mejor no se lo cuento y, simplemente, les diré que rechacé la oferta, cancelé la conferencia y me puse a elaborar un borrador de este artículo, que ahora finalizo, y para el que me gustaría solicitar, más que nunca,su lectura entre líneas, sus opiniones y experiencias personales o ajenas, de compañeros, colegas, amigos. Déjenlas todas aquí, sin miedo. Que se avergüence quien se tenga que avergonzar, pero no los divulgadores, sino los caraduras. Por mi parte, y en lo que a mí respecta, ya he tomado una decisión firme y será la que mantenga de ahora en adelante, por siempre. Haré lo mismo que hice hace ya casi 20 años, cuando me uní a mi actual pareja. Como no era muy dado a eso del folclore religioso, decidí casarme “por lo civil”, pero en lugar de dar el “sí, quiero” a mi mujer, le dije: “Yo soy así, o me tomas o me dejas”. Me tomó. Craso error…


98 Comentarios

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FernandoFernando

Por cierto, ¿has pagado los derechos de autor por los vídeos musicales que has incluido en este artículo?

MarcoMarco

Si están en youtube, asumimos que Youtube es el que debe pagarlos ya que ellos cobran con la publicidad.

Es como un canal de señal abierta, el canal pone contenidos y con la publicida paga por esos contenidos. Si no fuese así, los links hubiesen sido denunciados y no habría videos. Hay politica de eso en youtube, raro es que no lo sepas.

Marc

Yo veo que es mas un problema de lucha de clases que nada…. el incentivo monetario esta mas que demostrado que no existe, sino piensa en las grandes aportaciones a la ciencia “totalmente” altruistas. O sino tu mismo altruismo divulgando. El problema es que inmersos en esta sociedad simplemente te ves explotado. Y mas si te comparas con gente con un sueldo exponencialmente mas grande. Aparte si la sociedad en si fuera mas altruista puede que simplemente se “compitiera” para divulgar (competicion sana intelectual), ya que se valoraria más vuestro papel. Como lector amazings-naukas estoy encantado de que hagais esto por amor al arte ya que muchos nos nutrimos de vuestros conocimientos. Esto si entiendo perfectamente tu postura ya que en diferentes medidas a todos nos toca ser “explotados” de estas maneras.

MRMR

No soy divulgador pero te entiendo muy bien.
Lo cierto es que esto ocurre en más ámbitos. Incluso los informáticos te aseguro que trabajamos muchas veces en condiciones parecidas. Más que nada siendo autónomo, porque para según qué proyectos no entienden para qué pagar en según qué fases (generalmente las más costosas en tiempo y esfuerzo).
Esta cultura es así, de risa.
Yo estoy cada día más decepcionado con esta sociedad de pandereta. Antes estaba ilusionado porque creía que la crisis nos haría madurar. Ahora veo muy claro que si hay un cambio en la esfera política (la cual emana del pueblo, algo que se les olvida a los revolucionarios) será de corte más demagogo y caótico, el sentido con el que se rebautizó el populismo, vaya.
Gracias por tu escrito. Intenta que lo publiquen en más sitios de la materia porque es necesaria una reflexión para que cambie la inercia.

FernandoFernando

Más o menos el asunto debería ser algo así como “lo toma o lo deja”, un acuerdo voluntario entre las dos partes. Si no se llega a un acuerdo, no se da la conferencia y ya está.

Si no te interesa dar la conferencia porque no te pagan o te pagan poco, no la des. Pero no hagas un post enorme quejándote.

Si tenemos una visión mercantilista de la divulgación científica (lo que es legítimo) entonces debemos aceptar la ley de la oferta y la demanda.

AE.AE.

Jijiji. Como podría decir el viejo Ben… ¿Quién es más quejica: el que se queja o el que se queja del que se queja?

Alex

Me temo que “el tomas o lo dejas” no refleja bien lo que el post ponía de manifiesto (y tampoco refleja el espíritu de un acuerdo voluntario ni las aspiraciones de una sociedad justa).

¿Quiere esta sociedad (en adelante, ES) que sus científicos divulguen? Debería quererlo. Pero ES prefiere futbol. Y los caraduras a los que se alude en el artículo son el claro producto de ES, que paga por futbol pero no por ciencia.

Christian Supiot

Lo primero, como cofundador de http://www.AquiFueTroya.com tienes mi maximo respeto y comprension. Pero, al final del post hay algo que me choca. He participado en la organizacion de congresos en el seno de las universidades. Da la casualidad que siempre hemos pagado a los invitados tanto cama viaje y comida como la conferencia en si (nunca menos de 1000€), pero los desplazamientos suelen reembolsarse no pagarse directamente. El conferenciante rellena un papelito, se adjunta factura y se presenta ante la seccion uni. A la que has convencido para soltar pasta. Ya que normalmente los organizadores tienen poco o ningun dinero en cash.

xotkxotk

me gusta esa evolución que se describe desde becario de divulgación hasta escalar en “categoría” de divulgador senior.
Actualmente se da el caso de que muchas personas que se inician en ciencia o que ya tienen su doctorado abren un blog y se inician como becario de divulgador. La competencia es mucha. Aunque como en todos los campos ya empieza a notarse que existen consagrados en esto de la divulgación, y no hablo de punset…. hablo de muchos nombres que se repiten en eventos. Quizás se corra el riesgo también de crear élites de divulgación, y llegue a ser más importante la divulgación que la propia ciencia…
estos días he hecho una pregunta en un blog, es una cuestión técnica sobre un artículo que se comenta. No hay respuesta, y lo entiendo, o bien no hay tiempo pues ese blog es muy activo en incorporar contenidos, o bien el autor no controla contenidos, solo lanza y lanza. Es otro riesgo de la divulgación, por la divulgación, no controlar de qué se habla.
De ahí lo importante de llegar a ser senior divulgador en un tema… posiblemente no se puede en todos los temas. Y por tanto la necesidad de seleccionar y “pagar” si se quiere algo de calidad, por parte del organizador, y cobrar por parte del divulgador si considera que aporta la calidad que los becarios, que abundan, no podrán.
De otra forma, divulgar será contar cosas punset-style… sin madurarlas y sin criterio…. y el más espectacular será el ganador.
suerte.

WalterWalter

Ánimo Sergio, entiendo el cabreo y la frustración. No puedo opinar mucho más porque no soy divulgador ni he dado jamás una conferencia gratuitamente.

En general creo que el trabajo debe ser pagado, sin más. El problema es que el que paga busca, compara y elije. Y si obtiene algo “similar” gratis casi siempre lo prefiere a tener que pagar. Así que en el fondo creo que el problema está en la competencia brutal y casi desleal que hay entre divulgadores.

Puede parecer una simpleza, lamento si es así, pero si hubiese un cierto movimiento corporativo, un sindicato de conferenciantes (perdón si suena a cachondeo), quizás estas cosas pasarían menos.

Por cierto, el símil futbolístico me ha parecido muy desafortunado. Hay muchos (y les conozco personalmente) futbolistas entrenando dos y tres horas al día, jugando el fin de semana y cobrando nada o poco, a pesar de los contratos firmados. Para ser justos quizás deberías citar a Dawkins, de Grasse Tyson, Francisco Ayala, Hawking… Quiero pensar que ellos si que cobran dietas, les ponen taxi en la puerta, billetes de avión por adelantado y tarifas pactadas.

He ido a muchísimas charlas divulgativas en mi vida, no sabría ni calcular. Pero si no tengo mala memoria no he pagado nunca un céntimo. ¿Que si pagaría por asistir? La verdad, no estoy seguro. Algo me dice que con mis impuestos hay una parte que debe destinarse a ello. Claro, lo que sobre después de pagar la educación universal y la sanidad y el transporte público y el ejército y las fiestas del barrio y el megatelescopio y…

Me da pena que tu respetable decisión me haya privado de tu excelente blog y tu presencia en el mi TL de twitter.
Mucha suerte.

FernandoFernando

Puede parecer una simpleza, lamento si es así, pero si hubiese un cierto movimiento corporativo, un sindicato de conferenciantes (perdón si suena a cachondeo), quizás estas cosas pasarían menos.

Entonces se interferiría en el libre juego de la oferta y la demanda. Me parece hipócrita aceptar la mercantilización pero luego pretender interferir.

WalterWalter

Claro.

Pero yo estoy a favor de que se “interfiera”. Si, soy un intervencionista.

Pero en este caso ni siquiera es el Estado, quien tiene que posicionarse, hablo de una especie de agrupación vecinal que se organice por el bien de todos. No de un cluster de la coliflor mafioso.

bonzobonzo

Pues a mí sí que me parece apropiado el símil futbolístico, especialmente cuando comparas divulgadores nacionales con jugadores de 1ª división de la LFP.

Por otra parte, yo diría que llegar a ser un divulgador/científico de élite requiere mayor esfuerzo y más años de dedicación que un futbolista de élite. Un científico malvive con un sueldo ridículo (para el esfuerzo que requiere conseguirlo) y en muchas ocasiones tiene que desempeñar su trabajo (entendiendo la divulgación como tal) gratuitamente. Rara vez haría un futbolista lo mismo (salvo quizás por causas benéficas o compañerismo), que además vende sus derechos de imagen a precio de oro.

Pero lo que resulta indignantemente paradójico es que observar como casi dos docenas de hombres se persiguen los unos a los otros, se amontonan, se empujan, se derriban, se insultan e incluso se agreden, es un espectáculo completamente prescindible, mientras que la ciencia nos ha proporcionado la tecnología que hace más fácil nuestras labores cotidianas, los avances médicos que han reducido la mortalidad y alargado nuestra esperanza de vida, casi todos los utensilios y todas las comodidades de los que disponemos en nuestros hogares, etc… y, sin embargo, a pesar de la contribución de unos y otros a la sociedad y a nuestro bienestar en general… ¿quienes son los que están mejor retribuidos y gozan de mayor respeto y fama?

A mí me parece que estas cuestiones son dignas de reflexión por los lectores de este blog y el público en general.

WalterWalter

Por alusiones y sin intención de polemizar:

Estoy muy de acuerdo con el autor del post, sus reivindicaciones me parecen justas, razonables y bien pensadas. No sé en que medida puedo apoyarle más allá de escribir estas líneas pero trataré de hacerlo porque la reflexión lo vale. Y, desde luego, lo vale la aportación que hacen.

En cuanto al fútbol tengo la impresión (y si me equivoco pido disculpas) de que opinas, igual que el autor se arrancó usando su libertad de expresión, con un conocimiento muy limitado del mundo del fútbol.

Que será obsceno que unos pocos futbolistas de élite cobren tanto, que son muy mal ejemplo para los niños, que son analfabetos funcionales, que aburren a las piedras. Vale, todo eso es discutible. Lo que no es de recibo es que se compare a los, pongamos 400 millonarios de la primera división con los 400 mejores divulgadores del país. Es tan ridículo que no merece que nos enzarcemos. Maldito mercado.

Lo que yo reclamaba es algo de sensibilidad con futbolistas, muchos en segunda B (recuerdo que son profesionales) y algunos en segunda -de primera no puedo hablar- que sufren tanto o más que Sergio y el resto de personas que han escogido noblemente su profesión. Y repito que se muy bien de lo que hablo, jugadores encerrados en vestuarios, compartiendo coche y piso y pidiendo prestado a sus padres, broncas constantes con las directivas y nóminas que no llegan. Si ellos (y ya mejor no hablo de ellas) no merecen la consideración de quienes visitan este blog no puedo criticarlo, allá cada cual.

Por lo demás solo puedo expresar mi tristeza por la factura que me ha pasado S.L Palacios. Me he quedado sin su física en la ciencia ficción.

Jose

Hola Sergio,
Enhorabuena y gracias por este más que necesario post.
Estoy absolutamente de acuerdo contigo en lo que dices y en lo que callas y el que entienda algo más que una reivindicación justa al trabajo bien hecho es que tiene la mente sucia.
Solamente te digo que hoy he aplicado dos veces ya tu frase “hazme una oferta”…
Un abrazo amigo.

AlbertoAlberto

Pues con todo mi respeto yo veo que esto de la divulgación debería enfocarse desde dos puntos distintos.
Por un lado si tienes tu trabajo, estás remunerado por ello y la divulgación, sea del campo que sea, la haces porque te gusta, porque te apetece, conque te cubran los gastos ya me daría por satisfecho.
Otra cosa sería que la divulgación sea tu sustento de vida y dependas de ello y es entondes cuando has de decidir si cobras por todo lo que haces o no.

Un ejemplo, y creo que es extrapolable a este campo:
Pertenezco a un club de magia e ilusionismo. Todos los del club colaboramos en explicarnos juegos y cuando se nos pide colaborar con alguna asociación nos volcamos sin pedir nada a cambio.
Por otro lado para seguir evolucionando, muchas veces invitamos a magos que viven de ello, que tienen sus espectáculos y en cuando les hacemos la oferta de venir a darnos un charla y explicarnos sus juegos y novedades vienen encantados, les pagamos viaje y estancia y nada mas. Los exprimimos al máximo en conocimientos, en horas (en un fin de semana apenas duerme 4-5 h) y se marchan encantados y con ganas de repetir.

Perdonar por el simil, pero me parece que es equiparable al tema de esta entrada y como conclusión, creo que están las ganas que uno tenga de dar a conocer la divulgación de temas científicos o que al mismo tiempo se quiera hacer un negocio de ello.

WalterWalter

Creo que nadie discute la opción de hacer las cosas por gusto. Sergio lo lleva haciendo muchos años.

Lo que se reclama es una actitud distinta. En tu caso los magos profesionales deberían poder preguntarte sin avergonzarse si pensáis pagar o no. Y con la misma naturalidad poder rechazar la invitación cuando deseen cobrar por su trabajo.

La posibilidad de hacer las cosas gratis existe siempre, nadie se niega a eso. Es la “programación” por defecto. Queremos avanzar en la otra línea, la de lo que tu llamas negocio. Cuando ambas se equilibren quizás tengamos algo de derecho a sugerir que son unos peseteros 😉

Hoy por hoy, ni de coña. La mayoría lo hacen por amor al conocimiento.

xotkxotk

En un país en el que según las noticias de ciencia, se considera a la ciencia como “de autor anónimo” ¿qué se puede esperar de cómo se aprecia la divulgación de la ciencia?
El telediario de la 1 del día 17 de marzo edición 21:00 aporta una noticia de ciencia, es la única noticia en la que no se nombra al autor del trabajo. Previamente y posteriormente en el mismo telediario se hace mención a un DJ que tendrá una sesión de música nosédonde, a un juez, a un deportista… todos con nombre propio menos el científico.
la incultura científica empieza en los medios de comunicación.
qué se puede esperar…
lo mejor es no esperar corramos a la taberna a por vino.

miguelmiguel

¿Así que la comparación es absurda? A ver, vamos a comparar a ver cuánto ganan los 400 primeros futbolistas de este país con lo que ganan los 400 primeros científicos . Y si no hay dinero se echan profesores y se suben tasas pero sin embargo los bancos y los clubs de fútbol hay que rescatarlos.
Yo no soy científico pero entiendo perfectamente lo que dice el autor del blog. Si los que programan cursos dan por hecho que por defecto los científicos son pringaos que hacen todo gratis la carencia es suya. Pero claro, cuando están acostumbrados a invitar a todo tipo de patanes a la universidad cómo van a valorar el saber de un tío preparado.
En este país parece que el único trabajo digno de ser remunerado es el de trapicheros, especuladores y futbolistas.

CarlosCarlos

Comprendo lo que dice el autor y considero que tiene toda la razón. Esto ocurre en muchas áreas. Creo que está también muy difundido en el mundo de los artistas, quienes si necesitan visibilidad, y hay más aprovechamiento de ello.
Miren si no el caso de la fotografía, no sólo pretenden usar el trabajo y creatividad de otro para lucrar ellos, sino que igual que lo aquí señala Sergio, pretenden hacerlo como si estuvieran haciendo un favor, es decir sin pagarle al autor.

En ambos casos, científicos y artistas, no cabe duda, hay mucho trabajo, perseverancia, y creatividad. Por qué será que piensan que el resultado de ello se les debe entregar gratis? Hay que hacer respetar el valor de lo que uno ama, y con estos más.

pasaba por aquípasaba por aquí

Entiendo el cabreo del autor, pero no estoy muy de acuerdo. Creo que la divulgación de la ciencia debería ser facilitada, y no ponerle trabas. Y para mí el dinero es una traba.
Si el autor no quiere divulgar sin cobrar, me parece justo. Pero llamar ladrones a los que buscan un divulgador para dar una conferencia gratuita, y en consecuencia imbéciles a los que están dispuesto a dar una charla gratis, no es justo.
Creo que es muy habitual llamar a expertos desde los medios de comunicación para dar una opinión. No creo que esto se pague, y además, yo preferiría que no se hiciera. Bastantes “estudios” pagados sufrimos ya.
Por supuesto, entendiendo que los conferenciantes tienen una forma de ganarse la vida dignamente.
Lo de los futbolistas tampoco me parece un ejemplo adecuado. Cualquier oficio sufre un agravio comparativo si se pone al lado del fútbol.

José ÁngelJosé Ángel

¡Vaya! Ahora entiendo por qué hemos dejado de disfrutar de tu fantástico blog. Ya conocía tus quejas por el trato que te daban en la universidad, no sabía que era un trato generalizado. En todo caso, estoy de acuerdo contigo y, aunque no valga para mucho, tienes mi consideración y mi apoyo.

Sergio L. PalaciosSergio L. Palacios

Bueno, lo primero de todo es agradeceros a todos vuestros comentarios. No he querido intervenir en el debate en ningún momento porque creo que el post es lo suficientemente extenso como para que se entienda todo lo que se tiene que entender y además ya se me ha criticado suficientemente por esa misma razón.

Sin embargo, sí que me gustaría aclarar un par de cosas, que no parece haber entendido alguno de vosotros:

1.- Mi blog Física en la Ciencia Ficción Plus no ha sido cerrado por ningún motivo relacionado con el contenido de este post. Las razones han sido otras y no vienen ahora al caso.

2.- Sigo divulgando en otro blog y GRATIS, porque así lo he querido, de modo que no os confundáis, que mis razones en este post no son económicas, como alguno ha interpretado, sino de dignidad y respeto. El nombre de ese otro blog solamente lo conocen mis amigos y gente a la que yo se lo he querido decir o ellos mismos han averiguado. Tengo poquitos lectores, menos responsabilidad y presión que antes y soy más feliz (de momento). Quizá algún día me decida a salir del anonimato, pero ese día aún no ha llegado.

3.- Me quedo con lo que dice mi AMIGO Jose (Scientia) en su comentario: hay mentes sucias. No seré yo el que las limpie.

Un saludo.

Margarita Tortosa

En los centros de Secundaria tenemos de presupuesto para los divulgadores 0,0 €, la Consejería de Educación apuesta en sus programas por los escritores. Que suerte han tenido los centros donde has impartido tus conferencias.

Un saludo

xotkxotk

Margarita, es triste lo que comentas pero real. Lo peor es que eso deja ver que la consejería de educación tiene una idea sesgada de CULTURA… y es justo el organismo oficial que cuida de la base cultural de la sociedad. Ahí está un gran problema.
Alguien se lo podría recordar a los consejeros y viceconsejeros de todo el país. A ver si un día tengo la suerte de encontrar a alguno en algún evento… aunque sea la entrada de un teatro. Creo que no podré resistir preguntarles por su perspectiva de la ciencia como parte fundamental de la cultura… y claro, como políticos intentarán hacerme ver que entienden el papel claro de la ciencia en la cultura, entonces habrá que preguntarles cuánto han promocionado la ciencia en comparación con el teatro, literatura, pintura, música…. y todas las maravillosas partes que forman el gran cuadro del conocimiento o la cultura.

Estoy de acuerdo con que han tenido suerte los centros de secundaria que han podido contar con divulgadores científicos. Y que además tengan jornadas de escritores, actores etc…

josebajoseba

Estoy básicamente con el contenido del post, yo incluiría alguna reflexión acerca de la naturaleza de los actos a los que te invitan a divulgar. En ocasiones son jornadas, charlas, etc. organizadas con muy pocos medios y mucho voluntarismo, yo he ido a algunas de estas en las que no me he tomado ni un café a cuenta de la organziación y no me ha supuesto ningún problema. En otras ocasiones aceptas este tipo de condiciones porque te INTERESA especialmente dar esa charla, conferencia o entrevista (que se yo, para dar visibilidad a un proyecto). Eso sí, cuando aceptas hacer algo de manera gratuita (que destila una cierta falta de profesionalidad) y te enteras de que todo el mundo cobra menos tú, te sientes humillado y prostituido.
Hace poco quisimos organizar un ciclo de conferencias en distintos municipios a través de una institución cultural de reconocido prestigio. Nos dijeron que el proyecto era muy interesante pero que no había presupuesto para dietas etc. Aceptamos hacer las conferencias de manera gratuita y cuál fue nuestra sorpresa cuando los municipios rechazaron la oferta de disfrutar de unas conferencias GRATUITAS. Claro que luego nos enteramos que la ” institución cultural de reconocido prestigio” quería cobrar a cada ayuntamiento del orden de 600€ por una confencia de 1h……

QuicoQuico

Hola, ante todo, decirte que estoy de acuerdo en casi todo lo que dices. Yo no soy ni divulgador, ni pseudocientífico, ni futbolista, ni político. De hecho no suelo escribir en blogs, ni participar en conferencias, chats y/u otras conversaciones de red. Tengo la manía de entrometerme en conversaciones qué, en nada me atañen y tengo la..facilidad de encontrar soluciones a casi todo (conversaciones cara a cara) o, al menos, así lo creo. En este caso tuyo , te diría que,ya que te expones a aceptar participar en la conferencia y que, a penas te paguen los gastos de desplazamiento, para despues, se rían de uno ninguneándoles más sí cabe, acepta y en la conferencia les sueltas todo esto, con la misma buena educación, buenos modos, buen hacer y una enorme carga de paciencia, como la que has demostrado. Por que no hay nada mejor que la verdad explicada de buenas maneras, para recalar bien profundo en los corazones. Y que el tono rosado de la vergüenza de esos “filántropos” sea la confirmación de las verdades soltadas a bocajarro…
Quizá haya algo mejor que eso, pero yo no lo conozco.

CanmigoCanmigo

Querido y apreciado (no es un piropo) amigo:
El tema que planteas me hace recordar la vida ambulante y dura de los artistas del circo ( no el industrial Soleil o los que se van de gira a Las Vegas). Tras sufrir penalidades indecibles en forma de impuestos, vejaciones administrativas y trabas de todo tipo logran montar la carpa y exponer sus proezas a los pocos y atrevidos espectadores que milagrosamente aparecen en las gradas. Entonces no queda más que recurrir a conocida satisfacción que produce ver el rostro inocente del niño que ajeno a cualquier consideración se queda absorto ante la pureza de lo que contempla. ¿Qué se puede pagar por ese gesto, por esa sonrisa, por esa contemplación obnubilada? Ahora resulta que esa satisfacción, ese candor y esa pureza pueden rentabilizarse y traducirse en beneficios que pasan ajenos al agente causante del fenómeno. Tal vez por ello hayan desaparecido los circos. Te acompaño en el sentimiento.

mermer

De postdoc a postdoc (en biomedicina),

Las estancias en el extranjero habitualmente son adelantadas por nuestros pequeños fondos hasta meses después no se nos reembolsa, y jamás en su totalidad.

Sin embargo, en la divulgación como en la ciencia (de laboratorio, al menos, que es la que conozco), existen numerosas irregularidades (trabajar cobrando del paro, o sin cobrarlo, sin seguro y lo peor sin que te den las gracias, porque como AMAS absolutamente y por encima de todo lo demás lo que haces, te hacen sentir ruin si pides vivir con dignidad a la par que dejarte la vida entre pipetas.

Este país es una ruina moral, la ciencia es una amante egoista que sólo muy de vez en cuándo te hace rozar el paraíso… y de ese maná vivimos, no porque investigadores principales, jefes de departamento, o directores científicos (a escala directa) hagan mucho por nosotros.

Y ¿cúal es la solución?, irnos a otro lugar dónde vivir dignamente de nuestra pasión sea una verdad y no una promesa constantemente incumplida.

On the road!!!.

Sevilla512Sevilla512

Soy totalmente de tu opinión.

Pero me gustaría matizar sutilmente una cosa:
Como profesor obtienes un salario. A cambio de este salario tienes unas responsabilidade: docencia e investigación, entre otras.
Si quieres que tu universidad te compute la divulgación por la investigación, me parece estupendo. Pero ya estás cobrando por eso.
Ahora si te dedicas a divulgar en tu tiempo libre, tienes todo el derecho del mundo a cobrar, y declarar, por ese trabajo.

mercedesmercedes

Pues yo creo que tú no deberías definirte como divulgador. Eres un físico prestigioso por tu enorme cultura y por tu capacidad de comunicación. Yo pienso que la divulgación es solo una consecuencia de lo anterior. Y como tal, cuando te contactan, llaman a un físico prestigioso conocido por su trabajo como profesional, en tu caso unir la física a cualquier otro aspecto de la vida. Así que menos humildad, que solo vale en esos momentos en los que comunicas, y más hacerse valer cada vez que te presentes o alguien te llame. Ya sé que eres mucho mas inteligente que yo, e infinitamente más que esos que te piden colaboraciones, pero solo tú puedes demostrarlo, así que !que se te note!

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