Las matemáticas de la estupidez

Aquellos de nosotros que hemos estudiado carreras científicas, a menudo nos encontramos con personas que nos hacen la misma pregunta: ¿para qué sirven las matemáticas?

Se trata de una pregunta difícil de contestar, precisamente porque las matemáticas sirven para todo. Personalmente, me gusta responder que “las matemáticas son el brazo armado del pensamiento racional”.

El asunto del que hoy voy a hablar es un buen ejemplo de ésta versatilidad que tienen las ideas matemáticas para analizar cuestiones de todo tipo; en concreto, hablaremos de lo que se ha dado en llamar teoría de la estupidez.

La idea original se la debemos al historiador económico italiano Carlo Maria Cipolla. En los años 70, escribió un breve ensayo titulado “Las leyes fundamentales de la estupidez humana”, que aparecería publicado años más tarde dentro de una obra algo más amplia titulada “Allegro ma non troppo”.

En dicho ensayo, Cipolla define a una persona estúpida como “una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio”. Es, claramente, la definición de un economista; obsérvese que no hace referencia alguna a inteligencia, nivel de estudios, etcétera…

Propone además la utilización de diagramas como el que mostramos a continuación para analizar interacciones entre personas o grupos de personas, y cuantificar así el nivel de estupidez de determinada acción:

Según la región en la que caiga el punto, se distinguen cuatro tipos de acciones. Desde el punto de vista de Alfonso, éstas serían:

 

Para entenderlo mejor, colocaré algunos puntos con ejemplos sobre dicho gráfico:

Naturalmente, éste es un modelo extremadamente simplificado. Su principal problema radica en la dificultad de otorgar un valor numérico a lo que hemos llamado beneficio.  Dificultad que, por cierto, es uno de los problemas clásicos de la ciencia económica.

A pesar de la enorme sencillez del modelo, podemos sacar conclusiones curiosas de todo esto. Por ejemplo, si pensamos en términos sociales o macroeconómicos, el beneficio individual de Alfonso o Benito pasa a un segundo plano, y la atención se centra en el beneficio neto, que será simplemente la suma de ambos:

Beneficio neto = Beneficio de Alfonso + Beneficio de Benito

Podemos trazar una línea que marque la frontera entre acciones con beneficio neto positivo (en verde) y beneficio neto negativo (en rojo). Sería la siguiente:

Una gráfica como ésta lleva a Cipolla a afirmar que pueden existir acciones incautas y malvadas que, pese a ello, generen un beneficio neto para la sociedad, pero que esto jamás puede pasar cuando se trata de acciones estúpidas. Por tanto, según Cipolla, las personas estúpidas son mucho más peligrosas y nocivas que las malvadas.

Os invito a utilizar esquemas como éstos en vuestra vida diaria, e incluso a la hora de tomar decisiones. Son especialmente útiles (y alarmantes) a la hora de leer noticias de política en los periódicos.

Referencias:

–          Cipolla, Carlo Maria, 1988. Allegro ma non troppo.

35 Comentarios

Participa Suscríbete

Héctor ZapataHéctor Zapata

Esto ya lo decía mi padre: es mucho más peligroso un tonto que un cabrón.

mcgarnes

El gráfico no resuelve bien la unión entre maldad y estupidez. Grave error, pues es lo que más abunda.

Milú el BárbaroMilú el Bárbaro

Pues yo diría que es mucho más difusa la barrera entre la bondad y la estupidez (la bondad sería eso de ser incauto), al menos socialmente se suele considerar casi casi igual, por desgracia.

AE.AE.

Puedes entenderlo de la siguiente forma equivalente:
1)las acciones que nos reportan un beneficio particular son inteligentes, las que nos reportan un perjuicio son estúpidas.
2) Las acciones que perjudican al prójimo son malvadas, las que le benefician son bondadosas.
Tenemos por tanto a la derecha-arriba acciones inteligentemente bondadosas , a la derecha-abajo acciones inteligentemente mavadas
A la izquierda-arriba acciones estúpidamente bondadosas y a la izquierda-abajo acciones estúpidamente malvadas.

Manuel CManuel C

La Primera Ley Fundamental: “Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo” (Cualquier estimación numérica resultaría ser una subestimación).

martmart

El mundo no se divide en dos grupos de individuos, inteligentes y estúpidos, sino que cada uno de nosotros tiene más o menos comportamientos de una y otra clase.
La estupidez no es una enfermedad…es tan propia del ser humano como cada uno de los demás cuadrantes del gráfico. Así que cuanto antes aceptemos la estupidez y la maldad, propia y ajena, más felices seremos.

kurodo77kurodo77

Es cierto lo que tu dices: pero redunda en beneficio de todos que haya gente dedicada a ayudar a quitar la mayor estupidez posible(es solo una acotación). Que hay sociedades más estúpidas y menos estúpidas es un hecho(y que eso se ve representado en como se vive en determinados países o regiones también)…..

Miguel AngelMiguel Angel

“… como se vive en determinados países o regiones…” EN DETERMINADAS ÉPOCAS. Ya sea por maldad, estupidez o mezcla de ambas, pueden producirse cambios que den al traste con una sociedad casi perfecta, de la misma forma que una serie de acciones positivas pueden transformar una sociedad miserable en una en la que merezca la pena vivir.

Josep M.Josep M.

Tal vez se debería añadir un tercer eje para la probabilidad, ya que puede ser más peligrosa una persona malvada reincidente (un asesino en serie, un carterista…), que una persona estúpida (violencia gratuita, una celebración deportiva por ejemplo).
También opino que hay acciones malvadas que tienden a la estupidez aunque queden fuera del cuadrante correspondiente, como el robo de cobre o la venta de acciones preferentes, que provoca grandes perdidas para unos beneficios exiguos.
En todo caso parecen más probables las acciones con beneficio neto negativo, si el sistema fuera cerrado y siguiera el segundo principio de la termodinámica.

AbraxasAbraxas

A mí me parece que el autor del post se ha perdido totalmente el argumento de Cipolla.

Pongamos por ejemplo que hay una persona que tiene dos botones delante, uno para matar a todo el mundo en su país y otro para matar a todo el mundo en el resto del mundo. Una persona malvada pulsaría, sin miedo, el botón de matar al resto del mundo para quedarse con sus riquezas y beneficiarse. Un estúpido pulsaría los dos y mataría a todo el mundo. ¿Qué es más peligroso? Claramente: el estúpido. Me puedes decir: “si no vives en el país del estúpido, te da igual uno que otro”. Pues sí, pero Cipolla habla todo el tiempo de macroeconomía. En términos macroeconómicos, es preferible el malvado al estúpido.

Al final, tanto el estúpido como el malvado causan un daño. La diferencia está en que uno causa daño a todo el mundo y otro causa daño a una parte para beneficiar a otra, con lo que el daño que causa un estúpido (sin beneficio ninguno) es mayor que el que causa una persona malvada (que sí produce beneficio).

AbraxasAbraxas

Añado, que decir que una cosa es mejor que otra no significa que sea buena. En muchas ocasiones hay que elegir el mal menor.

mariomario

Un post interesante, hace pensar a hasta un estupido (doy fe).

Si no nos coartaran o negaran la educacion,
1. el incauto tendria sentido comun
2. el malvado tendria que envainarsela
3. el inteligente conseguiria ser un buen politico
4. los estupidos no

Faltan las acciones amables, a no ser que ahora resulte
que son incautos o interesados. Asi que si, esperemos que el sr. cipolla haya
querido resumir al maximo, por que si no tendria un perfil
un poco asocial

Pedro GómezPedro Gómez

Cabría citar que el profesor Cipolla postuló que dada una población cualesquiera de seres humanos, la proporción de estúpidos se mantiene constante, con independencia de cualesquiera otras consideraciones sociales, económicas o culturales. Concretando, la proporción de estúpidos en, por ejemplo, un parlamento nacional sería idéntica al resto del mundo (de los malvados curiosamente no).

megapraxis

¡Buen post! Muy recomendable recordar el texto del profesor Cipolla, quien lo escribió en tono humorístico, pero como todos los grandes, que no dan puntada sin hilo, puso un gran fondo de verdad en él. Solamente recordar algo que no se ha mencionado ni en el texto ni -creo- en los comentarios, y es una de las premisas de Cipolla y su teoría de la estupidez: “Siempre e inevitablemente, cada uno de nosotros subestimamos el número de estúpidos que circulan por el mundo”. Esto nos convierte en vulnerables a los efectos de la estupidez. De hecho, las estupideces a nuestro alrededor nos sorprenden, porque las suelen cometer quienes en principio no teníamos por estúpidos, pero se revelen como tales de repente y sin previo aviso.
Si quieren leer más sobre este curioso texto de Cipolla, escribí un post sobre ello en mi blog (enlace: http://megapraxis.blogspot.com.es/20...upidez.html).
Saludos,

martmart

Sí que se había mencionado esa frase en los comentarios y de hecho yo respondía que no estaba de acuerdo en que hubiera un número X de individuos estúpidos sino que cualquier persona comete o dice estupideces, con mayor o menor frecuencia. Todos nosotros nos hemos comportado estúpidamente muchas veces y eso no nos convierte en estúpidos para siempre. Otras veces en cambio acertamos y eso tampoco nos clasifica como inteligentes. De hecho el gráfico re refiere a “acciones” y no a “individuos”.

Otro hecho curioso, que este creo que sí que no se ha comentado, es el de que muchos tienden a subestimar la propia estupidez y en cambio sobreestiman la estupidez ajena (aquello de la viga, vamos)

megapraxis

Tienes razón, perdona Mart, pero lo pasé por alto que en efecto ya se había comentado ese extremo.
Por otro lado, tu ultimo comentario le da una vuelta importante al argumento de Cipolla. Cierto que él habla de personas, pero sus gráficos más bien se refieren a acciones. Probablemente se acerque más a la realidad esa premisa de que todos somos capaces de actuar estúpidamente. Y la percepción subjetiva de la estupidez es un buen punto también, este creo recordar que sí está recogido en el librito de Cipolla (“Un estúpido nunca es consciente de su propia estupidez”).

Mostrenco

No olvidemos que Cipolla escribió su teoría de la estupidez con un puntito de cachondeo y dejando ligeramente de lado el rigor. En él, a menudo se intercambian acciones y personas, así como se extrapola el concepto matemático de estupidez por él definido al concepto coloquial.

Manuel CManuel C

Hombre el estudio hay que tomarlo como posible participante para premios Ig Nobel, pero nada más.

Jose

Creo que está mal planteado la conclusión final. No hay acciones malvadas que beneficien a la sociedad, solo acciones malvadas que beneficien al malvado, en este caso Alonso.

Lord MalignoLord Maligno

Este artículo es de lo mejor que he leído (en general). Es realmente excelente! Enhorabuena al autor! Y gracias.

Marco MonteroMarco Montero

Cabe añadir la consciencia del actor, hay muchos que con ánimo malvado, acaban siendo estupidos; y incluso, a veces, bondadosos. El mal suele ser estupido, porque habría que tener en cuenta todas las multiples variables, perder un amigo, obtener mala reputación, adquirir malos hábitos sociales que con el tiempo se vuelven contra uno mismo al utilizarlos en tu entorno inmediato, etc.
He oido que las matemáticas confirman que el bienestar en todos los componentes de una sociedad, actua de modo sinérgico para redundar con creces en el de cada uno; siendo lo mejor ser justos, caritativos,…, en definitiva, buenos. Mediante la razón y la lógica lo comprendo; pero me gustaria conocer un modelo matemático que lo axiomatice. Grs.

quemeseho

Si yo le presto dinero a alguien en apuros para que solucione sus problemas…
a pesar de que sé que no va a poder devolvérmelo…
según el artículo soy un INCAUTO

pero entonces… ¿porqué me siento como un ESTÚPIDO?

¿estamos ante una paradoja? ¿eín? ¿?¿?

OscarOscar

Como buen economista, relaciona egoismo con inteligencia, cuando es la limitacion de la interaccion en el mundo con lo que el individuo considera su propio interes. Normalmente primara su supervivencia, lo que mas bien le viene dado por sus instintos, que el desarrollo de su existencia, para lo que deberia favorecer el desarrollo de las capacidades ajenas, que resultarian poder beneficiarle mas alla de la utilidad inmediata.

Asi esta el mundo en garras del capital. No more comments.

Miguel EspinosaMiguel Espinosa

Saliéndome de las matemáticas y entrando a la filosofía, yo diría que no hay personas estúpidas, sólo acciones estúpidas. Lo mismo con las bondades y las maldades.

4 Trackbacks

[…] En favor de la segunda postura, en cambio, puede pensarse que si todo el mundo tiene un comportamiento ético, todo el mundo sale beneficiado, y así a la larga es mejor para todos. Esta intuición ha sido expresada desde antiguo en máximas tales como la Regla de Oro, “trata a los demás igual que quieres ser tratado”, y más modernamente se ha tratado de justificar desde la Teoría de Juegos (una muy discutible variante que enfatiza el cálculo del beneficio neto de todos los participantes se ha dado en llamar matemáticas de la estupidez). […]

Deja un comentario

Tu email nunca será mostrado o compartido. No olvides rellenar los campos obligatorios.

Obligatorio
Obligatorio

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>