¿Qué le pasa a Hollywood con la mecánica orbital?

Lo vemos en casi todas las películas del espacio. Ya sea que las naves hagan ruido en el espacio; o que todos los planetas —y naves— disfruten de una agradable gravedad terrestre, además de tener una atmósfera respirable; o incluso que la gente expuesta al vacío explote como si se hubiese desayunado una granada de mano. La mayoría de estos gazapos son tan obvios y recurrentes que ya no nos sorprenden, pero hay unos pocos que suelen pasarnos desapercibidos. Especialmente los que se refieren a la mecánica orbital, en muchas ocasiones tan contraria a la intuición como la mismísima mecánica cuántica.

Mecánica orbital, sí. Hoy os traigo algunas escenas donde la mecánica orbital juega un papel importante en el desarrollo de la trama. Leyéndolos no solo verás lo retorcida que es la susodicha, sino que además podrías aprender algo que te salve la vida algún día, ahora que está de moda lo de hacer castings para convertirse en astronauta.

ATENCIÓN: contiene pequeñas trazas de nueces y spoilers.

Pitch Black (2000): “Los planetas se mueven como uno solo”

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Hay tres soles y un puñetero eclipse cada 22 años, y tenía que tocarnos justo hoy.

Imaginad un planeta con varios soles, donde siempre es de día excepto durante los eclipses que ocurren cada tropecientos años con consecuencias catastróficas. Este tema ya lo abordó Asimov en su inolvidable Anochecer —que Francis Villatoro analizaba hace poco—, donde la civilización colapsaba cada vez, quemándolo todo de puro terror y desesperación. En Pitch Black, en cambio, el peligro viene de unos cuantos millones de bichos fotofóbicos, cruce de Alien y murciélago, que viven en la oscuridad del subsuelo planetario. Los protagonistas, con el inefable Riddick a la cabeza, descubren con horror que el planeta atraviesa un eclipse de todos los soles a la vez cada veintidós años y que —oh, sorpresa— han llegado justo a tiempo para el siguiente. Refugiados en un container entre los restos de su nave, discuten si esperar a salvo a que el eclipse finalice, o salir afuera y emprender una carrera suicida hacia otra nave, dejada allí por una expedición anterior y capaz de sacarlos de allí. Cuando uno de ellos sugiere que un eclipse no puede durar gran cosa, otro le contesta con un lapidario “los planetas se mueven como uno solo” (¿?), y el grupo decide salir a la oscuridad en plan suicida y justificar así un poco el título de la cinta.

¿Quién tiene razón? ¿Puede durar un eclipse de Sol lo suficiente como para que mueran de hambre y sed? En la Tierra, la fase total de un eclipse de Sol dura unos 7 minutos, mientras que si estuviéramos en Ío, la luna de Júpiter, el enorme planeta nos ocultaría el Sol durante un par de horas cada órbita, lo que no parece mucho. Vale, ¿y en un sistema como el de Pitch Black?

Podemos inventarnos un sistema con dos soles similar al que se ve en el pequeño planetario de la película. Por simplificar un poco las cosas, cambiaremos dos de las estrellas, muy cercanas entre sí, por una sola, de la misma masa que la otra, situada al otro extremo. Así, el primer punto de Lagrange del sistema queda en el centro del mismo. Pues bien, por increíble que resulte, existen órbitas elípticas alrededor de dicho punto de Lagrange. Y aún más, olvídense de las leyes de Kepler: si ponemos en dichas órbitas varios planetas —mucho más pequeños que en la película— a distancias prudentes unos de otros, y todos alineados respecto del punto de Lagrange, se moverían alrededor de dicho punto “como uno solo”, manteniéndose siempre alineados, de manera que al pasar frente a las estrellas el planeta central quedaría eclipsado por los otros dos. Punto para los guionistas.

En esas condiciones y siendo más prudente con los tamaños y distancias a los planetas que el director de efectos visuales de la película, estos se verían más pequeños que el Sol desde la Tierra, y las estrellas mucho más pequeñas aún (pero bastante luminosas), de manera que un eclipse duraría del orden de un par de días. Visto así, está claro que a los personajes de Pitch Black no les habrían venido mal algunas nociones de astronomía y de física matemática. Más que nada porque seguirían vivos. Sedientos, pero vivos.

Pitch Black
Los planetas se mueven como uno solo (por ahora). Modesta recreación del sistema estelar de Pitch Black perpetrada por el autor de este post (perdóname, oh, Vin Diesel). Clic en la imagen para verla a tamaño completo.

Aunque en realidad no todo es tan bonito: dichas órbitas planetarias, tan exóticas ellas, no serían estables*. En el mejor de los casos, con un ajuste fino digno de un demiurgo obsesivo y perfeccionista, cualquier perturbación haría que en cuestión de unas cuatro o cinco órbitas los planetas fueran despedidos, salieran por Antequera, y ya no se movieran “como uno solo”.

*: Análisis de estabilidad de las órbitas cortesía de Una vista circular.

Gravity (2013): Si tú me dices ven, tiro del freno de mano

Aquí la Dra. Stone. Me dirijo a toda máquina hacia la Tiangong. O no.
Aquí la Dra. Stone. Me dirijo a toda máquina hacia la Tiangong. O no.

Mucho se ha hablado de los errores —y aciertos— de Gravity desde el punto de vista de la física. Ignoraré el más notable, así como aquel referente a la premisa que sirve de detonante a la película —harto improbable, por no decir imposible— y me centraré en algo mucho más prosaico  (en la vida de un astronauta, vaya).

En cierto momento de la película, la Dra. Stone va a bordo de una Soyuz sin capacidad de reentrar en la atmósfera y aterrizar. Resulta que la estación espacial china, la Tiangong, se encuentra en la misma órbita que ella, solo que algo más adelante. Ni corta ni perezosa, la Dra. Stone enfila hacia la estación China, acciona los cohetes para acelerar y…

¿Qué ocurriría? Pues lo contrario de lo que parece. Al principio se acercaría a la Tiangong, sí, pero no tardaría en alejarse irremediablemente, porque al pegar el acelerón ha modificado su órbita —que suponemos inicialmente circular— a una elipse tanto más amplia cuanto más haya acelerado. Y dicha órbita más amplia tiene, como consecuencia, un periodo orbital mayor, por lo que la estación no tardará en ganarle terreno y… vamos, que en resumen, quedaría de película lo que le quedara de oxígeno en la cápsula, no más.

Y entonces, ¿cómo se hace? Pues os parecerá extraño, pero lo cierto es que la manera más eficiente de llegar es… frenando. Sí, como lo lees. Imaginemos que nave y estación están en una órbita de, digamos, 90 minutos de periodo, y la estación china lleva 4 minutos de adelanto. Si uno frena, modifica su órbita a una elipse, que, en su extremo opuesto, pasa más cerca de la Tierra que la órbita original, lo que significa que su periodo orbital es menor. Pongamos que la Dra. Stone hace los cálculos —que para eso es lista— y pega un frenazo que la lleva a una órbita de 88 minutos de periodo. Al principio verá la Tiangong alejarse y perderse de vista, y quizá se asuste (esto daría para un rato de reflexiones existencialistas y/o imposibles visitas provocadas por el inconsciente y los bajos niveles de oxígeno). El caso es que 88 minutos después, volverá al punto de partida, solo que ahora la Tiangong volverá a estar delante, a tan solo 2 minutos de ventaja. Ahora, solo tiene que echarse una siesta en lo que transcurren otros 88 minutos, tras los cuales verá a la Tiangong aproximarse por un lado. Ahora acelera tanto como frenó antes para regresar a la órbita original, et voilà, ya solo le resta la maniobra de acoplamiento. (Y si el problema fuera el contrario, que la estación estuviera 4 minutos por detrás, entonces la solución empezaría alejándose de ella, acelerando, para frenar un par de órbitas más tarde. Cosas de la mecánica orbital.)

Gravity
La Dra. Stone intenta desesperadamente llegar a la estación espacial china. Dibujo perpetrado por el autor. Clic para verlo a tamaño completo.

Quizá os parezca que con esa solución la película perdería ritmo, que sería insufriblemente lenta. Personalmente estoy convencido de que no, de que el rigor científico y la tensión dramática pueden combinar muy bien si se sabe cómo. Y la prueba es la existencia de relatos cortos como Maelstrom II, de Arthur C. Clarke, capaces de poner los pelos como escarpias ante el —aparentemente— inevitable destino del pobre Cliff Leyland en su frustrada órbita alrededor de la Luna, al tiempo que suponen una lección impecablemente ejecutada de mecánica orbital —hasta el punto de ser utilizado como recurso didáctico en las clases de física de algún que otro instituto.

Así que, señores productores de Hollywood, pongan un físico en su vida. Y si además escribe ciencia-ficción, mejor que mejor. No se arrepentirán**.

**: El señor S. Kubrick, de Nueva York, puso un físico y escritor de ciencia-ficción en su vida. “Es lo mejor que me ha pasado jamás”, exclamó tras parir una obra maestra del cine. “No veas lo a gusto que me he quedao, macho” añadió tras el estreno con gran regocijo.

Las crónicas de Riddick (2004): corre, Forrest, corre

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¿Os hace una carrerita por el terminador?

Este último caso que nos ocupa no es, estrictamente hablando, de mecánica orbital, pero la incluyo a modo de bonus track porque me hizo bastante gracia. En la segunda entrega de la saga del famoso Riddick —que ya se diera de tortas, unos cuantos párrafos más arriba, con los murciélagos alienígenas de Pitch Black—, los protagonistas escapan de una prisión subterránea en un planeta con el apropiado nombre de Crematorio. ¿Y apropiado por qué? Pues porque la luz de su estrella es tan intensa que lo achicharra todo a su paso.

Como si de algún eco del pasado se tratara, el grupo emerge a la superficie justo a tiempo —oh, qué sorpresa, ¿os suena de algo?— para que el Sol planee hacer una barbacoa con ellos. Su única esperanza es llegar a un hangar situado a 30 km hacia el poniente antes de que lo haga el Sol, que les pisa los talones tras el horizonte. Sin pensárselo dos veces, Riddick echa a correr, marcando el ritmo de una carrera frenética que, tras varios sobresaltos, resulta en que llegan al hangar y pasan más cosas.

¿Sería posible algo así? ¿Se puede correr más rápido que el Sol? Pues, de entrada, no, porque la descomunal diferencia de temperatura entre la cara iluminada y la oscura levantaría un viento huracanado de agárrate y no salgas volando. Pero si nos olvidamos por un momento de las pequeñas molestias causadas por la atmósfera y nos fijamos solo en nuestra velocidad por la superficie y en la del astro chef por el cielo, entonces… depende. Depende de la inclinación del eje de rotación del planeta respecto al plano de la órbita —que ignoraremos en nuestra sencilla estimación—, del tamaño (y orografía, claro) del planeta, y de su periodo de rotación, es decir, de la duración del día.

Pues bien, si el planeta fuese similar a la Tierra, entonces, como os imaginaréis, Riddick y compañía serían reducidos a cenizas en un santiamén. Incluso aunque secuestraran un avión a punta de cuchillo; su única esperanza sería un caza supersónico.

Crónicas de Riddick
La recreación más probable de lo que habría ocurrido en Las crónicas de Riddick. Dibujo perpetrado por el autor. Clic para verlo a tamaño completo.

En cambio, si el planeta fuera similar a Mercurio, otro gallo cantaría. La rotación de Mercurio se encuentra “acoplada” a su traslación, debido a las enormes fuerzas de marea del cercano Sol, de modo que a Mercurio solo le da tiempo a dar dos vueltas sobre su eje en lo que da tres alrededor del Sol. Vamos, que cada tres años mercurianos transcurren solamente dos días. Y claro, con un día que dura prácticamente seis meses terrestres, cualquiera puede correr más rápido que el Sol. Hasta Stephen Hawking. Bastaría con tener un traje espacial con oxígeno suficiente y estar dispuesto a una buena caminata en baja gravedad.

Así que, siendo benévolos e ignorando el problemilla de la diferencia de temperatura, la proeza sería plausible. Lo que me sorprende (y fascina) en este caso son los arrestos del héroe, que ni siquiera necesita preguntar cuán rápido han de ir, sino que simplemente se lanza a la carrera, exponiéndose —y exponiendo a sus compañeros— a una muerte casi segura. Eso es un tío echao palante y lo demás son tonterías. Pero Riddick es mucho Riddick y no todos somos Vin Diesel, así que, si alguna vez os veis en una situación parecida, pequeños astronautas, mejor no intentéis hacer esto en vuestros planetas.

25 Comentarios

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Samuel Zarza (@szarza)

… Y aún a pesar de las enormes pifias… las vemos!!! (y algunas, más de una vez…) Y cómo nos gustan, eh? eh?…

P.D.: Por cierto, como sabes, Riddick es furiano y los de ese planeta/raza son muy listos y fuertes…. así que ya sabía que le iba a dar tiempo 😉

Gracias por el post. Lo he disfrutado mucho.

cascas

¿Qué le pasa a Hollywood en general con la ciencia?.
En la película Lucy, que se estrena o se estrenó estos días, protagonizada por Scarlett Johansson y Morgan Freeman, tanto en el avance promocional como en el cartel se hace referencia a que sólo usamos un 10% de nuestro cerebro.
El argumento de la película parece que está relacionado con las posibilidades que se abrirían si utilizásemos el resto.
Quizás los únicos que no usan todo su cerebro sean los guionistas de la peli, el resto de los mortales si lo hacemos. Si el comportamiento de algunos parece sugerir lo contrario es porque su cerebro, al completo funciona de esta manera, no porque estén utilizando una parte nada más. Lo mismo mejoraba su comportamiento si eliminásemos el 90% pero no se puede.
La Society for Neuroscience (principal sociedad científica de neurociencia) recoge en su web esta creencia como uno de los “neuro-mitos” (http://www.brainfacts.org/sensing-th...rcent-myth/) junto con otros, quizás más peligrosos, como que algunas vacunas causan autismo.
La revista Nature Neuroscience, una de las principales del campo, tiene un editorial este mes acerca de este tema (http://www.nature.com/neuro/journal/...n.3802.html)

FerFer

La pelicula Lucy es un desproposito, solo el poster promocional que habia en los cines muestra una imagen en la que se ven las estructuras moleculares de dos bases de ADN erroneamente emparejadas. No se si ponian Adenina con Guanina…

Arturo Quirantes Sierra

Me ha gustado mucho este artículo, muy bien planteado. En efecto, parece que Hollywood es un agujero negro en el que el conocimiento científico entra pero no sale.

Casualmente estoy leyendo sobre las órbitas en puntos de Lagrante. Las descubrió Robert Farquhar, trazador de la trayectoria de la ISEE-3, y suelen conocerse como “órbitas Halo.”

Veo un problema. Se supone que la órbita Halo es perpendicular al plano de la eclíptica (en el caso de Pitch Black, el plano de las órbitas de ambos soles), o como mínimo incluye elementos perpendiculares al plano, como puede verse aquí: http://map.gsfc.nasa.gov/media/990029/990029b.jpg

Eso significa que los planetas no pueden alinearse con el sol, y por tanto no habría eclipse. Además, el juguetito que encuentran en el planeta y que muestra sus órbitas no incluye nada mínimamente parecido a una órbita Halo.

Con todo, te felicito por tu ingenio. Sacar una órbita Halo a partir de una frase de vin Diesel ha sido toda una sutileza feliz.

Por cierto, ¿algún enlace sobre la estabilidad de las órbitas que mencionas? Me interesaría leerlo. Gracias. AQ

Miguel Santander

Hola Arturo, me alegro de que te haya gustado :)

No hay enlace al análisis de la estabilidad de las órbitas, solo un cuaderno de Mathematica que Mariano Santander (aka la Marianopedia) está puliendo. Le he sugerido que lo publique en Una vista circular, porque es un resultado curioso. Y supongo que se pasará por aquí, que también está avisado.

De todos modos, mientras tanto: el que he puesto es el análisis de la estabilidad en 2D, y las órbitas elípticas son el resultado de dos de los autovalores de la matriz del sistema linealizado en L1 (hay un solo modo inestable que proviene del cuarto autovalor). Según me cuenta Mariano (porque yo aquí ya me pierdo), al introducir la tercera dimensión, dada la simetría de reflexión alrededor del plano orbital, la componente nueva sería estable (atractiva hacia el plano orbital). El movimiento resultante en el eje z sería un oscilador armónico. Eso, efectivamente, destruiría los eclipses, a no ser que cuadráramos bien los periodos de ambas componentes del movimiento, en plan rizando el rizo.

Un saludo y nos vemos en Bilbao!

AlbertAlbert

“…mientras tanto: el que he puesto es el análisis de la estabilidad en 2D, y las órbitas elípticas…”
Miguel, no encuentro este análisis del que hablas, ¿dónde lo has puesto?
Buen post, gracias, saludos y ánimos para continuar.

MarianoS

Arturo, Albert, Miguel: respondo en un comentario al final para evitar que en este nivel de comentarios anidados me aparezca el comentario en modo salchicha.

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AlbertAlbert

“Una vista circular” ya ha publicado 2 post sobre la estabilidad orbital en los Puntos de Lagrange. Son geniales, no os los perdáis, os dejo los enlaces:
http://unavistacircular.wordpress.co...-i-que-son/
http://unavistacircular.wordpress.co...agrange-ii/
En el futuro publicará un tercero con las descripciones de las Órbitas de Halo y de Lissajous, tema muy interesante, pues son las órbitas que realmente realizan los satélites artificiales situados cerca de los Puntos de Lagrange.

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Iñaki

Pero vamos a ver… caso Gravity. Estamos dando por hecho que el frenazo o el acelerón se da de forma tangencial a la órbita. Pero esto es un poco tonto, ¿no? Quiero decir que siempre se puede acelerar con un vector que apunte un poco “para abajo”, de forma que la componente tangencial nos lleva a una órbita de mayor periodo, pero la componente radial nos lleva al mismo tiempo a una órbita más baja, por lo que los efectos se compensan y llegamos antes a la estación china. ¿Es factible?

Enchufa2

Claaaro, ahí está lo que yo digo. No SOLO radial, digo que habría que acelerar de forma oblicua, con componente tanto radial como tangencial a la órbita actual. Con un vectorcico apropiadamente dirigido y dimensionado, la componente radial hace ESO que pones y la componente tangencial hace LO OTRO que pones en el post. Los efectos se cancelan y en un santiamén llegamos a cruzarnos con la estación china.

Miguel Santander

Bueno, a fuerza de gastar combustible se puede llegar más rápido a donde sea. Pero el problema no es solo “llegar a” (de la manera más barata posible), sino acabar “en la misma órbita que”. Acoplarse con la estación china cuando te cruzas con ella a un par de kilómetros por segundo no parece tarea fácil 😉

Quizá se pueda hacer como dices. No estoy nada seguro, habría que pensarlo bien (el libro describe algunos cambios a OTRAS órbitas superiores o inferiores de un modo parecido a lo que dices. Son más rápidas, pero mucho menos eficientes).

Enchufa2

Hombre, habría que ir frenando antes, igual que en tu ejemplo hay que acelerar para incorporarse a la órbita. Claro está que en tu ejemplo no hay que darle muchas vueltas, porque se frena primero de manera tangencial y se acelera después también tangencialmente.

Este sistema requeriría echarle algunos cálculos de más para calcular módulo y dirección apropiados tanto de aceleración como de posterior frenado, pero yo creo que funcionaría.

En cuanto a “eficiencia”, el término es muy relativo. El libro se referirá a la eficiencia de tener un objeto ahí dando vueltas. Pero aquí no queremos dar vueltas: queremos llegar a la estación; YA, a ser posible. Por tanto, esto es más eficiente que esperar dos vueltas a la Tierra de 88 minutacos cada una. Amos digo yo… 😛

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Enchufa2

Míralo de la siguiente manera. Son dos cuerpos que tienen la misma energía mecánica, pero uno va por delante del otro. Se trata de que, en un tiempo “t”, ambos cuerpos coincidan en el espacio al mismo tiempo que la energía mecánica, que ha hecho una curva, vuelva al punto de partida. En tu propuesta, la energía mecánica se reduce y luego se incrementa para volver al valor anterior. En la mía, al revés, de forma que minimizo “t”.

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Miguel Santander

Sí, minimizas t, pero probablemente gastas más combustible del que dispones en el cohete 😉

La órbita de transferencia que he puesto es una órbita Hohmann, que son las más eficientes en términos de combustible utilizado.

Hay modos más rápidos, pero dudo mucho que en la práctica se puedan ejecutar (y menos con el poco combustible que llevarán de los cohetes de aterrizaje ;))

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MarianoS

Respondo aquí al hilo iniciado por Arturo Quirantes, #5.

Hola Arturo, Miguel, Albert et al.

El calculo sobre la estabilidad de los pequeños movimientos alrededor de los puntos de Lagrange parece complicado e incluso terrible (a mí me lo parecía antes de ponerme a hacerlo), pero realmente no lo es (en la aproximación lineal, claro). Todo se reduce a calcular la matriz de la linealización del sistema dinámico en cada punto de Lagrange y encontrar sus valores propios y vectores propios, haciendo todo de manera que la física de lo que ocurre realmente se pueda ver a través de toda esa maraña de cálculos. Y además, ahora podemos delegar en Mathematica para que haga todo el trabajo realmente duro y además nos regale con gráficas chulas. En fin, un poco de diversión.

Recojo el guante y trataré de resumirlo de un modo breve pero esencialmente completo en una próxima entrada de Una Vista Circular, en la que también colgaré el cuaderno de Mathematica ya pulido, con gráficas suficientes y demás. Quizás en algo más que unos pocos días, pero llegará.

Sobre lo que comenta Arturo, —sorry, el resto del mi comentario responde a lo que indica Arturo y es técnico; salvo los físicos especialmente interesados, los demás pueden saltárselo sin ningún remordimiento— el análisis al que se refiere Miguel es para el problema en 2D, en el plano de la eclíptica (el sistema dinámico autónomo correspondiente es 4D). En este caso L1, L2 y L3, como puntos de equilibrio del sistema dinámico son siempre de tipo silla x centro estable, y por tanto son globalmente inestables, independientemente de las masas de los dos primarios del problema restringido de 3 cuerpos. La silla tiene un modo atractivo y otro repulsivo, de manera que en tanto se eviten estos dos modos con un ajuste fino de las condiciones iniciales, el movimiento es el de un centro estable, esto es, una elipse centrada en el punto de Lagrange, con un periodo independiente de la amplitud (siempre en el régimen de pequeñas oscilaciones). Estas órbitas están en el plano de la eclíptica, y son las que se mencionan en el post y las que pueden producir los eclipses dobles; he visto en la literatura que las llaman órbitas de Lyapunov del problema.

Cuando se toma en consideración la tercera dimensión, el asunto se complica como dice Arturo, pero (en la aproximación lineal) por fortuna se complica realmente poco, pues los dos modos nuevos están asociados siempre a un centro estable (creo, no he hecho los cálculos, que intentaré hacer para ponerlos, pero debe ser así por argumentos generales). Esto hace que los movimientos en la tercera dimensión sean también oscilaciones armónicas alrededor del plano de la eclíptica. Al combinar estos modos “verticales” con los de Lyapunov se obtienen órbitas que son una especie de figuras de Lissajous en 3D, que (muy imaginativamente :-) ) se llaman órbitas de Lissajous. Estas en general no son periódicas, pues los dos periodos involucrados no serán en general conmensurables. Pero a efectos del post, si la amplitud de estas oscilaciones verticales no es muy grande, tampoco impedirían que siguiera habiendo eclipses.

Lo que he leído de las órbitas de halo (por ejemplo en la Wikipedia) no me ha resultado totalmente claro y da la impresión de que el asunto tiene sutilezas, que seguramente no es posible describir debidamente sin entrar en profundidades. Desde luego son órbitas en 3D. Pero, por ejemplo, a ojo me parece que la órbita de la figura que enlaza Arturo es una de Lissajous, resultado de combinar dos movimientos armónicos en en plano 2D con otro en el eje z; si esto es así esta órbita sí que se podría encontrar en la aproximación lineal y existirán órbitas semejantes para amplitudes arbitrariamente pequeñas. Pero al parecer Hénon probo en 1973 [Hénon, M., “Vertical Stability of Periodic Orbits in the Restricted Problem,” Astronomy and Astrophysics, Vol. 28, 1973, pp. 415–426], que las órbitas halo genuinas, las que había encontrado Farquhar unos años antes, resultan de una bifurcación de órbitas de Lyapunov (o de Lissajous) y que por ello solo existen por encima de una amplitud crítica, lo que entiendo que implica que tales órbitas no se podrán encontrar en la aproximación lineal. BTW, Arturo, ?discute esta cuestión lo que estás leyendo sobre las órbitas Halo? Si te parece que está bien, pasa la referencia, por favor.

Saludos a todos. Y los físicos que hayan llegado hasta aquí ya pueden apedrearme (virtualmente) también sin ningún remordimiento….

Itzalpean

Al hilo de la peli de Gravity… A ver si consigo explicarme.

Cito ” la estación espacial china, la Tiangong, se encuentra en la misma órbita que ella, solo que algo más adelante”.

Si mal no recuerdo, cuando vi esta pelicula Sandra Bullock llega con la Soyuz a la Tiangong no se ni como (creo que es la parte en la que utiliza un extintor para entrar (que eso también tela…)).

Bien, la Tiangong comienza a reentrar en la atmosfera minutos después si mal no recuerdo, por lo que debería de estar a una altitud de unos 90-80 Km y probablemente con un perigeo de orbita negativo en altitud, como suelen hacerse las maniobras de reentrada normalmente (que por cierto las reentradas se calculan para que cualquier pieza sobrante caiga a mitad del pacífico, y no a un lago en mitad de nosedonde).
Que alguien me explique como a una altitud de 420 Km que utiliza la ISS(y por lo tanto las Soyuz), y haciendo una maniobra “along track” (subiendo de órbita) se llegan a los 80 Km de altitud y con esa velocidad relativa tan baja.

Eso por no hablar de la diferencia de inclinación orbital de la ISS-Tiangong.

Migui

El problema es que las películas las quieren vender como “realistas” y no son capaces de ser coherentes con la parte de “ficción”.

Si tú creas un universo que pretende recrear el mundo real y añades algunos deus ex machina como sonido en el espacio, vale, aceptamos barco con el apellido de “ficción”.

El problema viene cuando dentro del marco empiezas a traicionar la coherencia que tú estableciste inventándote patrañas para sostener lo absurdo del principio.

Casos de estos hay a patadas en el cine. Gravity es la típica película que como no hay sonido en el espacio ya la gente se flipa con que es super realista y no hace falta ser un experto para encontrar miles de fallos. ¿El problema es que no sabemos lo que es una película? NO, al contrario, es un producto de entretenimiento pero si me quieres vender en la sinópsis que es fidedigno y realista entonces yo espero fidelidad y espero realismo y si encuentro basura lo criticaré.

Star Wars no es ciencia ficción, es space opera, fantasía. Por tanto no es como Armageddon o The Core, dos películas que pretenden ser de ciencia ficción y con las que se podría aprender toda la carrera de Física gracias a las absurdeces que plantean como verdades científicas.

Así sucede en casi todos los ejemplos de ciencia ficción mala. No son capaces de formalizar un paradigma donde respeten parte de realidad y ser coherentes con la ficción. Por eso hay tan poca ciencia ficción de calidad.

Y sí, usar películas es una forma excelente de explicar ciencia de forma sencilla porque el ser humano aprende por imitación y los ejemplos sencillos es una forma didáctica de explicar y de enseñar. Aunque ahora quieran venir algunos listos a decidir que como son películas todo vale.

uomo pipistrellouomo pipistrello

…que es simplemente ficción…por los mil coj$%& de Cthulhu. No tiene que ser siquiera apegado a las leyes de la física, eso es lo que hace estas películas entretenidas. Si quisiera ver algo apegado a la realidad (aunque no de este siglo) me veo “Pride and Prejudice” (en la que sale Keira Knightley claro está…mmmh, reina)

luis santanderluis santander

Si por lo menos dedicaran el 2% del presupuesto de la película a asesoría verdadera, ja, otros seria los resultados, pero… perderíamos en reírnos un poco de los desaciertos cometidos en cada 15 minutos de peli.
Excelente articulo.

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