Natillas de chocolate sin azúcar, pero con azúcar, o cómo se come esto

La semana pasada, esperando en la cola del supermercado para pagar mi compra, una señora le preguntó a la cajera si un producto en concreto llevaba azúcar. Se trataba de un derivado lácteo bebible. La cajera miró el envase y dijo “Aquí no especifica que lleve o no lleve azúcar“.

En el envase del producto no se incluía ningún alegato sobre el contenido en azúcar, pero obviamente la cantidad de azúcar siempre se especifica en el cuadro nutricional que por norma deben llevar todos los alimentos. Sin dudarlo me entrometí en la conversación, le pedí el producto a la cajera y le señalé el cuadro nutricional: “Mira, donde pone hidratos de carbono a continuación se desglosa la cantidad de hidratos que son azúcares. Ahí puedes ver si lleva azúcares o no“.

La señora señaló que llevaba 5g por cada 100ml de producto, que eso era poco y que por tanto se lo llevaba. Les expliqué que esa cantidad coincidía con el azúcar que la leche contiene de serie, así que podía suponerse que no llevaba azúcar añadido, sino el denominado azúcar naturalmente presente. La señora no tenía ninguna patología que le impidiese consumir azúcar, sólo quería un alimento que no tuviese demasiado, para cuidarse.

Chocolate OCU 4

Esta anécdota me vino a la cabeza cuando leí el pequeño artículo de la OCU sobre unas natillas de chocolate con lo que ellos denominan etiqueta trampa. La etiqueta de las natillas dice sin azúcares añadidos**. El doble asterisco nos lleva al dorso del envase, donde se especifica que:

**Contiene azúcares naturalmente presentes en la leche y el chocolate

chocolate OCU 3

La leche es un alimento que se considera alimento sin procesar y por tanto los azúcares que contiene (esencialmente lactosa) pueden estar presentes en los alimentos que se publicitan como sin azúcares añadidos. Es un caso similar al de los zumos, que pueden anunciarse como sin azúcares añadidos pese a contener azúcares, siempre y cuando estos azúcares provengan exclusivamente de la fruta empleada en fabricar el zumo.

La controversia de estas natillas reside en que el chocolate sí se considera un alimento procesado, constituido por varios ingredientes que proceden de diferentes fuentes. De hecho no todos los chocolates contienen azúcar y es por ello por lo que la OCU considera que la etiqueta de este producto es “tramposa”.

En la etiqueta de las natillas podemos ver la composición del producto:

  • Leche desnatada (91%): aporta azúcar, esencialmente lactosa, pero se considera alimento no procesado
  • Almidón modificado de maíz: es un hidrato de carbono pero no se contabiliza como azúcar
  • Cacao magro: no contiene azúcar
  • Nata: sí contiene azúcar, esencialmente lactosa
  • Leche desnatada en polvo: sí contiene azúcar, esencialmente lactosa
  • Gelatina de cerdo: es el espesante E-441, esencialmente colágeno, así que no contiene azúcar
  • Acesulfamo potásico y sucralosa: son los edulcorantes E-950 y E-955, no contienen azúcar
  • Chocolate (0,7%), constituido por masa de cacao, azúcar, emulgente (lecitina de soja) y aroma de vainilla: sí contiene azúcar añadido y se considera alimento procesado

En un chocolate normal de media encontramos entre el 50% y el 60% de azúcar añadido, por tanto estas natillas contienen más azúcar que el procedente de la leche y de los derivados lácteos que emplea (leche, leche en polvo y nata), pero sólo el 0,7% del producto es chocolate.

En 100g de natillas tenemos 6g de azúcar, mucho menos azúcar que las natillas de chocolate normales, que contienen 16,9g de azúcar, así que sí estamos ante un alimento bajo en azúcar. Además si este producto contiene el 30% menos de kilocalorías que las natillas originales, podría publicitarse legalmente como alimento “light” o “ligero”, ya que es el único requisito que tendría que cumplir.

Haciendo un cálculo sencillo podemos comprobar qué cantidad de azúcar, aproximadamente, ha sido añadida por medio del chocolate:

El 0,7% del producto es chocolate, por lo que 0,7g de 100g de natillas son chocolate. Es una cantidad muy pequeña. El chocolate contiene de media entre 50% y 60% de azúcar, con lo que 0,7gx0,6=0,42g. Por cada 100g de natillas, sólo 0,42g de azúcar provienen del chocolate. De los 6g de azúcar que contienen 100g de natillas sólo 0,42g proceden del chocolate, el resto son los azúcares de los lácteos. Es una cantidad mínima.

chocolate OCU 2

El contenido de azúcar procedente del chocolate es ridículo, y de hecho habrían acertado si las natillas se publicitasen como como producto light, ya que contiene mucho más que una reducción del 30% de kilocalorías: presenta una reducción del 50%, ya que ha pasado de las 127kcal del producto original a sólo 63kcal.

Chocolate original

Otra opción habría sido suprimir esa mínima cantidad de chocolate en la formulación del producto. Realmente una cantidad tan pequeña de azúcar no iba a afectar notablemente en la cantidad final de azúcar y, por tanto, el producto a nivel nutricional iba a seguir siendo casi el mismo, con la salvedad de que podría anunciar, sin hacer trampas, que es un producto sin azúcares añadidos.

El reglamente 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de diciembre de 2006 especifica que un alimento podrá declararse “sin azúcar” si no contiene más de 0,5g de azúcar por 100 gramos de producto, así que no es el caso de estas natillas. Sin embargo el término “bajo contenido en azúcares” se aplica para alimentos que contienen menos de 5g de azúcar por 100 gramos de producto sólido o 2,5g de azúcar por 100ml en el caso de los líquidos, así que tampoco cumple este requisito.

Para presentar la alegación “sin azúcares añadidos” el reglamento especifica que se ha de asegurar que durante su producción no se han añadido azúcares al alimento, pero esto no significa que el alimento no contenga azúcar. Además la norma señala que si los azúcares están naturalmente presentes en los alimentos, en el etiquetado deberá incluirse la indicación “contiene azúcares naturalmente presentes”, como es el caso de estas natillas si el azúcar sólo viniese de leche y sus derivados.

El reglamento puede parecer engorroso, ya que un alimento con un contenido bajo en azúcar y por tanto más saludable que el original, como estas natillas de chocolate, no podría anunciarse bajo ninguna de estas alegaciones y sólo se ajusta al comedido alegato de alimento light.

Chocolate prensa

¿La etiqueta es tramposa? Según el reglamento sí, puesto que el chocolate es considerado un alimento procesado y no puede afirmarse que contiene azúcares naturalmente presentes.

Pero ¿es justo decir que este alimento es un engaño tal y como ha trascendido en la prensa? Estas natillas son, nutricionalmente, una opción mucho mejor que las originales, y por culpa de una mala elección del alegato publicitario han llegado a la prensa como si el producto fuese un enorme fraude.

Obviamente los reglamentos están para cumplirlos y en este caso no ha sido así, aunque el incumplimiento fuese por unos ridículos 0,42g de azúcar, no está cumpliendo con la legislación, lo que ha sido una enorme metedura de pata por parte de los publicistas. Como suele ser costumbre una mala decisión de márquetin puede llevar al traste a un buen producto.

Llevar al límite los reglamentos es siempre una mala decisión, y por culpa de todas estas malas decisiones lo peor de todo no es que un producto al final se venda más o menos, lo realmente perjudicial es que crea el prejuicio de que la industria alimentaria miente. Es realmente peligroso que el consumidor desconfíe de los productos que compra cuando precisamente ahora todo lo que consumimos, todo lo que está debidamente etiquetado y se vende en una superficie comercial, ha pasado numerosos controles de calidad y se puede afirmar con rotundidad que es seguro.

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