Yo es que soy de letras… pero sé contar

Comunicar y divulgar nunca es fácil. Hay que hacer accesibles conocimientos que no todos poseen o para los que incluso se carece de la base o el lenguaje necesario. Pero si, además, lo que pretendes es hacer divulgación de las Matemáticas la cuestión adopta un cariz dramático.

Charla de matemagia en los Maristas de Sanlúcar
Charla de matemagia a alumnos de 1º y 2º de ESO del Colegio Maristas de Sanlúcar (Imagen cedida por el propio centro)

Expresiones y comentarios del tipo Haz tú la cuenta que eres de ciencias o Es que soy de letras son habituales entre (los muchos, por desgracia) quienes ven las Matemáticas como algo árido difícil y lejano a la comprensión humana. Es más, muchas de estas expresiones o incluso esa animadversión a las matemáticas tienen un cierto carácter genético, pues son los propios padres los que la trasladan (quizás sin querer) a sus propios hijos: ¡Uf! matemáticas, no sé si te voy a poder ayudar.

Ahí es donde está el nicho. Ahí tenemos el punto débil de la cadena. Porque, ¿qué mejor lugar que las aulas de secundaria (o incluso primaria) para tratar de atajar el problema? Mi experiencia como docente, hijo de docentes, cónyuge de docente y amigo de muchos docentes me dicta que lo mejor es ir a las trincheras.

Ya hemos dicho que las matemáticas se ven como algo árido y difícil y el sistema educativo no ayuda a que se enseñen de otra forma que no sea la tradicional. Por ello acudir a las aulas a contar las matemáticas desde otro punto de vista adquiere una importancia vital para nuestros objetivos. En sus clases habituales, los alumnos aprenden muchos conceptos y procedimientos que, a priori, se alejan de su realidad. Aunque hay profesores (héroes del día a día) que intentan dar una vuelta de tuerca a la enseñanza de las matemáticas con métodos innovadores, el hecho de tener que seguir, en el fondo, un programa hace que el aprendizaje se resienta. Sin embargo, ver a otra persona hablando de matemáticas y desde un punto de vista ameno y divertido hace que el interés por la materia aumente. Es más, que un alumno perciba que alguien ajeno les venga a contar cosas y que esas cosas las pueda entender, les pueden incentivar a que esa misma tarde ese alumno entre en internet a buscar información al respecto.

En mi caso, llevo ya varios años impartiendo charlas en las que relaciono magia y matemáticas. El objetivo final de las mismas no es el aprendizaje, sino despertar el interés y la curiosidad entre el público. Y es importante dejar claro esto en las charlas. No queremos enseñar nuevas matemáticas, sino aprovechar lo que ya saben para hacer cosas nuevas y que les sorprendan. Si algo tan (literalmente hablando) espectacular como la magia puede relacionarse con las matemáticas, quizás los alumnos empiecen a ver las matemáticas como algo asequibles. Es más, uno de los recursos que me gusta utilizar es enseñar a los chicos trucos sencillos para que ellos mismos puedan reproducirlos. Si son capaces de hacerlos, en el fondo habrán aprendido matemáticas… aunque sin saberlo.

Esta es la clave. Que los chicos aprendan sin darse cuenta de que lo están haciendo. Así, cuando ellos sean los padres y sus hijos les pregunten por un problema de matemáticas, quizás alguno diga: Yo es que soy de letras, pero sé contar.

¿Mi experiencia como comunicador y divulgador de las matemáticas en las aulas de secundaria? Sin lugar a dudas de las mejores de mi vida. Si contar y hablar de lo que te apasiona ya es en sí satisfactorio, hacerlo ante una audiencia tan dura y notar y ver que les gusta, lo es aún más. No espero que ninguno de los asistentes a mis charlas o talleres de pronto se den cuenta de su amor por las matemáticas. Sólo espero que la próxima vez que tengan que estudiar matemáticas, se acuerden de esa charla que alguien les dio una vez sobre el tema y que hasta llegó a interesarle. Y que en ese momento, abran el libro de matemáticas con un brillo interés en sus ojos.

PD: Esta entrada participa en la Edición 7.1: Sexto Aniversario del Carnaval de Matemáticas cuyo anfitrión es el blog Tito Eliatron Dixit.


7 Comentarios

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Miguel ÁngelMiguel Ángel

A mis hijos, por ahora, se les da bien. Soy bastante crítico con el sistema educativo. Mis hijos van al mismo colegio al que fui yo hace 30 años y se enseña más o menos igual, pero con más artilugios digitales.
El problema es que, como padre, me veo algo limitado a la hora de encontrar otras formas de enseñar lo que me es ajeno.
Mis recursos se quedan en la Khan Academy para vídeos de mates y Code.org para nociones de programación (éste último les encanta).
¿Dónde se pueden encontrar recursos para matemáticas?

Gracias y un saludo.

Orbatos

Esto que voy a decir suena a tópico, pero yo creo que no está muy equivocado.

Encontrar a una persona “de ciencias” capaz de explicar de forma clara, amena y comprensible su trabajo es algo raro, los que saben hacerlo son como encontrarte lingotes de oro en la calle.

Pero encontrar a un matemático, o simplemente a un buen profesor de matemáticas capaz de explicar de forma amena su asignatura, es como encontrarte ese mismo lingote de oro, pero forradito de diamantes.

Un buen profesor de matemáticas en una escuela es como fichar a Messi y a Ronaldo juntos para un equipo de futbol, son raros y dificiles de encontrar.

Tito Eliatron

No estoy de acuerdo.

Hoy por hoy hay muchos profesores (quizás los más jóvenes, aunque no es necesario) que hacen las clases más interesantes. Me da la sensación de que el número va en aumento, pero el sesgo de percepción (el mismo que dicta la Ley de Murphy) nos hace ver más lo malo que lo bueno.

Ya lo dijeron Mulder y Scully:
Innovation is out there

xareuxareu

Esto se “no soy de ciencias” siempre me pareció una excusa muy mala que ponen “los de letras” ante su ignorancia, abismal en muchos casos, de principios físicos o matemáticos que tendrían que saber desde el colegio. Si un ingeniero/matemático/físico/químico etc. etc. dijera que no sabe quién es Lope de Vega, le crujen. Pero si uno de letras no sabe ni que es un protón (no pensemos en quarks bariones etc, pensemos en la definición del cole) a nadie le sorprende. Pasa hasta en el Trivial, las preguntas de ciencias suelen ser ridículamente fáciles.

Agustín SardónAgustín Sardón

Las matemáticas son atractivas en sí mismas, no hace falta edulcorarlas. Recuerdo que las prefería mil veces a la historia y la geografía porque, al contrario que éstas, sólo tenías que aplicar el sentido común y la lógica. Podía aplicarme en matemáticas durante horas y relajadamente. No importa lo que me costara entender un concepto, era cuestión de tiempo y de ir paso a paso, pero todo estaba en mi mano, porque en las matemáticas no hay nada extraño que dependa del capricho y del arbitrio. Todo está relacionado, todo tiene una concordancia y un sentido. Además sirven para ponderar el mundo y la vida. No se puede decir lo mismo del rio que pasa por Zaragoza o de los cuchillos que vienen de Albacete o de la conquista de Granada. Son cosas que no se pueden deducir, pesadas, arbitrarias, muertas. Nada que ver con las ecuciones, la geometría o la trigonometría, infinitamente más atractivas y para cuyo conocimiento nada de lo que se necesita es ajeno a ti.

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