La pareidolia y su novedoso uso en medicina

El estudio de diseño holandés Onformative ha desarrollado un trabajo muy interesante llamado “Google faces”, en el que aplican un algoritmo de reconocimiento facial a una gran cantidad de imágenes de satélite procedentes de Google Earth. A lo largo y ancho de la geografía terrestre el algoritmo identificó diferentes estructuras con formas de “caras”, poniendo de manifiesto que el proceso conocido como “pareidolia” también se da en algoritmos creados por el ser humano. El proyecto está inspirado en la famosa “cara de Marte” que encontró la Viking 1 en 1976 en la región de Cidonia, lo que provocó una gran reacción en la opinión pública y sirvió para que “magufos” de toda índole vieran indicios de vida extraterrestre en el planeta rojo.

Una de las imágenes de “Google Faces” de Onformative.
Una de las imágenes de “Google Faces” de Onformative.

Más allá de todo esto, la pareidolia es un proceso totalmente natural relacionado con el reconocimiento de patrones (no solo visuales, también pueden ser auditivos), cuyo responsable cerebral es el giro fusiforme. Todos hemos visto patrones similares a caras en edificios, enchufes, grifos, nubes, etc. Y ¿por qué nuestro cerebro ve e interpreta caras donde no las hay? La pareidolia podría estar asociada con el procesamiento de estímulos, como caras y expresiones, a gran velocidad, que ofrecía una ventaja a nuestros ancestros. Carl Sagan en su obra “El mundo y sus demonios” hipotetiza que la pareidolia podría estar relacionada con la capacidad ancestral que permitía a los recién nacidos reconocer la cara de sus padres, favoreciendo sus posibilidades de sobrevivir.

Un ejemplo bastante divertido de pareidolia.
Un ejemplo bastante divertido de pareidolia.

Por desgracia, muchos charlatanes y gaznápiros han aprovechado la pareidolia para lucrarse, como puede ser el ejemplo de las caras de Bélmez o de todos aquellos que han vendido tostadas, nuggets, tortitas, etc con supuestas caras de santos, vírgenes y personajes famosos. En este caso, las expectativas del observador juegan un papel muy importante, dándole más validez a estos patrones. Algunos de ejemplos son un nugget con la cara de George Washington que se vendió por 5000 libras o una tostada con el rostro de la virgen que se vendió por 28.000 dólares.

Nugget con la forma pareidólica de la silueta de George Washington
Nugget con la forma pareidólica de la silueta de George Washington

Pero la pareidolia puede ser algo mucho más serio que todos estos timos y estafas. Un estudio de la Universidad de Nortwester (Chicago) demostró mediante técnicas de imagen por resonancia magnética funcional (técnica que mide la actividad cerebral en cuantificando cambios en el flujo sanguíneo) como en el cerebro de diferentes estudiantes se activaban las mismas regiones en respuesta a estímulos visuales pareidólicos. En un estudio similar, se observó como pacientes esquizofrénicos con historial de adicción a LSD o marihuana presentaban una menor pareidolia debido al efecto de estas drogas su cerebro. En este caso se utilizaron imágenes de árboles que representaban patrones similares a caras.

La respuesta pareidólica para estudiar la función de un cerebro patológico también se ha utilizado en la enfermedad de Parkinson y la demencia de cuerpos de Lewy (tercera causa mundial de demencia). En estas enfermedades neurodegenerativas las alucinaciones visuales aparecen en más del 50% de los pacientes, por alteraciones en la corteza fronto-occipital, tronco encefálico y prosencéfalo. En ambas patología se han utilizado ensayos de reconocimiento de patrones pareidólicos y se ha observado como la mayoría de los pacientes presentan un incremento en esta, comparado con pacientes sanos. Aunque son estudios muy recientes y aun no se tiene falta ampliar la investigación, este incremento podría estar relacionado con los circuitos del “piloto automático” del cerero (default mode network, DMN), una de las principales regiones del cerebro que actúa durante el estado de reposo. Lo que si ponen de manifiesto estos estudios, es que algo tan anecdótico como reconocer caras en enchufes, edificios o grifos, puede ser de gran importante terapéutica. En el caso de estas dos enfermedades podría subyacer a la afectación de una región muy concreta, abriendo puertas tanto terapéuticas como diagnósticas.

Aunque no sabemos la función de la pareidolia, un estudio reciente demostró como niños recién nacidos son capaces de reconocer formas muy sencillas parecidas a caras. De ser cierto, de nuevo, el maestro Carl Sagan volvería a llevar razón y habría anticipado décadas lo que la ciencia aún no ha terminado de demostrar.

Dibujo pareidólico que se presentó a los recién nacidos en el estudio publicado en Plos One.
Dibujo pareidólico que se presentó a los recién nacidos en el estudio publicado en Plos One.

Este artículo ha sido escrito por Javier Frontiñán Rubio, doctor en Ciencias de la Salud por la Universidad de Castilla la Mancha. Desarrolla su labor investigadora en la Facultad de Medicina de Ciudad Real. Escribe en habitualmente en su blog titulado “Ciencia, no ficción, le puedes seguir en twitter como @CiencianoFiccio y @fronty16.

Para saber más:

“Pareidolia in infants” Plos One

“Pareidolias: complex visual illusions in dementia with Lewy bodies” Brain

“Pareidolia in Parkinson’s disease without dementia: A positron emission tomography study” link Parkinsonism and related disorders


1 Comentario

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TobagaTobaga

Me parece un artículo interesante, lo comparto con mis amigos.

Gracias

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