Somos lo que comemos: los Programas de Vigilancia Radiológica Ambiental en España

El ser humano, por el mero hecho de habitar en La Tierra, está sometido a la influencia de las radiaciones, ionizantes o no ionizantes. Por desgracia, nuestro ADN no se ha adaptado a la presencia de las mismas en cuanto que somos incapaces de olerlas, escucharlas, tocarlas, verlas o saborearlas. En definitiva, somos un completo fracaso como sistema detector de radiaciones y esto no supondría ningún problema si no fuese porque las radiaciones ionizantes no son inocuas, sino que generan en el organismo dos tipos de efectos: deterministas y probabilísticos.

Es decir, algunos efectos (los deterministas, como puede ser la alopecia o la quemadura) se producen a partir de un umbral de dosis y la gravedad depende de la dosis misma, mientras que otros (los probabilísticos, como el cáncer) no tienen una dosis umbral a partir de la cual se desencadenan y su gravedad es independiente de la dosis. Pero no etiquetemos a las radiaciones ionizantes como el malo de la película puesto que sus beneficios son ampliamente conocidos en diversos campos, siendo uno de los más conocidos el uso médico, tanto en el diagnóstico como en la terapia. En definitiva, las radiaciones ionizantes suponen para el ser humano una ventaja y un inconveniente, y la mejor manera de aprovechar todo su potencial beneficio, evitando en la medida de lo posible sus riesgos, es estudiándolas. Como me dijo un querido profesor: “a las radiaciones ionizantes hay que conocerlas, no temerlas”.

Según los informes del Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica (UNSCEAR) [1] y del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) [2], la dosis media para la población española se estima en 3,7 miliSievert (mSv) por año, de los cuales 2,4 mSv se deben a la radiación de fondo natural. El miliSievert es una unidad de dosis (Energía/ masa) que tiene en cuenta el tipo de radiación (alfa, beta, gamma, neutrones o Rayos X) y la distinta sensibilidad a la radiación según el tipo de tejido.

Dosis promedio anual recibida por un español. Fuente: CSN
Dosis promedio anual recibida por un español. Fuente: CSN

¿Por qué nos preocupamos por la dosis anual incorporada en los alimentos y bebidas si en el gráfico anterior se observa que sólo es de un 3,7% de la dosis anual? En primer lugar ese dato lo obtenemos gracias a que existe un Programa Nacional de Vigilancia Radiológica del Medio Ambiente (lo veremos más adelante en este artículo) y en base a los datos que se aportan anualmente, podemos establecer si permanecen en torno a valores medios razonables o ha evolucionado en algún sentido.

En segundo lugar, la ingestión de alimentos y agua, junto con la inhalación de Radón, son las principales vías de irradiación interna del ser humano, lo que supone la exposición de los órganos internos a la radiación, sin ningún tipo de barrera protectora como lo es la piel o las capas de grasa. Para entender la implicación de la exposición interna tomemos la radiación alfa como ejemplo. Una partícula alfa no es otra cosa que un núcleo de Helio. Este tipo de radiación posee una alta transferencia lineal de Energía, es decir la cantidad de Energía que deposita en la materia por unidad de longitud es alta, aunque tiene bajo alcance, es decir, puede ser detenida simplemente por una hoja de papel.

Que en un determinado momento podamos ser irradiados por partículas alfa en principio no tendría mayores implicaciones puesto que en ningún caso penetraría más allá de unos mm de la piel. Sin embargo, si ingerimos algún isótopo emisor alfa, el órgano o estructura en la que ésta sea absorbida va a incorporar una gran cantidad de Energía que podría causar la muerte de algunas células, provocando bien la muerte de la célula, o algún daño celular, que mal reparado, puede desembocar en el peor de los casos en un cáncer.

La siguiente figura ilustra de manera muy clara las vías de exposición del ser humano a la radiación ionizante.

Vías de exposición de efluentes gaseosos y líquidos. Fuente: CSN
Vías de exposición de efluentes gaseosos y líquidos. Fuente: CSN

Es bien conocida la importancia que tiene el agua para el desarrollo de la vida. Para proteger a la población frente al consumo de aguas no aptas, existen varias recomendaciones sobre la dosis máxima recomendable por consumo de agua, tanto por parte de la Organización Mundial de la Salud (WHO) como a nivel nacional. En la legislación nacional, el Real Decreto 314/2016 [3], en sustitución del Real Decreto 140/2003 [4], establece, además de otros parámetros no relacionados con la radioactividad pero igualmente implicados en la calidad sanitaria, los límites para el Radón, Tritio y la Dosis Indicativa, para lo cual es necesario conocer la Actividad alfa total y la Actividad Beta total que debe tener el agua destinada al consumo humano.

Entre las funciones que tiene encomendadas el CSN, cumpliendo las obligaciones del Estado español en este ámbito, figuran la evaluación y vigilancia del impacto radiológico ambiental de las instalaciones nucleares y radiactivas así como la vigilancia de la calidad radiológica del medio ambiente de todo el país e informar al Congreso de los Diputados y al Senado sobre estas materias [5]. Igualmente, el Consejo debe informar de estos resultados a la Comisión Europea en virtud del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom). Para ello se han constituido dos redes vigilancia radiológica de carácter nacional:

  • Programa de Vigilancia Radiológica Ambiental Independiente (PVRAIN), que se lleva a cabo en la zona de influencia de las centrales nucleares y de otras instalaciones nucleares y radiactivas del ciclo del combustible
  • Red de Vigilancia Nacional (REVIRA), formada por la Red de Estaciones de Muestreo, que proporciona datos mediante un cronograma de muestreos y análisis (REM), siguiendo las recomendaciones de la Comisión Europea (publicada en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas el 27 de Julio de 2000) para cumplir con los artículos 35 y 36 del Tratado Euratom, y la Red de Estaciones Automáticas (REA), que aporta datos en tiempo real.

Las labores propias de la REM son llevadas a cabo periódicamente por laboratorios pertenecientes a universidades e instituciones, que han suscrito un acuerdo con el CSN para la toma de muestras y realización de los análisis, cuyos resultados son volcados posteriormente a la base de datos “Keeper” del CSN. Casi todos los laboratorios incluidos en el programa pertenecen a la red densa, mientras que sólo unos pocos pertenecen además a la red de alta sensibilidad, tal y como puede verse en el mapa de laboratorios.

Red de Estaciones de Muestreo (REM): redes densa, espaciada, atmósfera y medio terrestre. Fuente: CSN.
Red de Estaciones de Muestreo (REM): redes densa, espaciada, atmósfera y medio terrestre. Fuente: CSN.

Para garantizar la fiabilidad de los resultados, los laboratorios realizan las medidas en base a procedimientos normalizados UNE, guías editadas por el CSN, participan anualmente en intercomparaciones y cada vez son más los laboratorios que se acreditan (norma UNE-EN ISO/IEC 17025).

Programa de muestreo y análisis de la atmósfera y del medio terrestre. Fuente: CSN
Programa de muestreo y análisis de la atmósfera y del medio terrestre. Fuente: CSN

De forma general, cada laboratorio toma muestras de aire, agua, suelo, dieta y leche con la periodicidad marcada por el Consejo (recomendada y normalizada por la Unión Europea) [6], según pertenezca a estaciones de la red densa o a la red de alta sensibilidad. Los parámetros a determinar están esquematizados la siguiente imagen. A medida que los laboratorios obtienen datos, los van subiendo a la base de datos del CSN en formato digital, y en papel una vez al semestre. Si se obtuviera algún dato que supusiera un riesgo para la salud del ser humano, se procedería a asegurar la veracidad y origen de dicho dato y se tomarían las medidas oportunas de manera inmediata para la protección radiológica de las personas y el medio ambiente.

Este artículo nos lo envía Ethel Hernández Concepción, Licenciada y Doctora en Física por la Universidad de La Laguna. Especialista en Radiofísica Hospitalaria por el Hospital Universitario de Canarias. Actualmente trabaja como investigadora en el Laboratorio de Física Médica y Radiactividad Ambiental de la Universidad de La Laguna. Miembro de la Sociedad española de Física Médica y del Colegio Oficial de Físicos. Me apasiona el mundo cuántico, qué le vamos a hacer…

Referencias científicas y más información:

  1. http://www.unscear.org/
  2. Dosis de radiación-CSN. https://www.csn.es/documents/10182/914805/Dosis%20de%20radiaci%C3%B3n
  3. Real Decreto 314/2016. https://www.boe.es/boe/dias/2016/07/30/pdfs/BOE-A-2016-7340.pdf
  4. Real Decreto 140/2003. https://www.boe.es/buscar/pdf/2003/BOE-A-2003-3596-consolidado.pdf
  5. Programas de vigilancia radiológica ambiental, resultados 2014. https://www.csn.es/documents/10182/1001013/Programa+de+vigilancia+radiol%C3%B3gica+ambiental.+Resultados+2014
  6. Informe anual 2015 al Congreso y al Senado CSN. https://www.csn.es/documents/10182/13529/Informe%20anual%202015

1 Comentario

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Pedro

Me he quedado un poco a cuadros al leer que había una fuente de radiación llamada “torón” de la que no tenía constancia. Al final me he enterado que es un isótopo del radón, que viene (era de prever) de la desintegración del torio.

Siempre se aprende algo en Naukas ^_^

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