Soy un átomo

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No puedes verme… pero estoy aquí. Justo frente a tus narices.

No importa hacia donde mires, qué tan lejos o cerca… qué tan arriba o abajo, siempre habrá allí uno de nosotros… aunque no nos veas.

No… no es un acertijo, es solo una metáfora para que te des cuenta de que todo lo que ves (y también lo que no ves) está hecho de entidades como yo.

¿Te sorprende la palabra “entidad”?,

Verás… en realidad no existe una palabra que me defina. Soy “eso” que conforma la materia; eso que constituye todo lo que te rodea, incluso a ti mismo.

Mírate la punta del dedo… justo allí, hay una célula… y en ella millones de moléculas, algunas pequeñitas, y otras gigantescas, como las proteínas… dentro de ellas, miles de entidades como yo estamos enlazadas formando cadenas, logrando que esa molécula cumpla su función biológica, por ejemplo, reparar el tejido de tu piel luego de un rasguño.

También podemos estar en el fondo de tu retina, formando parte de un pigmento que te permita distinguir los colores… o en el interior de un glóbulo rojo, transportando el oxígeno que estas respirando… o en un neurotransmisor en lo profundo de tu cerebro, permitiendo que las neuronas se comuniquen para que interpretes esto que estás leyendo…

Allí donde quieras, allí donde imagines, incluso donde nunca imaginarías, estamos.

Ahora que he logrado captar tu atención, te voy a contar mi historia:

  • No nacimos aquí. Somos viajeros que vagan por el universo desde los remotos inicios de los tiempos.

Algunos de nosotros, los mas simples y abundantes, nacimos en el mismísimo Big Bang… otros en el interior de las estrellas, otros  mas complejos y pesados necesitamos que otras estrellas murieran para parirnos… pero igualmente hace mucho de esto… más tiempo del que tu Sol tiene brillando… miles de millones de años antes de que tu planeta existiera.

Es curioso… a lo largo de la historia, tu especie siempre se preguntó por nosotros… siempre quiso saber qué éramos.

  • Nos dieron el nombre de “átomos” en base a lo que suponían era una verdad absoluta: supuestamente éramos los “indivisibles“, los que “no pueden partirse”…

Primero nos imaginaron como pequeñísimas esferas sólidas de materia, hasta que se percataron de que en realidad, había mucho espacio vacío dentro de nosotros.

Entonces comenzaron a imaginarnos como diminutos sistemas planetarios, pero pronto percibieron que tampoco esa era la realidad… hoy tienen modelos mucho mas sofisticados para imaginarnos, con orbitales y funciones de onda, con paquetes de materia y energía.

  • Ya saben que no somos indivisibles y que en realidad, aún la roca más sólida y densa no es mas que una etérea y sutil espuma de energía donde nosotros vibramos.

Hoy nos describen como formados por  otras entidades más pequeñas aún y por las poderosas fuerzas que las unen… ¡grandiosos modelos matemáticos que describen a la perfección nuestras propiedades!… pero en realidad, son solo eso: modelos que van perfeccionándose en el tiempo, acercándose lentamente a la verdad, pero… lo concreto, es que NO saben cómo somos.

Eso es muy motivante para nosotros!

  • Imagínate… una especie que está formada por nosotros mismos, trata de descubrir qué somos realmente y develar así los secretos de nuestra existencia… ¡es fantástico!

¿Sabes qué? tenemos todo el tiempo del universo para ver hasta donde llegan desentrañando nuestros misterios… porque así como existimos desde los orígenes del universo, seguiremos existiendo por centenares de miles de millones de años después de que tu especie ni siquiera sea un recuerdo.

Si lo piensas bien, el hecho de que estés formado por nosotros, es lo más cerca que estás de la inmortalidad:

Cada uno de los átomos de tu cuerpo quizás ha vivido antes en otros seres de tu planeta, quizás formaste parte de algún dinosaurio, o de un hongo, o de una bacteria!… o fuiste parte de una roca en lo profundo de una montaña.

Quizás algunos de tus átomos viajó por el universo en un cometa…o estaban en Theia, ese hipotético planeta que chocó con la Tierra para formar la Luna!

Y más fantástico aún: con toda seguridad, muchos de tus átomos estuvieron alguna vez en una estrella, que al morir, dispersó su materia en una fulgurante supernova.

Eres, como dijo alguien muy famoso de tu especie, “polvo de estrellas“.

Y lo seguirás siendo por toda la eternidad: Cuando mueras, tus átomos seguirán allí, se dispersarán en el aire, o en el agua… formarán parte del suelo donde te sepulten y luego de las bacterias, hongos y plantas que allí crezcan… y con el tiempo algún otro ser vivo ingerirá tus átomos para hacerlos parte de su cuerpo y tendrás una nueva vida… y luego otra… y otra… quizás hasta el fin de tu planeta.

Pero no se acabará allí la vida de tus átomos, porque cuando el Sol llegue al final de sus días y engulla al pequeño “punto azul pálido” con sus lenguas de plasma hirviente, tus átomos resistirán y serán nuevamente expulsados al espacio hasta que quizás una nueva estrella los atraiga y formen un nuevo planeta donde comenzar otra historia.

  • En cierto modo, existes desde siempre, y seguirás existiendo por siempre hasta el fin del universo.

Si eso no es inmortalidad, es los más parecido que puedas imaginar.

Ya se…no te interesa demasiado ese tipo de inmortalidad.

Prefieres disfrutar de tu existencia… pero allí también somos importantes, piénsalo de ésta manera:

Tu crees que tienes una edad determinada, 20, 30, o 50 años (da lo mismo), y que has sido básicamente el mismo durante todo ese tiempo.

Pero no es así… tu cuerpo es totalmente distinto al que nació contigo, y probablemente muy pocos átomos de aquel alegre niño sigan formando parte de ti ahora.

En tu vida has cambiado muchas veces tu piel, renovado tu sangre, degradado y reconstruido tus músculos y órganos, tu cabello, tus uñas… prácticamente todo tu cuerpo, salvo quizás tus neuronas y algo de tus huesos pueden tener los mismos átomos con los que naciste, el resto ya se ha ido.

  • Todos esos átomos han pasado por tu cuerpo sin que te des cuenta, y los has dejado en el camino para que continúen su existencia en la naturaleza.

Hoy eres lo que eres, pero en poco tiempo serás otro, formado por otros átomos que llegarán a ti con el agua, con el aire y con tus alimentos, para reemplazar los que expiras, los que transpiras, los que expulsas de tu cuerpo cada día gracias a la maravillosa maquinaria metabólica que te da la vida.

  • ¿Te das cuenta de la paradoja? estás hecho de las entidades mas eternas de la naturaleza, pero ellas llegan, pasan y dejan tu cuerpo día a día, como algo efímero y fugaz… y aún así te sientes como un individuo de real existencia.

Eres fugaz y eterno al mismo tiempo…

De alguna manera, también nos debes ese milagro.

Ya sé… no te impacientes… quieres saber qué somos realmente.

Es difícil explicártelo, pero quizás puedas hacerte una idea pensando que, aunque nos reconozcas por la cantidad de neutrones y protones (¿recuerdas aquella aburrida tabla periódica de tu época de estudiante?), en lo profundo de nuestra naturaleza somos todos básicamente lo mismo:

  • Una tremenda energía concentrada y organizada para que la materia exista en toda su magnificencia.

Pero cuidado: solo permitimos que conozcas nuestras propiedades, que las midas y descubras modelos que te permitan explicarlas… incluso dejamos que nos manipules y así inventes nuevos y fantásticos materiales que no existen en la naturaleza!… pero nuestra verdadera esencia, por ahora te está vedada… quizás algún día te permitiremos conocerla.

¿Defraudado?

  • No deberías. Formas parte de una especie maravillosa que denodadamente busca respuestas. 

¡Disfruta la búsqueda!  No importa cuanto tiempo inviertas en ella.

Anochece y tienes frío… pero debes alejarte… en éste instante estoy en ese trozo de madera que acabas de tirar sobre las brasas de tu fogata, y pronto saldré expulsado en una fulgurante llama…

Ten cuidado. Puedo quemarte.

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Este artículo nos lo envía Daniel Hazeldine. Ingeniero químico de profesión, docente por vocación, divulgador por pasión.Vive y hace docencia en un colegio técnico en una pequeña ciudad del interior de Argentina. Podéis visitar su blog Curioseantes y seguir sus actualizaciones en su twitter @curioseantes.

Puedes leer todos los artículos en Naukas de la peculiar y personal serie “Soy…” de Daniel en este enlace.

7 Comentarios

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AbelardAbelard

“Dentro nuestro”. “Parte tuya”.

Por favor, no, en Naukas no. En Naukas esto también no :(

gemuesgemues

Qué gusto de ver de nuevo la mirada integral y transversal Saganiana. La prosa poética y la idea tan cristalina que el resto del Cosmos parece reflejarse en ella.
Si no eres Sagan, dime, en realidad, ¿quien eres?

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