El hombre que susurraba a los tomates

Hace unos días, saliendo de la Tenerife Lan Party con algunos bloggers, y camino del primer bar abierto que encontrásemos, se nos acercó una mujer que paseaba por allí con algunos perros. Disimuladamente, la señora se unió a nuestra comitiva y, más o menos con estas palabras, nos explicaba su particular conspiración mundial de la que extraigo algunas ideas:

Vosotros que habláis de “esas cosas de internet” tenéis que explicar lo del fin del mundo, decir que el hombre comenzó siendo un canibal y ahora hay que ser vegetariano, aunque tambien las plantas sufren, pero ya lo decían los mayas que llegaron del espacio para construir sus pirámides y ahora nadie dice nada…

No os podéis imaginar la cara con la que nos mirábamos… continuamos andando, aguantando alguna risa que otra cuando, al ver que nadie decía nada y casi sin pensar, me acordé de esta anécdota y me dirigí a la mujer preguntándole:

Señora, ¿usted no será amiga de Ron Hubbard?

-¿Quién?, me contestó mientras se organizaba con las correas de todos aquellos perros.

-Hubbard, señora, el hombre que susurraba a los tomates.

L. Ron Hubbard | Imagen

Seguramente ya conoceréis al fundador de la Iglesia de la Cienciología, pero como me comprometí aquel día a explicar lo de los tomates, aquí os dejo la anécdota.

L. Ron Hubbard, era un escritor de novelas de ciencia ficción para revistas pulp de serie B, que un buen día tuvo la genial idea de forrarse con sus cuentos creando su propia religión.

Sacada de la febril imaginación de sus tiempos de novelista, Hubbard afirmaba que un super villano galáctico, llamado Xenu, procedente de la estrella Markab, había colonizado la tierra unos millones de años atrás y había hecho perrerías por aquí.

Las locas doctrinas de Hubbard incluían premisas tan absurdas como que el ser humano descendía de una raza alienígena llamada los Thetans, que nuestro cerebro almacenaba memorias de aquellos tiempos y que mediante algunos procedimientos, bastante costosos eso sí, se podían recuperar esos recuerdos.

Y de entre todas aquellas absurdas teorías que le llevaron a fundar la Cienciología y, como no, a morir multimillonario, recordé los experimentos que Hubbard realizó con tomates…

El iluminado novelero afirmaba poder medir el sufrimiento de todo ser vivo con el objetivo de evaluar la paz espiritual de cada uno. Y cuando decía “todo ser vivo” también se refería a los tomates… Hubbard, en una nueva versión chalada del captain obvius, y después de sus “sufridos” experimentos, aseguraba lo siguiente:

Los tomates sufren cuando los cortamos en rodajas

Toda una revelación que me recuerda algo que twiteó Rinze hace un par de días.

http://twitter.com/Rinze/status/19681747809

Más información: Sobre Hubbard hay innumerable información en internet, no obstante os recomiendo que le echéis un vistazo a la etiqueta Cienciología que L.A.Gamez tiene en Magonia y a la genial web Ron the Nut

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