Publimentiras y realidad a ciegas

Por Luigargo, el 27 agosto, 2010. Categoría(s): Divulgación

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La inspiración es un don que despierta la admiración.
María Zambrano

Lo contrario de estar inspirado es estar embobado, que no ensimismado. El ensimismamiento es propio de los que en algún momento se dejan llevar por un océano en blanco, sensaciones indeterminadas que buscan o esperan lo que vendrá sin domarlo.

Frente a la sabia contemplación de María Zambrano vemos como trabaja el photoshop para mostrar un mundo de pastel. No se trata de alegrarse la vista o el cuerpo, se trata de la mirada condicionada y la perspectiva uniformada, global y engañosa.

¿Qué hay de inspiración en el oficio de la publicidad que distorsiona la realidad? ¿Cómo se pueden poner límites? ¿Prohibir o dejar que la mentira caiga por su propio peso?

Quizás son grandes preguntas para pequeñas respuestas posibles.

Hemos visto, pues, sólo uno de los miles de ejemplos que se están consolidando en el campo de la publicidad “aumentada” a veces, deformadora siempre. Que conste que esto es como la manipulación genética: bien entendida y atendida por normas deontológicas elementales es un gran avance pero, desprotegida y desmandada, nos puede herir mortalmente.

El ideal platónico de lo excelso tanto respecto del Bien como de la Belleza como del resto de los Modelos que deben determinar nuestras aspiraciones planteó un severo dualismo alma-cuerpo, idea-materia. Los Ideales existen en un mundo superior, más allá, lejos de nosotros pero nos sirven de ejemplos a imitar según la tradición platónica. El problema de lo que yo llamo hiperplatonismo contemporáneo está en que esa “imago Dei” reinterpretada por San Agustín en el mundo cristiano se ha convertido en una “imago Rei”, es decir la aspiración hacia, por y para Dios ahora ansía ser una divinización de las Cosas a imagen y semejanza de nuestro sueño, vivimos a imagen de las cosas y personas perfectas, sólo conformes con tener lo absoluto aquí y ahora aún sabiendo que está manipulado.

La obsesión humana en el terreno de la experiencia estética y en su más cercano entorno cotidiano, eleva una fractura tan vertical entre el cantil desde el que se supone nos miran las formas perfectas y el mar en el que navega la materia deformada y mezclada, que el ser humano no será nada ni encontrará la Paz (también un ideal) sino persiguiendo (manipulando e inventando si cabe) todo lo que toca.  Esta separación, que no soporta el calor, el salitre, el yodo amargo de lo que existe, siembra el engaño de lo que deseamos hasta el punto de cambiar la realidad, crear una pseudorrealidad sin fronteras (pienso por ejemplo en el show de Truman, una película que retrata perfectamente el enfrentamiento entre lo ideal y lo material de la escuela platónica).

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No se trata de conformarse con lo que tenemos, vale que busquemos, por supuesto “avatares”,  vale que sucumbamos muchas veces a la fantasía de la que tarde o temprano saldrá algo de arte o ciencia, ejemplos tenemos a millares. Vale, al fin, que nos adormilemos contándonos cuentos para sobrellevar este acantilado de inseguridad e ignorancia. Sin embargo creo que estamos olvidando los márgenes de lo sensato y no diré de lo real, pues sobre eso cabría otra discusión. ¿Qué es más real?. Para todos los platónicos evidentemente los ideales, la auténtica realidad, la belleza perseguida, ya sabemos que los “sentidos nos engañan”, insisten, la  materia es perecedera y deforme.

Pero esta obsesión por lo ideal puede convertirse en una enfemedad mental, la esquizofrenia del mundo en el que vivimos, y recuerdo a Deleuze, consiste precisamente en eso: primero soñábamos con cuerpos y rostros perfectos, ahora creemos que no existe nada sin ellos, y no apreciamos el brillo de un defecto que da un atractivo especial a ciertas personas o cosas, seguimos persiguiendo muñecas de plástico (se den o no), corazones de hielo, y votamos por Matrix creyendo que nos salvará de la nada.

Estamos enfermos, el “esquizo” anda suelto. No voy a aburrir con ejemplos. Todo nuestro entorno cotidiano está rodeado de miles de ejemplos que son “prototipos” de lo que nos manda soñar la publicidad, esa gran engañadora. No detesto el arte inmerso en el  mundo publicitario, el problema es que ya no sabemos donde empieza el arte y donde la manipulación. Quizás no tenga remedio. Nadie vio nunca ningún problema en visitar exposiciones de arte, todos los que apreciamos la Historia del arte lo hacemos con unos u otros gustos, pero a ninguno nos da por pensar que debemos vestir como la gioconda o llevar la dieta de las tres gracias.

Es verdad que todas las artes servían de modelos para conducir/nos en la moda de la época pero no confundieron nunca lo posible y lo ficticio, ahora confundimos realidad y ficción. ¿Cuál es la diferencia entre la mirada de un espectador de obras de arte, pintura, escultura, arquitectura… y la mirada de un televidente absorto ante la publicidad edulcorada o el anuncio de la rotonda por el que conducirías al país de nuncajamás una arruga. ¿Por qué hablamos de esta esquizofrenia en la que vivimos ahora que no se ha dado antes, cuando también gran parte de la pintura impulsaba los ideales platónicos, véase Renacimiento? Imitación y participación, dos conceptos platónicos. Imitamos lo que admiramos y nos hacemos parte de ello, El Bien Supremo, La Belleza…

Para responder a estas preguntas necesitaríamos algo más que un pequeño artículo ilustrativo sobre la mala conciencia publicitaria. A pesar de ello resumiré: creo en cinco factores fundamentales para esta diferencia entre la creatividad artística pura y la creación publicitaria digna.

  • La poética de la obra de arte no intenta apropiarse de nuestro mundo, tan sólo es un ejemplo para que trabajemos con las armas que tenemos, no con las armas engañosas de la mentira y del robo de elementos.
  • La belleza artística es especulativa, es decir no impone modelos como ciencia. Desde la creencia nos muestra el “speculum”, espejo de cómo ascender por el abismo desde el mar de la materia a los cantiles de prados altos y placenteros que, sin embargo, siempre serán inescrutables. Eso nos quita la ansiedad paranoica de quererlo ¡ya!. Lo que la publicidad engañosa tiene de infantilismo el arte lo tiene de sublime. Quiero dejar claro que no desdeño la publicidad, todo es y ha sido publicidad, hacer público tiene muchos méritos. Lo que no soporto es esa obsesión por lo perfecto y lo subliminal de la publicidad actual. Quizás cuando todos los actores, queda poco, sean digitales y todos los anuncios animaciones estilo “cartoon” volvamos a separar lo real de lo mentiroso con visos de realidad.
  • La contemplación de la obra artística nos hace disfrutar admirando la belleza de lo siniestro, de lo excelso e incluso de lo “underground”.  Puede haber belleza en lo feo y en lo pobre, en lo alto y en lo bajo etc., depende de la mirada que el artista sabido comunicar. Nos da plenitud y  paz  porque sabemos que está en el interior, porque mira hacia dentro. La publicidad engañosa nos inquieta pues nos dice lo que no tenemos y podríamos tener con facilidad, ¡falso! e innecesario, nos deja ansiosos y desvalidos, no nos da, nos quita esa paz interior.
  • La publicidad engañosa usa la artesanía (con el mérito del trabajo pero para un servicio muy determinado por las circunstancias de utilidad y mediación. Veamos esta comparativa:

ARTE

ARTESANIA

  1. La realización al servicio de la creación
  2. La utilidad en función de la belleza
  3. inspiración
  1. La creación al servicio de la realización.
  2. La belleza al servicio de la utilidad.
  3. Oficio
  • Por último, aunque habría más comparaciones, decir que la belleza de la obra de Arte nos hace libres y vive ella misma, por su misma indefinición, en la libertad de no necesitar de gran cosa para salir a flote. Por el contrario la publicidad, no olvidemos, es un digno oficio que depende de las ventas y de los ojos que la miran, y está muy bien, pero se queda ahí. Lo que molesta es que pretenda y se dé aires de gloria y fortuna eternos. La publicidad como la moda pasan, moda o muda, con los tiempos; la belleza escondida se siente más allá de los hombres y de los tiempos. Aunque puede envejecer o cansar lo hace en otro grado de oxidación.

Cuando observamos desde la experiencia estética no pensamos en corromper con el uso, con la utilidad o con el antojo pasajero aquello contemplado, deseamos que permanezca aunque sea sólo en nuestro recuerdo si no podemos percibirlo nunca más, lo queremos por lo que es y no por lo que tiene. Recuerdo el célebre libro de Erich Fromm, Ser o tener, aquí es donde está, según mi pobre entender, la gran diferencia entre BELLEZA y belleza encubierta, superpuesta, manipulada, caricaturizada como en el video propuesto.

Pondré una cita final para ilustrar cómo distintas disciplinas se necesitan y trabajan juntas en pos de una belleza que se pretende pero que no desequilibra mentalmente (al menos del todo):

La casa tiene dos finalidades. Es, primeramente, una máquina destinada a procurarnos una ayuda eficaz para la rapidez y la exactitud en el trabajo, una máquina diligente y atenta para satisfacer las exigencias del cuerpo: comodidad. Pero luego es el lugar útil para la meditación y finalmente el lugar donde la belleza existe y aporta al espíritu la calma indispensable; no pretendo que el arte sea un plato para todo el mundo, simplemente digo que, para ciertos espíritus la casa debe aportar el sentimiento de belleza. Todo lo que concierne a las finalidades prácticas de la casa ya lo aporta el ingeniero; en lo concerniente a la meditación, al espíritu de belleza, al orden reinante (que será el soporte de aquella belleza), lo hará la arquitectura. Trabajo del ingeniero por una parte; arquitectura por otra parte» (Le Corbusier, El espíritu nuevo en arquitectura.

¿Es compatible la experiencia estética y la experiencia publicitaria?

Ya sé que Andy Warhol diría que por supuesto, pero hablamos de una publimentira hiperdeformada, un juego de magia maligno que dice ser verdad: futurólogos de colorín colorado, curanderos del alma que no existe, abogados del diablo, psicólogos del absurdo. En fin, magufos sin gracia.



Por Luigargo, publicado el 27 agosto, 2010
Categoría(s): Divulgación

 

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