A mí me funcionó

Siempre que se discute sobre pseudomedicinas la afirmación que da título a este post no tarda mucho en salir, los que la esgrimen, son los que creen en la efectividad de la pseudomedicina de la que se está hablando. Existe una variante que es: A Pepe le funciono, donde Pepe se puede sustituir por un amigo, un conocido, un familiar etc.

El problema con esta afirmación es que las experiencias personales no son garantía suficiente de que algún tratamiento es realmente efectivo. Me explico, imaginemos que tengo alguna dolencia, la que sea y decido tomar el remedio X, poco después de tomar o seguir el tratamiento noto que empiezo a encontrarme mejor, ¿Funciona el remedio? No necesariamente, ya que se han podido dar tres situaciones diferentes:

a)Que el cuerpo haya conseguido combatir y disminuir la dolencia, no olvidemos que tenemos mecanismos en el cuerpo para conseguir esto, como bien demuestra el sistema inmunológico.

b)Puede que incluso el remedio que hemos estado tomando o el tratamiento que hemos seguido, haya retrasado o hecho más difícil la recuperación al interferir con los mecanismos de defensa y restauración que tiene el propio cuerpo.

c)Por último, puede ser que el tratamiento o remedio haya sido realmente efectivo.

Con nuestra experiencia personal, no digamos con la experiencia de otra persona, es imposible discernir que es lo que ha pasado realmente, por eso, para saber si un remedio y/o tratamiento es efectivo, se necesita llevar acabo ensayos clínicos serios y bien realizados para poder saber hasta donde llega la efectividad del remedio que hemos tomado, si es que dicho tratamiento o remedio la tiene. Cuando vamos al médico y se nos receta un medicamento, sabemos que funciona no por nuestra experiencia personal, sino porque dicho medicamento se ha estudiado científicamente y en los ensayos clínicos ha demostrado su eficacia.

Y aquí es donde las pseudomedicinas fallan por completo, ya que o bien no hay ensayos clínicos realizados sobre esos remedios pseudocientificos o si los hay se demuestra que no son efectivos.

Frente a esto la experiencia personal no vale nada. La experiencia personal es algo subjetivo, por eso no se puede establecer como baremo para saber que hay de cierto en la efectividad de un supuesto medicamento. Para saber si es efectivo hay que hacer ciencia. ¿Qué sucede cuando se hace ciencia? Que las pseudomecinas se muestran como lo que son, simples creencias carentes de capacidad curativa.

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