El Coloso contra los cazadatos

Del pensamiento discursivo a las nuevas formas de pensamiento

1. Estructuras que cobran forma.

El estructuralismo anticipó la tendencia actual de una forma de pensar no discursiva sino estructurada en fragmentos. Con Michel Foucault aprendimos, o al menos atisbamos, a ver la información, la inteligencia y el “cosmos” social de una forma estructurada. El “homo” contemporáneo se vió en la necesidad de  adaptarse a situaciones de gran complejidad fragmentaria, con gran cantidad de canales de información en una sociedad dispersa y atestada de señales que le reclamaban. Nos encontramos desnaturalizados (dicen algunos críticos), robotizados.

Sin embargo  hemos sabido retener e incluso desarrollar la conciencia global y la inquietud ecológica, pongamos por caso. La inteligencia artificial no puede comprender abstracciones de tipo moral: libertad, justicia, felicidad… El robot simula una comprensión inexistente, piensa en la suma de partes y no entiende el todo, o estas generalizaciones que están por encima del todo.

Por ejemplo: nosotros, a diferencia de las máquinas, podemos salirnos del margen, ir contranatura, damos sentido al sinsentido, y desde lo imposible construimos lo posible, hacemos una huelga de hambre en pos de un bien mayor, que nos supera, recordemos a Gandhi, Mandela, King etc…, nos enfrentamos a Goliat con imaginación. El pensamiento va más allá del mero relacionar.

El hecho de que pensemos a partir de fragmentos, como explicaré a continuación, no impide la profundidad del pensamiento. Al hablar de información fragmentada, corta-pega, nos colocamos en el inicio de la búsqueda. Somos capaces de absorber enormes cantidades de información, pero también estamos aprendiendo a seleccionar con gran rapidez y, sobre todo, a no desechar nada esperando que más tarde se haga un hueco en el puzzle.

Esta capacidad desarrolla un tipo de memoria, que me atrevo a llamar, constructiva, no se trata de la memoria a corto plazo (MCP) ni de la memoria largo plazo (MLP) estudiadas en psicología. Un nuevo tipo de memoria avanza lentamente: la memoria que construye a partir de todos los fragmentos aparentemente inservibles que se quedan en una especie de Limbo intelectual, que no caen en el fondo de la MLP ni son recuerdos recientes. Los nativos digitales (los jóvenes que nacieron con las nuevas tecnologías) tienen esa capacidad de mantener en un desorden organizado la información. Pueden asimilarlo todo, no se bloquean, simplemente colocan en ese limbo los datos pensando en estructuras posteriores, o bien organizan todo en base a esas piezas inconexas, lo cual hace entrar en acción un nuevo tipo de improvisación que genera también un nuevo espíritu creativo.

Lo natural hoy es lo fragmentado: microrrelatos, sms, facebook, twuitter, links, post, mail… llamadas perdidas. El colmo de lo reducido: la llamada que es útil sin hacerse. (El tema de la poesía merece un capítulo aparte).

Lo micro domina sobre lo macro. Es como decir: no me aturdas con discursos, dame datos que el discurso lo hago yo. ¿No potencia la creatividad y la libertad esta nueva tendencia? Visto así parece que los nativos digitales y los inmigrantes digitales (como yo, casi senil digital) reclaman un espacio nuevo y aparentemente saben de los peligros del exceso de información e incluso de la información manipulada. Esta fórmula nueva nos despierta, nos mueve, siempre en interacción inquieta, pero también puede volvernos más ansiosos, histriónicos, hiperactivos, dependientes…

2. Nativos digitales hacia Orión.

Se pierde el hilo de lo discursivo y por tanto no se soporta el largo conducto de una conferencia pero, por el contrario, se estructura mejor lo descompuesto. No interesa una sola voz,  interesan las voces. No se desean discursos unitarios sino acciones plurales. Lo estamos comprobando en el ámbito social: el poder de la Red a poderes dictatoriales como ha ocurrido en Egipto, Túnez, Irán, tal vez, y el efecto dominó no ha terminado. Facebook nunca podrá ser un confesionario, si es algo, resulta un foro expuesto a las miradas extrañas (eso que allí llaman amigos).

Por todo ello creo que la inteligencia humana difiere y diferirá de la inteligencia robotizada en que está creando nuevos espacios de poder y libertad. ¿Sabrá escapar de los márgenes de lo dictado?. Todavía no hemos visto una máquina, como la protagonista de “2001, una odisea del espacio”, capaz de rebelarse alegando altas miras de libertad, justicia o felicidad, remuneración o prestigio, derechos o condiciones de acción.

No sé si será beneficioso o no, lo que parece claro es que, en mayor o menor medida, esta nueva forma de enfrentarse a la información afecta tanto a nativos como a inmigrantes digitales:

Sin embargo no todo es brillo, cito aquí lo que dice el  artículo de El País a propósito de los nativos digitales imitando un poco el vicio que comenta:

“Un informe pionero del University College de Londres sobre hábitos de búsqueda de información en Internet distingue mitos y realidades sobre el uso que hacen los jóvenes. Una de las ideas que subyace en todas las conclusiones es que la destreza digital no equivale a destreza informativa, es decir, a saber cómo buscar información y transformarla en conocimiento.

1. Los usuarios jóvenes no suelen comprender bien sus necesidades informativas y por tanto les resulta difícil desarrollar estrategias de búsqueda efectivas.

2. Tienen un mapa mental poco sofisticado de lo que es Internet. No logran entender que se trata de una colección de recursos en red procedentes de diferentes fuentes. Así, los motores de búsqueda, ya sean Yahoo! o Google, se convierten en la primera marca que asocian con Internet.

3. Son en general más competentes con la tecnología que la generación anterior, aunque los adultos se ponen rápidamente al día. Emplean, sin embargo, menos aplicaciones digitales de lo que se cree.

4. Prefieren sistemas interactivos y le dan la espalda al consumo pasivo de información. Prefieren la visual sobre la textual.

5. Son la generación del corta y pega. Abundan los casos de plagios de diversas fuentes en los trabajos encargados.

6. Prefieren, como los adultos, la información despiezada, en vez de textos completos.

7. No son expertos buscadores.”

He destacado y ampliado en negrita un dato que me parece especialmente relevante. Ya no nos conformamos con recibir y digerir, creemos y queremos intervenir. La interacción despierta la inteligencia, un nuevo impulso. Es cierto que se necesitan mecanismos para frenar o desacelerar el ímpetu, pensar antes de actuar, pero no hay que desestimar la posibilidad de adaptaciones nuevas y concéntricas, es decir que superan eslabones desde un núcleo no enterrado, que se elevan por una espiral evolutiva.

Lo que comenta Lee Smolin a continuación me recuerda el famoso mito de la MENTE UNIVERSAL, todos los pensamientos asociados en una red, para lo mejor o lo peor. Pero lo que sea se hará con mayor eficacia y rapidez. Además tendremos (tendrán, perdón) más datos en los que apoyarnos, mayor seguridad en los resultados y, tal vez, un beneficio mayor para la Humanidad en consonancia con la Naturaleza:

“Internet alteró radicalmente los contextos en los que pensamos y trabajamos al requerir una disposición muy activa: uno no mira Internet, más bien busca y linkea. Con respecto al pensamiento, lo que importa en Internet no es el contenido sino la nueva actividad de ser un buscador en la tienda más grande de conocimiento e imágenes al alcance de la mano. Antes solíamos cultivar el pensamiento, ahora nos hemos convertido en cazadores-recolectores de imágenes e información. Internet hace que cada una de nuestras mentes sea un nodo en una red de otras mentes en constante evolución”.(El físico Lee Smolin es uno de los enemigos declarados de la teoría de cuerdas. Es autor del libro The Trouble with Physics.)

Toda la información está al servicio de todos, todos pueden interpretarla, todos participan del Todo. Todos para todos los públicos, ya no vale el todos para uno, ni siquiera todos para una causa que otros controlan, otorgan, enseñan etc…. Cualquiera sin currículo pero con entusiasmo puede ver naves (inventar lugares, recrearse, jugar con la inteligencia y la creatividad) más allá de Orión (léase, lo desconocido, la imaginación)

«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir».

Este famoso final de la película BLADE RUNNER, resume lo dicho, aún puesto en boca de una mente pseudoartificial, un replicante (pero eso todavía es ciencia ficción).

3. El Coloso discursivo contra  los cazadatos.

El Coloso

Un símil: la filosofía racionalista no entendía el pensamiento sin un hilo metódico que llevara desde la constatación de una evidencia (causa), pasando por el análisis y la síntesis hasta las comprobaciones finales. Ciertas formas de pensamiento clásico (y no sólo la racionalista) están siendo superadas.

Ahora no desechamos de antemano nada, todo puede servir en un modelo de reciclaje que permita mayor número de soluciones posteriores. A la manera en que Picasso comenzó recreando esculturas a partir de materiales desechados, hoy pensamos reciclando la información, reconstruyéndola, cortapengándola para darle un lugar nuevo (evitemos el plagio).

Hemos saltado de la De-construcción derridiana a la co-construcción interactiva (y algo tartamunda). Hoy hay nuevas fórmulas de interacción que se comprenden en las siguientes leyes, según mi torpe parecer:

1-recopilación

2-selección relativa

3-interacción contínua

4-espíritu crítico y dialógico

Recalco la cuestión crítica. Vivimos (habría que decir convivimos) en CRISIS, pero este término quiere decir cambio, transformación que no tiene porque hundirnos sino que puede elevarnos a nuevos horizontes intelectivos.

Sin embargo, el peligro acecha, todo cambio tiene sus lastres, toda ciencia tiene sus contraindicaciones: Nicholas G. Carr, experto británico en Tecnologías de la Información y la Comunicación es el autor de un interesante artículo publicado en la revista The Atlantic llamado “Is Google making us stupid?”.

Carr afirma que los medios de comunicación suministran el material del pensamiento, pero también modelan el proceso de pensar siendo Internet el más revolucionario de todos ellos. Para Carr, la Red disminuye nuestra capacidad de atención, de reflexión.

Mientras Internet se convierte en nuestro medio universal, podría estar readiestrando nuestros cerebros para recibir información de forma muy rápida y en pequeñas porciones. Ello produce que el ser humano pierda su capacidad para mantener una línea de pensamiento sostenida durante un largo periodo de tiempo.

Desde la perspectiva de algunos expertos en inteligencia artificial, como por ejemplo Raymond Kurzweil, estamos ante las primeras herramientas que ampliarán la capacidad mental del ser humano. Las nuevas generaciones utilizan Google no como un buscador de contenidos, sino como un verdadero “amplificador de la memoria”. ya lo hemos comentado al principio.

Según un informe del University College de Londres, los usuarios en Internet “no se detienen en el análisis profundo de la información”, simplemente “su esfuerzo se concentra en la consecución inmediata de sus objetivos a través de un nuevo modelo de lectura basado en vistazos horizontales a través de páginas y resúmenes evitando cada vez más leer al modo tradicional”.

Las nuevas generaciones serán capaces de asimilar cualquier tipo de información si se les presenta en “píldoras” o fragmentos y es comprensible a gran velocidad. Escaparán de los textos completos que requieran lectura profunda y modelos de pensamiento complejos. Está empíricamente demostrado que los lectores de ideogramas, como los chinos, desarrollan un sistema de circuitos mentales para la lectura muy diferente a los occidentales; de igual forma, los circuitos que se están estableciendo en los heavy-users de Internet son también cada vez más diferentes.

Las nuevas caras no serán filósofos sesudos que se hallen envueltos en el polvo de los libros, serán filosofantes que recreen (que ya lo hacen y no voy a dar nombres, pero hay muchos, algunos se autodenominan filósofos y tan sólo hacen un collage con la Historia del pensamiento) el conocimiento compartido, que se parecen más a historiados del pensamiento que a verdaderos sabios. Las ideas no pertenecerán a nadie pero tampoco nadie debería imponerlas. Si, es menos romántico pero más sano, o no. ¿Morirá la propiedad privada de las ideas? ¡Oh cielos con la Ley Sinde hemos topado!, pero eso es otro tema.

PD. Moraleja: si leíste hasta el final superaste la prueba y ya no eres un simple cazadatos.



Por Luigargo
Publicado el ⌚ 21 febrero, 2011
Categoría(s): ✓ Divulgación