Por qué me encanta Mala Ciencia, de Goldacre

Hace un par de meses me llamó un amigo para decirme que la editorial Paidós buscaba a alguien para echarles una mano con la web del libro de Ben Goldacre en español. Como seguidor de Bad Science se me abrieron mucho los ojos, pero no dije nada, me hice el interesante, y les pedí que me enviaran el libro antes de decidir. No suelo aceptar estas cosas, pero ésa fue mi perdición.

El libro me pareció tan fascinante que le habría dado difusión de cualquier manera. El repaso que hace Goldacre a las malas prácticas relacionadas con la Ciencia me pareció tan completo que se me ocurrió que a los lectores de este libro habría que darles un pequeño diploma que les acredite como ciudadanos mejor preparados para distinguir la charlatanería y los engaños pseudocientíficos que últimamente nos acechan a la vuelta de cada esquina.

“Mala Ciencia” es una de esas lecturas gratificantes en la que, a medida que avanzas, te das cuenta de que no sólo es divertido, sino que además estás aprendiendo. Como médico, Goldacre no se corta en denunciar las malas prácticas no sólo de homeópatas y demás curanderos, sino de sus propios compañeros o de la industria farmacéutica a la hora de contrastar sus estudios. El libro disecciona los sesgos de publicación más frecuentes, los curiosos efectos del placebo y dedica un capítulo completo a las malas prácticas periodísticas que llevan con frecuencia al alarmismo y la desinformación.

Este libro dista mucho de ser una mera compilación de memeces triviales. Refleja, más bien, un crescendo natural que parte de las estupideces de los charlatanes, pasa por el crédito que se les dispensa en los medios de comunicación convencionales y que desemboca en los trucos de la industria de los suplementos alimenticios (que mueve 30.000 millones de libras esterlinas anuales), en las maldades de la industria farmacéutica (que mueve 300.000 millones), en la tragedia en la que se ha convertido el periodismo científico actual y hasta en el encarcelamiento, el público escarnio o la muerte de personas, simplemente por culpa de la interpretación errónea que nuestra sociedad suele hacer de las estadísticas y de las pruebas empíricas

Ben Goldacre. Mala Ciencia

Si tuviera que ponerle un ‘pero’ sería quizás el excesivo localismo de un par de capítulos, en los que Goldacre relata sus luchas personales, desde las páginas del diario The Guardian, contra las informaciones alarmistas sobre la vacuna triple vírica y algún que otro estafador. Aunque, a pesar de ser un tema muy localizado en Gran Bretaña, creo que la explicación y las conclusiones de Goldacre son extrapolables a cualquier país.

Mala Ciencia en español se presenta hoy y yo espero que venda muchos ejemplares, pero no por haber colaborado con Paidós (monté una cuenta de Twitter y el blog Malaciencia.es, no me pagan por escribir esta reseña ni me dan comisión por libro vendido, jejeje), sino porque sería una buena noticia para todos y abriría el camino a que se sigan publicando este tipo de libros en España, donde estamos un poco huérfanos de lecturas escépticas.

La mejor noticia, sin embargo, sería que lo leyeran no sólo los escépticos convencidos, sino las personas que tienen algunas dudas y andan un poco perdidas respecto a cuestiones como la homeopatía, las vacunas o los consejos alimentarios de los gurús en televisión. “Al terminar”, advierte Goldacre en la introducción, “es posible que continúen sin estar de acuerdo conmigo… Seguirán estando equivocados, pero lo estarán con mucha más gracia y estilo que los que pueden exhibir en este momento”.

* Si quieres echar un ojo a algunos de los contenidos, puedes visitar Malaciencia.es, donde también han colaborado con sus artículos algunos conocidos blogueros científicos españoles y autores como el pediatra Carlos González.

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