Chemtrails: Fumigados de la vida

Los usuarios de la Línea 2 del Metro de Madrid habrán podido ver en los últimos días pintadas como la siguiente:

¿Alergias en primavera? ¡No irás a pensar que es el polen!
Pintada en la Linea 2 de Metro. Estación de Goya.

¡Alergias en primavera! No habrá ni un alma a la que se le ocurra pensar que puede ser debido al polen, ¿no? Coincide el avistamiento de la pintada con un lector de Amazings que el otro día pedía un artículos sobre esto. Que no se diga que no tenemos excusas.

La pintada hace referencia a los chemtrails, abreviación de chemical trails (estelas químicas). La “teoría” de los chemtrails dice que algunas estelas que aparecen en el cielo tras el paso de los aviones no están compuestas en realidad del vapor de agua condensado procedente de la combustión de los hidrocarburos, sino de otros productos químicos nocivos. El propósito de estas supuestas fumigaciones no está claro. En la página nosfumigan.com puede leerse que:

Buscamos que las autoridades y gobiernos cesen en su campaña desinformativa de la población a través de partes metereológicos que falsean los hechos de las fumigaciones; a través de material didáctico que pretende explicar que estas formaciones “nubosas” son de origen natural; que cesen las campañas de marketing y publicidad con contenidos de chemtrails con el objetivo de acostumbrar la mente y el ojo de la población a este tipo de fumigaciones y formaciones artificiales; que cesen las campañas de introducción subliminal de chemtrails en campañas publicitarias, películas y dibujos para niños que pretenden que éstos crezcan con la idea de que esas “formaciones” son completamente naturales. No lo son.

Bien, calémonos hasta el entrecejo el gorro de papel de aluminio y vayamos a ver qué puede haber de cierto detrás de todo esto. Comencemos por el principio.

La página contrailscience.com contiene multitud de artículos críticos con la conspiración de los chemtrails. Un contrail, ya que aparece el término, es la abreviatura de condensation trail (estela de condensación), o las líneas de cristales de hielo que los aviones dejan a su paso. En esa página, como decía, puede encontrarse un artículo muy ilustrativo que cuenta la historia detrás de esta paja mental. Luis Alfonso Gámez escribió en su día un breve resumen de todo esto en Magonia cuya lectura también es recomendada.

Yo voy a dedicar un párrafo a condensar el pasado de los chemtrails. Sigan conmigo.

Alrededor de 1997 podía encontrarse en páginas web dedicadas a la conspiranoia pura y dura un archivo de texto llamado genocide.txt (del que puede obtenerse una copia gracias al omnipresente archive.org) que ya afirmaba que «las líneas que llenan nuestros cielos no son estelas de condensación. Las líneas se dispersan y permanecen ahí durante horas […] Todo esto apesta a un programa de control de población gubernamental.» Parte del archivo consistía en e-mails extraídos de una lista de correo de marcado perfil conspiranoico llamada BIOWAR-L. La formalización de la teoría de la conspiración llegó en 1999 de la mano de William Thomas, un periodista que recopiló las sospechas de tres personas acerca de este fenómeno y que fue invitado a un popular programa de radio presentado por Art Bell y emitido de costa a costa en Estados Unidos. El término comenzó a popularizarse en usenet en 1999 (ejemplo) y a partir de ahí comenzó a extenderse por Internet. Y hasta hoy.

La hipótesis de los chemtrails tiene características que la hacen particularmente aprovechable para establecer una firme corriente pseudocientífica a su alrededor: cualquiera puede observarlos en un día determinado, es muy posible establecer relaciones entre un cierto malestar y la visualización de las estelas, y provienen de un fenómeno común de comportamiento irregular como son las estelas de condensación. Cualquier observación es susceptible de convertirse en el avistamiento de una de estas estelas químicas. Un ejemplo lo tenemos en este blog de sobre chemtrails en la Comunidad de Madrid, en el que parhelios y fenómenos similares son ocasionados por «las partículas de aluminio, bario y dibromide ethilene que fumigan los aviones».

¿Chemtrails? No, estelas de condensación. | Fuente: CORE

La teoría tiene varias vertientes siendo las dos principales la que asegura que hay aviones que fumigan para hacer enfermar a la población y la que considera que detrás hay un programa secreto de control del cambio climático, como sostiene el propio Thomas. Veamos una descripción típica de un chemtrail:

Chemtrails (CTs) look like contrails initially, but are much thicker, extend across the sky and are often laid down in varying patterns of Xs, tick-tack-toe grids, cross-hatched and parallel lines. Instead of quickly dissipating, chemtrails expand and drip feathers and mare’s tails. In 30 minutes or less, they open into wispy formations which join together, forming a thin white veil or a ‘fake cirrus-type cloud’ that persists for hours. . . . (Thayer 2000)

(Los chemtrails (CT) parecen contrails inicialmente, pero son mucho más gruesos, se extienden por el cielo y a menudo forman diversos patrones en forma de X, rejillas de tres en raya, líneas cruzadas y paralelas. En lugar de disiparse rápidamente, los chemtrails se expanden y gotean. En 30 minutos o menos, se abren en formaciones débiles que se unen, formando un fino velo blanco o una ‘falsa nube tipo cirro’ que persiste durante horas… (Thayer 2000))

Ahí están las principales características: la duración, los patrones y la formación de «velos». Atendiendo a las ideas de la teoría de la conspiración, los chemtrails duran mucho más que las estelas de condensación que podían verse en años anteriores a la aparición de este movimiento. Sin embargo, se tiene constancia de estelas de condensación persistentes durante la II Guerra Mundial, los patrones se explican fácilmente por las rutas aéreas, la influencia del viento y el paso de zonas de baja humedad a zonas de alta humedad –lo que explica discontinuidades–.

En el año 2000, varias agencias estadounidenses publicaron un folleto explicativo que informaba acerca de todas las concepciones erróneas que pudieran tenerse acerca de las estelas de condensación. Por ejemplo:

  • Las estelas de condensación persistentes son un gran tema de investigación; es erróneo que una estela de condensación sea efímera, siendo éste uno de los razonamientos básicos tras la teoría conspirativa. Muchas veces evolucionan hasta formar cirros (ahí tienen sus velos) que no pueden distinguirse de los originados de forma natural. Estos cambios en la nubosidad son importantes en las investigaciones sobre el clima.
  • El material de estas líneas no toca el suelo. Los cristales de hielo formados se evaporan cuando las condiciones atmosféricas locales son los suficientemente secas.

La NASA tiene una pequeñísima guía que explica los diferentes tipos de estelas de condensación que pueden formarse. Ahí están los que se enmarcarían dentro del fenómeno chemtrail, y no son más que otro tipo dentro de los que ya se conocen.

Podría explicarse más por qué los chemtrails son una tontería más dentro de las muchas que estamos acostumbrados a oír cada día, pero por una vez voy a poner aquí un fragmento de Cuarto Milenio, que en una ocasión sirvió para algo. Durante un especial sobre esta paparrucha contaron con la presencia de un meteorólogo, Jacob Petrus, que explicó perfectamente a qué se deben esas misteriosas líneas del misterio utilizando no ya sus conocimientos de meteorología, sino grandes cantidades de sentido común.

Comprobarán que dos de sus contertulios son, oh, vaya, inmunes al razonamiento:

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