Ciencia que resiste patadas, la buena ciencia

De golpe (por decir algo), tras mucho estudiar (tener muchos conocimientos en el tema importa “un pelín”) y dejarse las cejas en el laboratorio te viene una idea: “otia, y si funcionara…..”. Se prueba, nada un experimentillo, para “verle la pinta”. Y de golpe “otia que ha salido”.

La cosa se pone seria, hay que repetir el experimento con montones de controles, varias veces y en diversas condiciones, pensando aquello de…”seguro que se pasó algo por alto”. Repites el experimento y…”otia que sí, que sale”. Lo primero que piensas, hay que contarlo, esto lo tiene que saber todo el mundo. Y escribes el artículo de turno para una revista de revisión por pares, esa que más te mola.

El editor lee tu trabajo y lo primero que piensa es “¿pero que moto me está intentando vender este?”. Luego lo lee con calma y dice “otia, pues puede que funcione”. Así que llama dos colegas de confianza y les dice, “tengo algo gordo, leerlo y dadle caña, aquí hay gato encerrado pero no lo encuentro, parece todo correcto”. Así que los otros colegas esperan con el cuchillo entre los dientes la llegada del escrito para despedazarlo. Lo leen, le dan vueltas, consultan los datos, los análisis, las interpretaciones, la bibliografía, “leche esto está bien”. Los tiburones avisan al editor “esto es la leche, pero pídele un par más de controles, para asegurarnos que no se columpia”.

Al poco recibes eso de “me ha gustado, te voy a publicar tus resultados, siempre y cuando hagas más experimentos, los que dicen mis colegas”. Los haces y “otia, si sigue saliendo”. Contestas al editor y el trabajo finalmente ve la luz.

Mientras la prensa te lanza flores, te hace entrevistas, te ponen una calle en tu pueblo (si eres del norte de los Pirineos, aquí como mucho sales en el Muy Interesante), tus colegas han sacado todo el arsenal termonuclear para destruir tu trabajo, y varios laboratorios se dedican a repetir los experimentos para lanzarte a las catacumbas. Pero no, “otia, a ellos también les funciona”. Y así con el paso del tiempo se va aceptando esa idea revolucionaria o modesta, porque aquí tan importante es el método como el resultado.

Un extracto de un artículo imprescindible en La ciencia y sus demonios (via @Rinze)

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