Hace ahora casi 100 años…

Don Santiago Ramón y Cajal en plena faena

La posteridad duradera de las naciones es obra de la ciencia y de sus múltiples aplicaciones al fomento de la vida y de los intereses materiales, de esta indiscutible verdad síguese la obligación inexcusable del estado de estimular y promover la cultura desarrollando una política científica, encaminada a generalizar la instrucción y a beneficiar en provecho común todos los talentos útiles y fecundos brotados en el seno de la nación.

Santiago Ramón y Cajal (escrito en 1912). | UAM.

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