Perdonen la insistencia, los nuevos informes vuelven a decirlo: No funciona…

Recientemente, Amazings se hizo eco de la polémica generada por la organización de un nuevo Curso universitario de Especialización en Homeopatía. El contenido y temática de dicho curso, impartido en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) bajo la dirección académica de D.  Gregorio Tiberio López y Dª Inmaculada Vega Ortega, del Departamento de  Ciencias de la Salud de la UPNA, constituye algo preocupante.

El motivo es sencillo: la homeopatía es una técnica que, en más de cien años, no ha logrado convencer a la comunidad científica  acerca de su funcionamiento o validez. No se conoce su modo de actuación.  Sus principios físicos, químicos o médicos son desconocidos. Y, lo más  grave, los estudios epidemiológicos han sido incapaz hasta la fecha de demostrar su eficacia. Me permito señalarles al respecto los siguientes elementos de juicio:

– Un meta-estudio publicado en el British Medical Journal en 1991 sobre la homeopatía afirmó que “no es suficiente para establecer conclusiones definitivas por la baja calidad metodológica de los ensayos y por el papel desconocido que ha podido jugar el sesgo de las publicaciones”

– Meta-estudios similares publicados en la prestigiosa revista médica Lancet en 1997 y 2005 arrojaban resultados similar. El primero mostraba que un conjunto de estudios homeopáticos publicados hasta la fecha apenas mostraba una efectividad mayor que la debida al efecto placebo. El segundo estudio de Lancet en 2005 es aún más tajante: “No hemos encontrado, de esos estudios, pruebas suficientes de que la homeopatía sea claramente eficaz para ninguna condición clínica.

– En 2010, el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico, tras evaluar las pruebas científicas existentes,  recomendó dejar de financiar la homeopatía con cargo al sistema público de  salud, llegando a sugerir que se incluya en el etiquetado de los remedios  homeopáticos la advertencia de que en ensayos clínicos controlados no han  demostrado más eficacia que un placebo. La British Medical Association del  Reino Unido ha llegado a calificar oficialmente a la homeopatía  como “disparate.”

El cúmulo de evidencias al respecto de la falta de efectividad de los productos homeopáticos ha propiciado la creación de campañas como la que, en estos momentos, se lleva a cabo por medio de la plataforma de actuación electrónica actuable.es contra dicho curso.  No me repetiré reproduciendo de nuevo los argumentos que aparecen en esa petición.

Sí creo que ustedes, personas que afirman sinceramente que “a mí me funciona,” y usted, estimado lector, deben ser informados sobre la última evidencia aparecida al respecto. Se trata de un informe oficial titulado “Análisis de Situación de las Terapias Naturales, realizado por un grupo de expertos que incluye personal del Instituto Carlos III, el Ministerio de Educación y diversas Comunidades Autónomas. 

Su origen fue un acuerdo de la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso de los Diputados, que el 11 de diciembre de 2007 aprobó una Proposición No de Ley para crear un grupo de trabajo que examinase la situación de las terapias no convencionales, con vistas a su futura regulación de las llamadas terapias naturales. La industria homeopática aplaudió la medida, quizá con la esperanza de que los productos homeopáticos fuesen cubiertos por la sanidad pública, tal y como sucede en el Reino Unido.

El Informe, recientemente hecho público, examinó diversos aspectos de esas  terapias, incluyendo la evaluación de los estudios clínicos existentes en la actualidad.

Los resultados, en lo que respecta a la homeopatía, revelan una total falta de eficacia en todos los tratamientos estudiados más allá de su posible utilidad como placebo:

– Influenza: “Los resultados iniciales son prometedores, pero no son lo suficientemente sólidos como para recomendar su uso como tratamiento de primera línea.

– Cáncer: “La homeopatía no reduce la severidad o la frecuencia de los síntomas menopáusicos en supervivientes de cáncer de mama … no hay suficiente evidencia para su utilización en estos pacientes

– Osteoartritis: “No hay pruebas suficientes para recomendar su utilización como método de inducción

– Asma crónico: “No se dispone de pruebas suficientes para evaluar de forma fiable el papel de la homeopatía en el asma

– Depresión: “Todos los ensayos de la revisión eran de baja calidad metodológica, por lo que la evidencia existente hasta el momento es limitada

– Cólico del lactante: “No se encontró suficiente evidencia para determinar su eficacia

Añade el Informe que “los sesgos metodológicos que prevalecen en la mayoría de los estudios publicados hacen que las revisiones no emitan recomendaciones de uso basadas en la evidencia.” Y concluye lo siguiente:

A partir de los resultados y conclusiones de las revisiones sistemáticas publicadas, no se puede emitir ninguna recomendación basada en la evidencia que pueda influir en las decisiones clínicas sobre su uso. En general, las revisiones realizadas concluyen que la homeopatía no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta, los resultados de los ensayos clínicos disponibles son muy contradictorios y resulta difícil interpretar que los resultados favorables encontrados en algunos ensayos sean diferenciables del efecto placebo.

En tales circunstancias, ¿por qué continuar defendiendo lo indefendible?  En mi opinión, la respuesta es muy sencilla, y seguro que usted también se la está imaginando: porque lo indefendible da dinero.  Y daría mucho más si la homeopatía fuese avalada de algún modo por estudios científicos.

Es por ese motivo que los laboratorios homeopáticos patrocinan a diversas Universidades españolas mediante la creación de cátedras (Zaragoza) o la impartición de Cursos (UPNA).  La componente económica de estos cursos es un factor nada desdeñable para Universidades que en estos momentos se debaten en la crisis económica que a todos nos afecta.  Apoyados por una Organización Médica Colegiada que avala la homeopatía como “acto médico” (si bien se cuida muy mucho de no entrar en su efectividad como terapia clínica), un Informe favorable, o siquiera neutro, procedente de un grupo de expertos sería la última pieza necesaria para que la homeopatía se convierta en España en un gran negocio, de efectos dudosos salvo los puramente económicos, de forma similar a como sucedió en otros países desarrollados.

Pero la evidencia científica disponible nos recuerda que los métodos homeopáticos no tienen más ventajas que, si acaso, las derivadas del efecto placebo.  Y si bien el Informe reconoce que la ausencia de demostración de su eficacia no debe ser considerada siempre como sinónimo de ineficacia, yo debo discrepar de tal afirmación.  En palabras de Carl Sagan, de cuya muerte se cumplen hoy quince años, “las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias.”

Este estándar de Sagan está siendo despreciado en la Universidad Pública de Navarra. Básicamente, están dando cobertura institucional y respetabilidad a una práctica médica desacreditada, ineficaz y criticada en todos sus aspectos. Yo entiendo perfectamente que también las universidades públicas deben estar pasando apuros económicos. Esta misma mañana, recibí un e-mail del decano de mi facultad (Ciencias, Granada) informando a todos los profesores que este año no recibiremos el tradicional detalle navideño de la Facultad; el dinero ahorrado se invertirá en adecentar nuestra Aula Magna, que buena falta le hace a la pobre. Pero vender productos o procedimientos que, esencialmente, no sirven dejan en entredicho la reputación académica de una Universidad.  Muchas no lo hacen, para su crédito.

Esperemos que el rector de la Universidad Pública de Navarra reconsidere su decisión de mantener los Cursos de Especialización en Homeopatía. No hay ningún descrédito en reconocer una mala decisión, pero sí lo hay en mantenerla contra viento y marea. Tengo por seguro que cualquier beneficio económico que la UPNA consiga será tan sólo a corto plazo. En última instancia, lo único que habrán conseguido será que les regalen la pala con la que se están enterrando poco a poco.

[Este artículo se originó a partir de una carta enviada por el autor al rector de la Universidad Pública de Navarra, D. Julio Lafuente López]

Soy profesor titular de Física en la Universidad de Granada, padre y esposo, lector, escritor y divulgador científico por vocación. Encuéntrame aquí y en elprofedefisica.es. Recuerda: la ciencia mola, sólo que aún no lo sabes.



Por Arturo Quirantes
Publicado el ⌚ 21 diciembre, 2011
Categoría(s): ✓ Escepticismo • Medicina