El problema de Iker Jiménez con el SIDA

Iker Jiménez

Vale, el señor Iker Jiménez no me cae bien. Pero esta vez se ha pasado.

¿Por qué, preguntaréis vosotros? Porque es uno de esos personajes que se dedican a jugar con lo paranormal y lo oculto. Bueno, realmente no es por eso. Tengo buenos amigos que estudian el fenómeno OVNI desde un punto de vista no creyente (buscando pruebas, correlaciones, hipótesis y demás); hay fronteras en la Ciencia que no están muy bien definidas, y es bueno sondearlas para ver qué hay tras esa otra colina; y diablos, yo mismo aparecí una vez en la revista Más Allá. Me preguntaron sobre la máquina de cifrar Enigma, no sobre los fantasmas, pero en cierto modo contribuí a afianzar una revista ocultista. Culpable.

Eso en sí no es tan malo. Si hay quien quiere creer en fantasmas, en los calendarios mayas y en que los Libra somos unos malos bichos, allá cada cual con sus neuras. Hay mucha gente crédula dispuesta a seguir la máxima de Barnum de “es fácil separar a un primo de su dinero,” y el señor Jiménez se aprovecha de ello. Y no contento con llevar tantos años como amo mediático de lo oculto, ahora está deslizándose hacia la ciencia. Llevo una temporada viendo cómo este personaje toca temas meramente científicos. Hace poco participó de lleno en el asunto de los neutrinos superlumínicos, y no voy a repetir lo que ya dije en su momento.

Su TL de Twitter está lleno de noticias sobre ciencia, como si fuese Naukas o esmateria.com. Parece como si quisiera darse una pátina de respetabilidad. no sé si por motivos morales, de ego, económicos o porque piense que así va a ligar más, pero de un tiempo a esta parte le ha dado por imitar a Carl Sagan. Su “Nave del Misterio” parece un híbrido entre la Nave de la Imaginación de Sagan y la Mistery Machine de la banda de Scooby Doo.

El problema es que en su programa no hay ninguna Velma que aparezca para explicarnos que el fantasma embrujado era el farero o el encargado de mantenimiento.

Al contrario, cuanto más extraño suene todo, tanto mejor. Todo bajo la máxima de que la verdad jamás te arruine un buen reportaje. ¿El hombre ha llegado a la Luna? Indudablemente, y hay pruebas para parar un tren. Pero sacar a Jesús Hermida y oírle repetir su batallita por millonésima vez no da mucha audiencia, así que vamos a hacer como que no nos lo creemos. Al final, ponemos una encuesta en la que dos de cada tres de sus crédulos oyentes votan que no, que nunca fue así y que Neil Armstrong era un pedazo de mentiroso. ¿Hay fenómenos paranormales tras las grandes catástrofes naturales? Pues claro (60%).

Ahora llega la gota que colma el vaso. Este personaje no tiene ahora nada mejor que hacer que echar basura sobre la lucha contra el SIDA, una enfermedad que ha matado a millones de personas y que apenas podemos controlar, un azote de comunidades enteras. La versión ikeriana postula ahora que el virus del SIDA lo mismo ni siquiera existe, y que todo es un montaje de los malvados laboratorios farmacéuticos.

Por supuesto, eso no lo dice él. Para apoyar esa tesis, se lleva a su programa a un señor al que presentan como “Coordinador de Reportajes de Discovery DSalud,” con un mensaje en plan “yo no digo ni que sí ni que no” que llama “una gran mentira” a la teoría mayoritariamente aceptada sobre el SIDA. No es de extrañar, que en la encuesta correspondiente, un 88% de los votantes cree que la enfermedad fue creada en un laboratorio.

No voy a darles el nombre de ese tal “coordinador” porque no me da la gana hacerle publicidad. Sí les diré que Discovery DSalud no está, que yo sepa, relacionado en modo alguno con el canal televisivo Discovery.

Suena así, en plan serio y tal, pero Discovery DSalud es una publicación que incluye tanto la medicina convencional como otras “medicinas” como la holística, la bioenergética, la china, la vibracional o la sinergética (estoy leyendo directamente de su línea editorial, yo no tengo tanta imaginación). Para que se hagan una idea mejor, tienen secciones especiales defendiendo el Bio Bac, asustando con las radiaciones electromagnéticas, atacando el uso de vacunas, aireando extrañas teorías sobre el SIDA (oh, sorpresa) y desvariando sobre las propiedades del agua.

Así que ya saben, afectados por el SIDA, familiares y amigos: ¡el SIDA es una mentira! ¡Basta ya de manipulaciones informativas! Tiren los medicamentos, niéguense a seguir la versión oficial y sigan a pies juntillas los dictámenes de Cuarto Milenio y Dsalud. O hagan caso a los científicos de verdad, los que no salen en programas sensacionalistas, los que se quedan en su laboratorio trabajando por el bienestar de la Humanidad.

Si no existieran los abogados quizá hasta me atrevería a sugerir que Iker Jiménez está generando un debate falso en torno al sufrimiento de millones de personas, con el único objetivo de hacerse más rico, famoso e influyente. Digamos que lo dejo como hipótesis de trabajo, a ver qué pasa. O mejor, que alguien haga una encuesta y me llame.

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