Contra el cierre del CosmoCaixa de Alcobendas

Pendulo de Foucault

La primera vez que entré en el CosmoCaixa de Alcobendas fue en verano del 2007. Quien me iba a decir que menos de un año después, y casi de rebote, entraría a trabaja en su equipo de educadores así que conozco de primera mano el museo y lo que representa además de tener allí a buenos amigos.

Si hay algo sobre lo que destaca el Cosmo es en la identificación que ha conseguido con la sociedad que lo disfruta. El planetario espejado es ya un símbolo para Alcobendas y los alcobendanos pero este blog va de ciencia, así que dejaremos los aspectos sociológicos a un lado para hablar de la excelente labor divulgativa que hacen.

El «Museo de la Ciencia CosmoCaixa» es el único gran museo de Madrid dedicado a la ciencia y la tecnología en general. Además de sus  exposiciones, permanente y temporales, y de otras actividades enfocadas especialmente en los niños y adolescentes (los grupos escolares representa el 33 % de los visitantes), el museo ha desarrollado muchas actividades dirigidas a un publico generalista. Por sus instalaciones han pasado Premios Nobel como de Duve o Crutzen, grandes divulgadores como Arsuaga o, el mes pasado, Jane Goodall y luego esos divulgadores que también son grandes pero menos conocidos: Xurxo Mariño, Eugenio Manuel Fernández, Sergio Palacios… Muchos de los Naukas nos conocimos en 2009 en el evento «Blogs y ciencia» así que para muchos es algo más que un museo.

En el año 2010, el CosmoCaixa recibió 300.000 visitantes en un año, convirtiendose en el tercer museo más visitado de Madrid por detrás de las imbatibles pinacotecas de El Prado y Thyseen. La Fundación aboga por «deslocalizar» la labor educativa del museo por toda la región y yo me pregunto si en esa «deslocalización» van a poder llegar a tanta personas como las que recibía en su sede fija. Lo que está claro es que se perderá todo un referente para la divulgación científica si la Fundación no recula.



Por Txema Campillo
Publicado el ⌚ 19 marzo, 2013
Categoría(s): ✓ #sinCiencia no hay futuro • Divulgación