El síndrome de Capgras: ¡Tú no eres mi padre!

Cómo los traspiés y fallos del cerebro nos ayudan a desentrañar las funciones de la mente.
Cómo los traspiés y fallos del cerebro nos ayudan a desentrañar las funciones de la mente.

Cuando vemos un objeto, persona, etc. con la que estamos familiarizados, no sólo somos conscientes de datos factuales (“esta persona se llama Rafa”; “Rafa es mi amigo”), esos datos también van acompañados de la sensación de que conocemos a nuestro amigo. De hecho, esta sensación no es algo de lo que nos demos mucha cuenta, simplemente siempre está ahí si conocemos a la persona. En cuanto reconocemos a alguien, no hay una disociación entre la información que tenemos de esa persona, información que es consciente, y el sentimiento de reconocimiento, sentimiento inconsciente y no controlable. Ambos datos conjuntamente nos proporcionan una descripción coherente de la realidad.

A muchos nos ha pasado que alguien nos resulte familiar, pero no saber de dónde exactamente lo conocemos. Pero, ¿y si ocurre al revés? ¿Qué pasa cuando esa sensación de familiaridad no existe?

El síndrome de Capgras

Los delirios, por su propia naturaleza, son extraños y uno de los más curiosos síndromes de desidentificación es el mal de Capgras. El síndrome de Capgras se caracteriza por la firme y a veces peligrosa creencia de que un familiar ya no es el que era y ha sido remplazado por un impostor, robots o alienígenas1. Originalmente se pensaba que ocurría en el contexto de esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, pero el síndrome se observa con más frecuencia en individuos con demencia2. También puede suceder como resultado de una lesión cerebral, cuando una región secundaria (dorsal) del sistema que se dedica al reconocimiento facial está dañada. Esta área es importante a la hora de conectar las imágenes recibidas con un tono afectivo (ese sentimiento que tenemos de familiaridad) 3.

Neuroanatomía del procesamiento facial. La ruta amarilla muestra la ruta inconsciente dorsal la cual pasa por el lóbulo parietal inferior (IPL) y el surco temporal superior (STS). La ruta roja es la ruta consciente de reconocimiento ventral. En Capgras, el daño se conjetura que ha ocurrido en la ruta dorsal inconsciente. Adaptada de la Ref. 1.
Neuroanatomía del procesamiento facial. La ruta amarilla muestra la ruta inconsciente dorsal la cual pasa por el lóbulo parietal inferior (IPL) y el surco temporal superior (STS). La ruta roja es la ruta consciente de reconocimiento ventral. En Capgras, el daño se conjetura que ha ocurrido en la ruta dorsal inconsciente. Adaptada de la Ref. 1.

Un caso descrito recientemente es el del maestro británico Alan Davies quien, después de sufrir un accidente de tráfico, desarrolló una creencia de que su mujer había muerto en el accidente y que la mujer que vivía con él era una impostora. Otro caso de 2001 describe el caso de una mujer socialmente aislada, la cual sentía que su canario había sido reemplazado por un duplicado4. Esta creencia de duplicación también ha sido adscrita a objetos como herramientas, decoraciones, etc., y otros animales de compañía los cuales, según el paciente, han sido reemplazados por dobles casi exactos.

La paradoja es que pacientes con Capgras simultáneamente reconocen la cara y, al mismo tiempo, niegan su autenticidad. La coherencia entre información de la que son conscientes y ese sentimiento de familiaridad que no es controlable, no ocurre. La forma en la que el paciente interpreta esta discrepancia es que la persona a quien conocen, pero de la que no reciben la sensación de familiaridad, debe ser un doble ya que si fuera su mujer de verdad la sensación de afecto estaría ahí. El sentido común puede decirle a un paciente que esto es implausible, pero ese sentimiento de familiaridad es esencial. A nuestro cerebro se le da bien racionalizar y reconciliar los datos que recibimos del medio y encuentra explicaciones lógicas cuando la información es discrepante o carente, pero no tiene forma de saber que esa información no está ahí porque la parte del cerebro que la conecta está dañada o no funciona correctamente. Básicamente, es un problema específico de reconocimiento visual.

Ahora nos podemos preguntar, ¿existe una condición en la que el reconocimiento facial visual y consciente no exista? Pues sí, y a ésta la llamamos prosopagnosia.

Prosopagnosia

La prosopagnosia es la profunda inhabilidad de reconocer caras la cual ocurre normalmente después de una lesión inferotemporal en el hemisferio izquierdo1. Si bien hay varias diferencias, parece que exista un link entre la prosopagnosia y Capgras: la prosopagnosia puede resultar del daño o defecto al sistema responsable de generar el reconocimiento consciente, dejando el mecanismo inconsciente intacto, mientras que en Capgras encontramos lo contrario: el sistema consciente está intacto pero se combina con un sistema cubierto que funciona mal. Aunque la prosopagnosia conlleva la completa inhabilidad de reconocer caras familiares que eran fácilmente reconocibles con anterioridad a la lesión (el reconocimiento por la voz sigue intacto sin embargo), algunos pacientes con el síndrome revelan signos cubiertos (autonómicos, inconscientes) de reconocimiento. Pese a que el reconocimiento facial consciente no sea posible, a algún nivel los pacientes con prosopagnosia pueden discriminar entre las caras de la gente que conocen.

En prosopagnosia la ruta ventral consciente se encuentra dañada y por consiguiente, el reconocimiento facial está comprometido. Adaptada de la Ref. 1.
En prosopagnosia la ruta ventral consciente se encuentra dañada y por consiguiente, el reconocimiento facial está comprometido. Adaptada de la Ref. 1.

La condición ha sido descrita en la literatura médica desde el siglo 19, pero no fue hasta mediados de los años 30 que investigadores sugirieron que el reconocimiento facial conlleva procesos que son diferentes a otras formas de reconocimiento visual. Como he mencionado, la mayoría de sucesos documentados ocurren después de una lesión, pero en la última década, casos de personas con prosopagnosia desde que nacieron (de desarrollo) han empezado a surgir a la luz. Esta condición afecta a un 2% de la población, pero muchos que la tienen puede que ni lo sepan. No se sabe si esta forma de prosopagnosia de desarrollo es congénita o simplemente adquirida durante la infancia.

Parece ser que muchos de los afectados desde el nacimiento saben que algo no va bien, pero atribuyen los síntomas a ansiedad o a un defecto social inexplicable. No hay cura, pero hay formas de adoptar estrategias que ayudan con las interacciones sociales del día a día. Individuos con prosopagnosia que han sido entrevistados se tienden a fijar en ciertos aspectos de una persona que son únicos y muy característicos (color de pelo muy llamativo, piercings, tatús…) y el contexto en la que encuentran a esa persona. Si os interesa leer más sobre los problemas que alguien con prosopagnosia experiencia, hace poco publicaron este artículo en Science of Us en la que hablan con una mujer de 47 años que la ha sufrido toda la vida. Es muy interesante: http://nymag.com/scienceofus/2015/07/what-its-like-to-be-profoundly-face-blind.html

Una de las preguntas que le hacen es si puede reconocerse a sí misma: “No siempre. He tenido que decirle a amigos míos, ”¿Es una foto mía?, ¿quién es?” Si me veo en un espejo sin esperármelo, puedo pensar que es otra persona. Es como, ¿por qué está esa mujer mirándome?”

Si controláis el inglés y sospecháis que tenéis prosopagnosia o queréis ver cómo se os da el reconocimiento de caras, aquí podéis hacer algún test: https://www.faceblind.org/facetests/. A mí se me da muy mal recordar nombres y aunque reconozco a la mayoría y sé detalles sobre ellos, no puedo responder a la mitad de las preguntas del test, siempre tengo el nombre en la punta de la lengua. ¡Así que no penséis que tenéis prosopagnosia simplemente por no poder resolver tests de este tipo!

Para terminar, el estudio de Capgras y otros síndromes de desidentificación presentan un puzle desafiante para aquellos que quieren encontrar una explicación neuronal del comportamiento. Estos síndromes, déficits y lesiones nos pueden aportar fascinantes pistas sobre cómo funciona, en este caso, el reconocimiento facial normal. Conocer el funcionamiento de estos procesos nos ayudaría a encontrar mejores y más adecuados tratamientos para estos individuos y si queremos llegar a entender cómo funciona nuestra mente, observar cómo el cerebro falla es uno de los métodos con los que es interesante comenzar. Gracias a este tipo de disociaciones podemos llegar a distinguir y entender diferentes funciones que tendemos a agrupar, ya que normalmente las experimentamos conjuntamente.

Este artículo nos lo envía Eva Vico. Neurocientífica, actualmente realizando el doctorado en la Universidad de McGill en Canadá. Podéis seguirla en su twitter @Cantarell4 en donde habla sobre neurociencia y ciencia en general

Referencias y más información:

  1. Ellis, Hadyn D., and Michael B. Lewis. «Capgras delusion: a window on face recognition.»Trends in cognitive sciences 4 (2001): 149-156.
  2. Josephs, K. (2007). Capgras Syndrome and Its Relationship to Neurodegenerative Disease. Archives of Neurology, 64 (12) DOI:1001/archneur.64.12.1762
  3. Ellis, H., & Young, A. (1990). Accounting for delusional misidentifications. The British Journal of Psychiatry, 157 (2), 239-248 DOI: 1192/bjp.157.2.239
  4. Rösler, A., Holder, G., & Seifritz, E. (2001). Canary Capgras. The Journal of Neuropsychiatry and Clinical Neurosciences, 13 (3), 429-429 DOI: 1176/jnp.13.3.429


Por Colaborador Invitado
Publicado el ⌚ 27 julio, 2015
Categoría(s): ✓ Neurociencia