A la izquierda, placenta sindesmocorial, propia de los bovinos en la que numerosas capas de tejido evitan la transferencia de IgG. A la derecha, placenta hemocorial, propia de humanos en la que el epitelio de las membranas fetales conecta directamente con el flujo sanguíneo materno, permitiendo así el trasvase de IgG durante la gestación







